Ha sido horrible, lo hemos vivido con mucha incertidumbre
La vida vuelve a Azuébar. Las calles se llenan de gente, cargadas de bolsas, al son de los negocios levantando las persianas. La ciudad encuentra sus ritmos, ciertamente, pero lo hace inmersa en el olor a quemado y en el dolor de ver parte de sus montañas reducidas a cenizas. Específicamente, El incendio quemó 183 hectáreas, e incluso llegó a parte del Parque Natural de la Sierra Brûlée d’Espadan.
La buena noticia es que Las llamas no llegaron a la ciudad. Sólo un chalet sufrió daños en el acceso a su parcela. El resto permaneció prácticamente intacto. Algo que sorprendió a muchos vecinos que temían lo peor. Muchos nos cuentan que no pueden conciliar el sueño, preocupados porque el fuego llegue a su casa.
Uno de los vecinos desalojados nos cuenta: “Fue horrible, lo vivimos con mucha incertidumbre”. Pero, más allá de la espera, el mensaje más repetido hoy es el de agradecimiento: “Estamos muy agradecidos, hay gente que trajo ropa, cunas, de todo…”. Dicen que la solidaridad ha sido un alivio estos días.
Dos noches fuera de casa
Unas 500 personas pasaron esta segunda noche fuera de casa. La mayoría se quedó con familiares y amigos; y unas cuarenta personas fueron trasladadas al seminario de Segorbe.
Aunque el fuego ya se ha estabilizado desde ayer por la tarde, las autoridades han decidido continuar con la evacuación como medida de precaución. Hay que tener en cuenta que las alertas sobre esta ola de calor y las rachas de viento podrían haber favorecido la propagación del incendio.
Hoy en las instalaciones de Segorbe se han vivido momentos de despedida, emoción y agradecimiento por el cariño y cuidado recibido durante estos dos días.
Evolución del fuego
Y dos días después de que comenzara el incendio,Las tropas continúan trabajando sobre el terreno. Se dispone de 3 unidades terrestres, 4 bomberos rurales de acciones forestales y 1 punto caliente de refrigeración de aire medio.
Dado el riesgo extremo de incendios debido a la ola de calor, cualquier precaución es insuficiente y el operativo continúa desde primera hora. Hoy los esfuerzos se centran en enfriar el suelo para evitar que se produzcan nuevos rebrotes y así poder considerarlo bajo control en las próximas horas.
En este momento confirman que ya no hay ninguna llama visible y que la UEM ya ha sido retirada. Como explica el capitán Antonio Montoy: «Continuamos las misiones de vigilancia activa y liquidación del perímetro garantizando la seguridad, especialmente de los puntos calientes. Ahora estamos cumpliendo la orden de desescalada y retirada de la UEM, volvemos a la base».
En cuanto a las causas, aún están bajo investigación, pero todo apunta a una imprudencia.
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