El formato ‘AlaZ’ no se basa en ‘El Rosco
La guerra judicial y mediática en torno Pasapalabra Síun nuevo capítulo. Un día después de que se supiera que MC&F, con el apoyo de Mediaset, tomará medidas legales contra Antena 3 por parte de AlaZ, Atresmedia ha lanzado una declaración fuerte en el que defiende la legalidad de sus acciones.
El grupo audiovisual sostiene que ha cumplido «escrupulosamente» la sentencia lo que obligó a El Rosco a retirarse y niega que su sustituto, AlaZ, sea una copia del formato.
La compañía rompe así su silencio para fijar su posición en un conflicto que sigue enfrentando a los dos mayores grupos audiovisuales de España.
Lejos de limitarse a negar las acusaciones, Atresmedia desarrolla una defensa jurídica y creativa de las nuevas pruebas, insistiendo en que son un formato completamente diferente y respaldado por una licencia internacional.
En primer lugar, el grupo recuerda que la resolución judicial ya ha sido ejecutada de forma voluntaria. Según ha explicado, la emisión de El Rosco cesó en cumplimiento de la sentencia y también se han cumplido el resto de obligaciones impuestas por el tribunal, incluida la asignación de la correspondiente indemnización.
Con ello, Atresmedia pretende resolver cualquier duda sobre el cumplimiento de las decisiones judiciales derivadas del litigio.
El principal argumento de su defensa gira, sin embargo, en torno a AlaZ. La empresa sostiene que la nueva prueba no nace como una adaptación de El Rosco, sino que surge de un formato independiente llamado DallAZetA, propiedad de la productora suiza RSI.
La existencia de esta licencia, afirman, constituye una prueba decisiva de que la mecánica final de Pasapalabra Responde a un desarrollo original y no a una recreación del formato cuya explotación dio origen al conflicto judicial.
Atresmedia también enumera una larga lista de diferencias entre ambos juegos para reforzar esa idea. La más evidente, sostiene, es la desaparición del tradicional círculo gráfico que caracterizaba a El Rosco y que, según recuerda, fue considerado por el Tribunal Supremo como uno de sus elementos más distintivos.
A esto suma otros cambios significativos. Los concursantes aparecen ahora ubicados dentro de una especie de cabaña; el tiempo disponible para completar la prueba pasa a ser de 110 segundos; las definiciones requieren completar palabras con letras faltantes, lo que reduce la posibilidad de respuestas ambiguas; Los participantes tienen la opción de solicitar una pista a cambio de perder tiempo.
Además, podrán elegir si quieren responder siguiendo el orden del abecedario de la A a la Z o en orden inverso. Incluso el nombre de la prueba en sí, AlaZ, busca, según la empresa, alejarse deliberadamente del nombre anterior.
Pero la afirmación va más allá de la comparación entre ambos formatos. Atresmedia acusa implícitamente a Mediaset y MC&F de intentar apropiarse de elementos que considera comunes a cualquier concurso televisivo.
En este sentido, afirma que sería un precedente sin comparación permitir que una empresa monopolice un juego basado en el alfabeto disputado entre dos concursantes.
La compañía recuerda que las ideas, estilos o mecánicas genéricas de un programa no son susceptibles de protección por derechos de propiedad intelectual y sostiene que aspectos como la competición entre dos participantes, la existencia de un límite de tiempo, el uso de colores o la tensión propia de una final forman parte del lenguaje habitual de este tipo de formatos.
También rechaza que elementos como el uso de colores azul y naranja o la presencia de dos concursantes en competencia puedan considerarse exclusivos de El Rosco. En opinión del grupo audiovisual, se trata de convenciones propias del género y recursos que ya existían en Pasapalabra independientemente de la prueba final.
En ese mismo sentido, Atresmedia reivindica la identidad del concurso. Recuerda que aspectos como el duelo por el premio mayor, la acumulación de tiempo o la participación de famosos acompañando a concursantes anónimos pertenecen al universo del Pasapalabra durante más de dos décadas y no fueron creados por MC&F.
Incluso señala que el formato original del que nació El Rosco, llamado 21×100, tenía una estructura muy diferente, sin bote acumulado ni enfrentamiento final.
El grupo concluye defendiendo que Pasapalabra Mantiene intacta su personalidad a pesar de la sustitución de su prueba más emblemática. En su opinión, cualquier mecánica que se incorpore al programa heredará inevitablemente su ritmo, su estética y su funcionamiento general, algo que explica las similitudes señaladas por sus detractores.
Con este comunicado, Atresmedia deja claro que no está dispuesta a ceder terreno en un litigio que, lejos de extinguirse tras el fallo, se sigue librando tanto en los tribunales como en el ámbito de la opinión pública.
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