MUNDIAL 2026 | SELECCIÓN ESPAÑOLA
Mikel Oyarzabal es tan discreto que no parece ni zurdo. Discreto en sus movimientos en el campo y especialmente fuera del césped el incombustible capitán de la Real Sociedad, donde ingresó hace 15 años, se ha convertido a golpe de goles y asistencias en la estrella imprevista de España. «Yo no soy ningún líder, soy Mikel, un tío de Éibar que intenta ayudar a todos cuando puedo. En este equipo los jóvenes tienen un protagonismo importante y tratamos de ayudarles en todo lo que podamos porque quizás para eso vale tener más experiencia», afirma con ese tono sosegado que delata su origen vasco. No ha cumplido aún los treinta, aunque lleve tanto tiempo instalado en el imaginario colectivo que más de uno le echaría 34 o 35 años. A Mikel le encanta perderse por las laderas pirenaicas de Jaca y los prados cercanos a Éibar con Martín, su hijo, y Ainhoa, su pareja, que estos días están en Estados Unidos con él.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>La Eurocopa, punto de inflexión
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Entrevistar a Oyarzabal es diferente a hacerlo con cualquier otro futbolista. Cuando hablas con Mikel dicen más sus silencios que sus respuestas y además es diésel. Así que mientras otros se sueltan a partir de la tercera repuesta, Mikel lo hace en el mejor de los casos pasada la quinta. De ahí que las tres primeras sean de confort, cuestiones sin ambición ni filo que tratan de generar más comodidad que otra cosa. En el realista no hay distancia entre el jugador y la persona. Te escucha levantando la ceja, como cuando aprieta a un central en la salida del balón, y luego se toma un segundo para responder igual que en el césped antes de tocar la pelota. No es Mikel hombre de grandes titulares, pero sí de reflexiones reveladoras.
[–> [–>[–>Oyarzabal es sobrio hasta el paroxismo, pero sus reflexiones explican muchas claves de la fórmula ganadora de esta selección. En el bucólico fortín de la Selva Negra donde se refugió la selección en la Eurocopa, en Donaueschingen, recuerdo que me advirtió con una sonrisa cómplice: «Mi única virtud es elevar la exigencia en los entrenamientos, apretar tanto que quien me quiera ganar tiene que poner todo en cada balón. Es mi manera de ayudar a mejorar al equipo». Días después otro Mikel, Merino, confirmaba sentado en la misma silla que no solo era verdad, «es que además Mikel (por Oyarzabal) gana siempre todas las pruebas que hacemos. Si ganamos la Eurocopa me alegraré especialmente por él porque nadie nos aprieta tanto. Además lo ha pasado mal con la lesión y lo está disfrutando». Fueron ellos, Merino y Oyarzabal, quienes acabaron dando el título a España. Algo que se podía intuir en el caso del de Éibar porque no juega finales, las decide. Así, ha marcado en cada final que ha jugado: Europeo Sub-21 (2019), Copa del Rey (2021 y 2026), Juegos Olímpicos (2021), Liga de Naciones (2021 y 2025), Eurocopa (2024). «Algún día dejará de pasar», apunta con retranca el de Éibar.
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Elogios de Alaba, Henry, Scholes…
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Ante Suiza volvió a ser el 9 desequilibrante que rompió el partido. Y uno de los que más lo sufrió, el ex madridista David Alaba, dejaba constancia de ello al finalizar el choque: «No perdimos ante España, perdimos ante Oyarzabal. No es el jugador más rápido en el campo, ni el más fuerte físicamente, pero su inteligencia futbolística está en otro nivel. Su movimiento entre líneas y su posicionamiento dentro del área lo hacen increíblemente difícil de defender. No necesita dominar el balón para dominar un partido. Los jugadores con ese nivel de inteligencia suelen ser los que marcan la mayor diferencia». Una opinión que comparten muchos compañeros suyos, entre ellos Lamine o Pedri, dos futbolistas que han confesado que les gustaría verle vestido de azulgrana.
[–>[–>[–>Hoy Mikel se ha convertido en el cisne de la delantera española. 17 goles y siete asistencias en 17 partidos han provocado una catarata de elogios que el realista escucha como quien oye llover. El elegante Thierry Henry le ha dejado un piropo tan didáctico como categórico: «Mikel fabrica espacios donde no los hay porque llega a la zona correcta en el momento correcto. Y eso es innato, se tiene o no se tiene». Paul Scholes, otro ilustre infravalorado como Mikel, es más sarcástico a la de hora de hablar del donostiarra: «Lo gracioso de Oyarzabal es que la gente habla de otras estrellas mientras él sigue produciendo números que la mayoría de los delanteros ni sueña. Es uno de los atacantes más infravalorados del fútbol mundial. Sin dramas, sin tatuajes, sin redes sociales: solo goles, asistencias y actuaciones de primer nivel. Me encanta su consistencia. No es de esos que desaparece semanas y luego marca un hat-trick. Impacta en todos los partidos como un martillo. Todos hablan de las jóvenes estrellas de España, pero Mikel se ha convertido silenciosamente en el jugador que más temen los rivales. Cada vez que se acerca al área, pasa algo. Si mantiene este nivel en el Mundial, la gente no preguntará por qué está infravalorado, preguntará por qué no lo apreciamos antes».
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