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cómo preparar el coche para afrontar los más de 104 millones de desplazamientos previstos

cómo preparar el coche para afrontar los más de 104 millones de desplazamientos previstos
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  • Publishedjulio 3, 2026



El verano vuelve a poner a prueba la red de carreteras española. Entre el 1 de julio y el 31 de agosto, la Dirección General de Tráfico (DGT) calcula que se realizarán más de 104 millones de desplazamientos de largo recorrido, una cifra que supone un incremento del 3,7% respecto al verano anterior y confirma la recuperación de la movilidad por carretera.

Del total previsto, aproximadamente 49,7 millones de viajes se producirán en julio, mientras que agosto concentrará otros 54,5 millones, coincidiendo con las principales operaciones de ida y vuelta de vacaciones.

Este aumento del tráfico convierte la preparación de los viajes en un elemento clave para reducir los riesgos. La seguridad no sólo depende de cómo se conduce, sino también del estado del vehículo y de la planificación previa de un viaje que, en muchos casos, superará los varios cientos de kilómetros.

Mantenimiento del vehículo, lo más importante que debes olvidar antes de tus vacaciones

Uno de los principales riesgos de las operaciones al aire libre no está en la calle, sino en el garaje. A pesar de la importancia de tener el coche en óptimas condiciones antes de emprender un largo viaje, los datos del sector muestran que el 55,8% de los conductores comenzará sus vacaciones con alguna reparación pendiente, situación que aumenta las posibilidades de sufrir una avería o comprometer la seguridad.

El verano representa una de las épocas de mayor actividad para cualquier vehículo. Las altas temperaturas, los viajes largos, el peso adicional del equipaje y los frecuentes atascos someten a los mecánicos a un estrés mucho mayor de lo habitual. De hecho, la combinación de atascos, calor y pequeñas colisiones entre vehículos se encuentran entre las principales causas de accidentes durante la temporada estival.

El problema es que estas reparaciones diferidas suelen afectar precisamente a los componentes que son más importantes para la seguridad. Neumáticos con excesivo desgaste o presión incorrecta, frenos, amortiguadores, batería, iluminación o nivel de aceite, refrigerante y lavaparabrisas son elementos que trabajan al límite cuando la temperatura del asfalto sube y los kilómetros se acumulan.

Por ello, antes de emprender un viaje largo, es recomendable realizar una revisión preventiva para identificar posibles anomalías y corregirlas a tiempo. Una simple operación puede evitar desde una avería en carretera hasta situaciones mucho más graves, como la pérdida de eficacia de frenada o la reventón de un neumático.

También es importante distribuir la carga correctamente. Un maletero sobrecargado o un equipaje mal colocado modifica el comportamiento dinámico del vehículo, aumenta la distancia de frenado y reduce la estabilidad, especialmente durante maniobras de emergencia.

Planificar tu ruta también mejora la seguridad.

La preparación del viaje no termina con una inspección del vehículo. Planificar tu ruta te ayuda a evitar muchas situaciones estresantes al volante.

Las aplicaciones de navegación ofrecen información en tiempo real sobre atascos, accidentes y tiempos estimados, facilitando la elección de horarios con menor intensidad de tráfico y la planificación de paradas necesarias.

En trayectos largos, los especialistas recomiendan detenerse de diez a quince minutos cada dos horas o aproximadamente cada 200 kilómetros para hidratarse, caminar unos minutos y recuperar la concentración. El cansancio aparece progresivamente y es uno de los factores que más reduce la capacidad de reacción.

Dormir lo suficiente la noche anterior también es fundamental. Conducir con sueño sigue siendo una de las principales causas de accidentes y puede provocar una disminución de los reflejos comparable a la que producen otras conductas de riesgo.

Etiqueta Eco, la más vendida en España

Distracciones y calor, una combinación especialmente peligrosa

Si bien el aumento del tráfico aumenta el riesgo de accidentes, las distracciones siguen siendo el principal enemigo de la conducción.

