La ensaladilla rusa no debe llevar verduras de bote, sino 600 g de patatas y 500 de mayonesa
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Total:
45 minutos
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Comensales: 6
Tenemos que admitirlo: cuando el fuego empieza a subir nos cuesta mucho encender el horno o preparar algo en la sartén.
Porque el cuerpo nos pide cosas ligeras, fáciles de preparar y, sobre todo, frescas, que ayuden a combatir el temperaturas muy altas.
El ensalada rusa Es una de esas recetas que están presentes tanto en todos los hogares como en las barras de los bares. Y aquí cada uno juega su propio juego porque cada uno tiene su particularidad.
Y detrás de un plato que parece tan sencillo se esconde una preparación en la que Los pequeños detalles marcan la diferencia. entre una ensalada memorable y otra perfectamente olvidable.
en las cocinas de MasterChefdonde las diferencias sobre técnicas y preparaciones son comunes, hay un tema que difícilmente admite discusión.
Pepe Rodríguez y Jordi CruzDos chefs con estilos muy diferentes, coinciden en una máxima innegociable: una buena ensaladilla rusa no necesita artificios, sino respetar el producto, Evite los ingredientes procesados. y mantener algunos proporciones muy específicas.
La clave es un equilibrio que muchos consideran sorprendente. Para los cocineros, mayonesa No sólo debe actuar como un pegamento que une los ingredientes, sino también como un elemento principal de la receta.
Ingredientes para hacer una ensaladilla rusa
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600 g de patatas (tipo Monalisa o Kentia)
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500 g de mayonesa casera (elaborada con aceite suave de oliva o girasol para que no quede amarga =
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150 g de ventresca de bonito del norte o bonito del norte en aceite de oliva
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2 huevos de gallinas camperas
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1 zanahoria mediana
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40 ml de caldo de aceitunas o un chorrito de vinagre de jerez
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Aceitunas rellenas de anchoa y piparras para decorar
Paso 1
Lava muy bien las patatas y la zanahoria. No los peles ni los piques. Ponlas en una olla grande cubierta con abundante agua fría y un buen puñado de sal.
Paso 2
Cocinamos a fuego medio durante unos 25-30 minutos (sabrás que están listas cuando al pincharlas con un cuchillo, éste entra y sale sin resistencia).
Paso 3
Agrega los agujeros a la misma olla durante los últimos 10 minutos de cocción para aprovechar el calor. Retíralos y ponlos en agua con hielo.
Paso 4
Deja que las patatas se enfríen unos minutos para no quemarte, pero pélalas mientras aún estén calientes (la piel se desprende sola).
Paso 5
Coloca las patatas en un bol grande. Con ayuda de un tenedor o un machacador de patatas, tritúralas con movimientos lentos. Queremos que la patata se descomponga y suelte su almidón, pero dejando pequeños bultitos. La batidora está prohibida.
Paso 6
Pelar los huevos y picarlos muy finos. Pica también la zanahoria en cubos pequeños. Agréguelos al bol.
Paso 7
Antes de añadir la mayonesa, desmenuza la ventresca de atún y añádela al bol.
Paso 8
Vierte los 40 ml del líquido feliz sobre la patata tibia.
Paso 9
Mezclar suavemente. La patata caliente absorberá este líquido llenándolo de sabor y consiguiendo que la ensalada no quede seca.
Paso 10
Añade poco a poco los 500 g de mayonesa casera integrándola con movimientos envolventes. Debe quedar una textura ultra cremosa, casi una mousse, donde todos los ingredientes se combinen perfectamente.
Paso 11
Pruebe la sal y ajuste si es necesario.
Paso 12
Cúbrelo con film transparente (que toque la superficie para que no se forme costra) y déjalo reposar en el frigorífico un mínimo de 2 horas para que se asienten los sabores.
Paso 13
Sácalo del frigorífico unos 15 minutos antes de comer. No se debe servir congelado.
Paso 14
Emplatar elegantemente y cubrir la superficie con una fina capa extra de mayonesa, unos filetes de ventresca limpios, unas láminas de aceituna y unas piparinas picadas para aportar frescor y un toque crujiente.
De ahí que recomienden una proporción cercana a uno a uno: 600 gramos de patata cocida por 500 gramos de mayonesa.
Esta relación nos permite obtener una emulsión cremosa, ligera y sedosamuy lejos de esas ensaladas compactas y secas que acaban convirtiéndose en un bloque difícil de untar.
En esta búsqueda de la textura perfecta también hay un enemigo común: preparaciones industriales.
Las bolsas de verduras congeladas para ensalada, con patatas, zanahorias y guisantes, contienen un estupendo cantidad de agua que, al descongelarse, termina diluyendo la mayonesa y romper la emulsión. El resultado es un sabor diluido.
Pepe Rodríguez y Jordi Cruz.
Algo similar sucede con el frasco de verduras. El líquido conservante aporta un toque avinagrado y artificial que acaba enmascarando el sabor de ingredientes de calidad como un buen atún o una patata bien cocida.
Eso sí, aunque coinciden en esencia, cada chef aporta su sello personal. Jordi Cruz apuesta por la precisión técnica: Recomienda cocinar siempre la patata con piel para que conserve su almidón natural y no absorba agua durante la cocción.
Su truco consiste en añadir un pequeño chorrito de líquido de oliva cuando la patata aún esté caliente, justo antes de añadir la mayonesa, para potenciar la jugosidad.
Pepe Rodríguez, por su parte, defiende una interpretación más tradicional. Prefiere utilizar un buen atún o un atún en escabeche de calidad y agrega algo gotas de vinagre de jerez para equilibrar la grasa de la mayonesa.
Descansar antes de servir
Además, insiste en triturar la papa con un tenedor y nunca uses una batidora o procesador de alimentos, ya que soltarían demasiado almidón y convertirían la mezcla en una masa gomosa.
Un último consejo: ambos recordad que La temperatura también importa. Servir la ensalada recién sacada del frigorífico le resta sabor, porque el frío endurece la mayonesa.
lo ideal es Déjalo reposar de 15 a 20 minutos antes de servir.. Y si quieres un resultado impecable, debes elegir variedades de patatas como Monalisa o Kennebeccapaces de mantener su forma durante la cocción y ofrecer una textura perfecta al triturarlos.
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