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Rosalía inspira el nombre de una proteína descubierta por un científico andaluz en Harvard

Rosalía inspira el nombre de una proteína descubierta por un científico andaluz en Harvard
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  • Publishedjulio 11, 2026


Miguel López Rivera salió de Úbeda con una idea fija: estudiar ciencia, abrirse al mundo y encontrar respuestas donde otros sólo ven materia microscópica. Lo que comenzó como una temprana vocación en el colegio La Milagrosa terminó llevándolo primero a Holanda, luego a Yale y finalmente a Harvard, donde hoy cursa su segundo año de doctorado en ciencias biológicas y biomédicas, entre la universidad y el Hospital Dana-Farber.

Desde este laboratorio, el joven investigador andaluz participó en un descubrimiento que aúna rigor científico y un guiño muy personal a la cultura española: una proteína con un nombre inspirado en Rosalía.

Una pista entre virus y defensas

La investigación en la que trabaja el equipo de Miguel se basa en una pregunta clásica y a la vez inagotable: cómo evoluciona el sistema inmunológico para reconocer patógenos y cómo estos patógenos aprenden a burlar sus defensas. Para responder a esta pregunta, el laboratorio estudia las bacterias y los virus que las infectan, lo que permite observar principios biológicos igualmente aplicables a animales y humanos. En este camino apareció una proteína viral capaz de destruir el señal de alerta que generan las células cuando detectan una infección.

Esta señal es, en cierto modo, una advertencia de que algo anda mal. La célula infectada activa sus alarmas para iniciar la defensa. Pero la proteína que descubrió el equipo actúa como un sabotaje silencioso: interrumpe esta respuesta antes de que el cuerpo pueda responder eficazmente. Este descubrimiento no sólo ayuda a comprender mejor la batalla entre los virus y el sistema inmunológico, sino que también abre nuevas preguntas sobre las estrategias de evasión utilizadas por ciertos patógenos.

En biología, la forma a menudo revela la función. Miguel lo explica con una sencilla comparación: así como las tijeras sugieren inmediatamente para qué sirven, la estructura de una proteína puede dar pistas sobre su comportamiento. En este caso, la molécula adoptó una forma que el equipo comparó con las castañuelas, una imagen tan visual como inesperada para describir una estructura viral. La alerta celular penetra en su centro y se destruye, como si el mecanismo de defensa quedara atrapado en un instrumento de percusión que no deja sonar su aviso.

Este paralelismo con la vida cotidiana fue también la puerta de entrada a un nombre con resonancias españolas. La sigla científica elegida fue RyDEP, una referencia técnica al descubrimiento, pero también un homenaje indirecto a Rosalía y su canción Desphá. Porque, en cierto modo, la proteína provoca exactamente eso: la célula queda “abandonada”, incapaz de activar sus defensas mientras el virus prevalece.

rosalía y la ciencia

La historia dio un giro aún más insólito cuando Rosalía pasó por Boston al inicio de su gira por América. Miguel acudió al concierto con una pancarta explicando su descubrimiento y el nombre de la proteína. El artista se interesó por el descubrimiento, le interrogó sobre el origen de las siglas y le deseó nuevos éxitos científicos. Incluso le dedicó una canción junto al escritor Ocean Vuong, un gesto que el investigador recuerda como una doble alegría: por la admiración de años por la cantante y por ver cómo la ciencia podía encontrar un puente inesperado con la música.

Miguel, que empezó a tocar la guitarra flamenca antes de abandonar España, reconoce que Rosalía forma parte de su mapa emocional desde hace mucho tiempo. Él la siguió cuando ella aún era una artista emergente y hoy está encantado de que este vínculo simbólico haya terminado formando parte de una publicación científica. En su caso, la investigación no sólo busca comprender cómo se defienden las células: también demuestra que la ciencia, en ocasiones, puede sonar.

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