José Ángel Murcia, profesor de matemáticas, explica por qué no merece la pena ir a 140 km/h… y no tiene que ver con las multas
En calle Hay una idea muy extendida: acelerar un poco más nos permite llegar mucho antes a nuestro destino. Es un razonamiento que lleva a muchos conductores circular por encima de los límites establecidos, especialmente en autopistas y autopistas. Sin embargo, cuando los números entran en juego, la realidad es muy diferente.
Esto es exactamente lo que explicó maestro matemáticas José Ángel Murcia en un video difundido en las redes sociales. Mediante una sencilla operación, se demuestra que aumentar la velocidad de 120 a 140 km/h apenas representa una ganancia de tiempo significativa, aunque la sensación al volante puede ser exactamente la contraria.
Lo que dicen las matemáticas
El análisis parte de una pregunta muy sencilla: ¿cuánto tiempo se tarda en recorrer una determinada distancia? A primera vista, pasar de 120 a 140 km/h parece un aumento significativo. Soy 20 km/h más, una diferencia que muchos consideran suficiente para ahorrar varios minutos en cualquier viaje.
Sin embargo, las matemáticas muestran otra realidad. Según Murcia, entre circular a 120 km/h y circular a 140 km/h la diferencia Cuando recorre un kilómetro solo hay unos pocos cuatro segundos.
La razón radica en relación entre velocidad y tiempo. A medida que aumenta la velocidad, los beneficios disminuyen con el tiempo. Es decir, cada kilómetro adicional por hora supone un ahorro menor que el anterior. La percepción del conductor a menudo exagera el beneficio real de correr más.
Un ejemplo fácil de entender
La mejor manera de verlo Es un viaje relativamente largo. En 100 kilómetros: a 120 km/h se tarda unos 50 minutos, mientras que a 140 km/h se tarda poco menos de 43 minutos. La diferencia es de unos siete minutos..
Esto puede parecer una ganancia apreciable, pero vale la pena ponerlo en contexto. Para ahorrar esos pocos minutos necesitas mantener un archivo velocidad ilegal de forma ininterrumpida a lo largo de todo el recorrido, lo que rara vez ocurre por tráfico, incorporaciones, obras o cambios en el propio trazado. En la práctica, el ahorros Suele ser incluso inferior a lo que indican las cuentas teóricas.
Más velocidad, más riesgos
Si el beneficio se reduce, el problema surge cuando se analiza la otra parte de la ecuación: el riesgo. A medida que aumenta la velocidad, también aumentan las consecuencias de cualquier error.
el conductor tiene menos tiempo para reaccionar en caso de imprevistos y la distancia recorrida durante ese tiempo de reacción es mayor. Además, la energía implicada en un impacto aumenta de forma muy significativa a medida que aumenta la velocidad.
Por tanto, aunque la diferencia horaria entre 120 y 140 km/h pueda parecer pequeña, la diferencia en términos de seguridad es considerable. El exceso de velocidad sigue siendo uno de los factores que más contribuyen a los accidentes mortales Calles españolas.
El coste económico
Más allá de la seguridad, exceder los límites legales tiene otra consecuencia obvia: sanciones.
Circular a 140 kilómetros por hora en una carretera limitada a 120 kilómetros por hora supone un delito punible. En muchos casos, la multa asciende a 100€ si se abona en un plazo reducido, aunque el importe puede variar en función de la velocidad registrada y circunstancias concretas.
A esto hay que sumarle otro factor: l consumo. A velocidades más altas, el consumo de combustible aumenta significativamente, especialmente en los vehículos de combustión. Esto significa que incluso intentar ahorrar unos minutos suele dar como resultado más gasto en cada viaje.
Una cuestión de eficiencia
La reflexión que plantea esta profesora es más allá de las regulaciones. No se trata sólo de evitar una multa.
La pregunta es si realmente vale la pena. asumir más riesgos, más consumo y más estrés al volante para ganar unos segundos por kilómetro o unos minutos en trayectos largos. Desde un punto de vista estricto matemáticola respuesta parece ser claro.

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