Es casera y sale más barata que cocinar en casa
Marcolina Rimada, vecina de Santolaya de Vigil, en Siero, no puede pasar mucho tiempo de pie cocinando. Además, vive sola y no le compensa echar el día entre fogones. Por eso, y desde hace casi un año, es una de las clientas asiduas del único local de comida cocinada y lista para llevar de la Pola, «La Peretina». Un modelo de negocio que está claramente al alza y que cada vez cuenta con más adeptos, porque «está buenísimo todo, no tengo que hacer nada y me sale más barato que cocinar en casa«, afirma Rimada haciendo la compra del día: ensaladilla rusa, paella y albóndigas, «todo riquísimo».
[–>[–>[–>Ella es una de los muchos sierenses que pasan día sí, casi día también, por el negocio creado por las hermanas Begoña y Susana Fernández. La primera trabajó muchos años como cocinera en la hostelería, pero «la precariedad del sector la llevó a meterse en esto», explica Aitana Hortal, sobrina suya e hija de Susana, trabajadora también del servicio de catering casero. Su madre, administrativa y contable, dejó el trabajo para explorar un proyecto que se ha revelado todo un éxito. «Empezaron casi en broma durante la pandemia, le dieron muchas vueltas de análisis de mercado y viabilidad del negocio, y finalmente lo pusieron en marcha en abril del año pasado: ha sido un acierto«, resume la joven.
[–> [–>[–>Y los hechos la acompañan: mientras explica cómo nació el negocio, no paran de entrar clientes para escoger entre una amplia gama de platos, elaborados diariamente en la cocina con que cuentan en la parte trasera del local. Cada jornada sale de ella una veintena de opciones: carne, pescado, pasta, verdura… «casi todo con proveedores de kilómetro cero, cocinado de forma casera y de manera que se pueda componer un menú equilibrado y sabroso«, detalla Aitana Hortal.
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Con la llegada del verano las ventas se han disparado, porque «digamos que es la temporada en la que más se come fuera, llegan las parrilladas, cumpleaños, reuniones familiares y la gente que va a la playa a pasar el día y no le apetece cocinar», indica Begoña Fernández. En el mostrador lucen ahora muchas opciones frescas como ensaladillas listas para llevar que se han convertido en un imprescindible para muchos, y la previsión es que las ventas sigan al alza.
[–>[–>[–>De hecho, a finales de curso el negocio fue contratado por la Escuela Infantil Peña Careses para hacer el cátering de fin de curso y «fue todo un éxito», reconoce la responsable, con comida para 300 personas y una experiencia que esperan repetir. «No sabíamos cómo iba a salir este negocio pero al final no nos podemos quejar, está yendo bien y ojalá que siga así», apunta Fernández.
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Aitana Hortal, en el negocio / Luján Palacios
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También tienen especialidades como la tortilla, uno de los platos con más demanda y que la clientela encarga de forma habitual por teléfono. Porque hay quien, además de pasar a ver las opciones del día en persona, hace los encargos de un día para otro, o a primera hora de la mañana para pasar a recogerlos después. Cada fin de semana se suman propuestas más especiales: desde platos de parrilla hasta patatas marineras y fritos de merluza o merluza a la sidra, incluyendo opciones sin gluten para quienes necesitan cuidar su alimentación. Todo preparado con esmero y pensado para satisfacer tanto a quienes buscan un almuerzo rápido como a quienes quieren un menú sano sin necesidad de esforzarse.
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[–>Ahorro de energía
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Porque la tendencia es clara: cada día hay más vecinos que prefieren no cocinar en casa. “Hay mucha gente mayor que ya no tiene la capacidad o el tiempo para cocinar, familias que trabajan y envían a sus hijos al local a por la comida a la salida del instituto y se despreocupan”, señala Aitana. Además, el negocio permite ahorrar tiempo y dinero, un factor que muchos clientes valoran: “Nos dicen que les sale más barato que cocinar en casa, porque no tienen que gastar en luz, gas, lavavajillas ni en desplazamientos. Ahorran tiempo y esfuerzo, y comen saludable”, sentencia.
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El equipo es reducido pero eficiente: la tía se encarga de la cocina, la madre de la administración y los pedidos, y dos ayudantes completan la plantilla. Aitana colabora según las necesidades del día, para despachar las raciones recién hechas. En el negocio también se despacha pan y productos gourmet variados, y trabajan bajo demanda para eventos como cumpleaños, para que los clientes sólo tengan que ocuparse de disfrutar.
[–>[–>[–>Una fórmula con la que han hecho muchos clientes fijos, de todo rango de edad y perfiles, en busca de «comida sana, de calidad, sin complicaciones, y aquí lo encuentra», añade Aitana, convencida de que, en tiempos modernos, comer bien no tiene por qué estar reñido con ahorrar tiempo y esfuerzo.
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