Manipular el móvil, introducir una dirección en el navegador mientras el vehículo está en marcha o desviar la atención aunque sea durante unos segundos multiplica las posibilidades de sufrir un accidente.

Las altas temperaturas propias del verano también agravan la aparición del cansancio y reducen la capacidad de concentración, especialmente durante viajes prolongados o atascos. Ante los primeros síntomas de cansancio la única solución eficaz es parar y descansar.

Todos los ocupantes del vehículo deberán utilizar correctamente el cinturón de seguridad, independientemente de la duración del trayecto.

Los menores deberán viajar siempre con sistemas de retención homologados y adecuados a su tamaño, y el equipaje deberá estar adecuadamente sujeto en el maletero para evitar que se mueva en caso de frenada brusca.

Las mascotas también requieren sistemas de retención específicos, mediante arneses o transportines homologados. Estos dispositivos, además de proteger al animal, evitan que interfiera en la conducción o que salga arrojado en caso de accidente.

Carreteras en España

Alcohol, drogas y speed: los riesgos habituales

Los especialistas recuerdan que conducir requiere el máximo nivel de atención durante todo el trayecto.

Antes de emprender un viaje es recomendable comprobar si los medicamentos que estás tomando pueden afectar a tu conducción, ya que algunos provocan somnolencia o reducen los reflejos. A ello se suma la recomendación de mantener la tolerancia cero hacia el consumo de alcohol y drogas durante la conducción y respetar siempre los límites de velocidad, las distancias de seguridad y las normas básicas de circulación.

Son recomendaciones de sobra conocidas, pero siguen siendo las medidas que mayor impacto tienen en la reducción de la siniestralidad.

Saber actuar también puede salvar vidas humanas

En caso de accidente, los primeros minutos son decisivos. Los servicios de emergencia recuerdan la importancia de seguir el protocolo PAS: asegurar la zona para evitar nuevos riesgos, avisar al 112 inmediatamente y ayudar sólo cuando se disponga de la formación necesaria.

Un parque envejecido y carreteras que también necesitan atención

La seguridad vial no depende exclusivamente del comportamiento de los automovilistas ni del estado de sus vehículos. También está directamente relacionado con la calidad de las infraestructuras por las que circulan cada verano millones de españoles.

En este sentido, el aumento previsto de viajes coincide con un momento especialmente delicado para la red viaria española. Si bien España mantiene una de las flotas de vehículos más antiguas de Europa, muchas de las carreteras dependientes del Ministerio de Transportes sufren un déficit de mantenimiento significativo después de años de inversión insuficiente en mantenimiento. Pavimentos deteriorados, señales envejecidas o sistemas de protección que necesitan renovación son parte de un problema que diversas organizaciones del sector vienen denunciando desde hace tiempo.

A la responsabilidad individual del conductor hay que sumar la responsabilidad de las administraciones. No basta con pedir precaución a los ciudadanos si las infraestructuras no reciben el mantenimiento que necesitan. El mantenimiento de las carreteras no es un gasto, sino una inversión en seguridad vial.

Óscar Puente, ministro de Transportes, ha dejado en un segundo plano el mantenimiento de la red vial estatal en los últimos años. Esta falta de prioridad política ha hecho que el estado de muchas carreteras llegue a uno de los momentos más delicados de la última década, justo cuando el tráfico vuelve a cifras récord.

Está claro que la seguridad vial empieza por un conductor responsable y un vehículo en buen estado, pero también requiere de una red de carreteras acorde a un país que supera los cien millones de viajes cada verano. Si se exige a los ciudadanos que mantengan sus vehículos en óptimas condiciones, es razonable esperar el mismo compromiso de la Administración hacia las infraestructuras que de ella dependen. La prevención no puede recaer sólo en quienes se ponen al volante; También debe ser parte de la gestión pública.



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