Hollywood Boulevard, un paseo por el encanto imperfecto de la calle más famosa del cine
Como en un romance, como ese amante con el que fantaseamos, los lugares son objeto de adoración y, aunque menos poéticos –pero no menos reales–, de desilusión. Y la decepción, en el amor y en los viajes, humaniza. Si sabemos gestionarlo bien (difícil…), incluso redimensionamos. Bajar del pedestal trae matices. Al caminar por Hollywood Boulevard llega la decepción, inevitable e inmediata, para el turista y el viajero, para el investigador apasionado y el caminante más ingenuo. Nada es lo que esperamos de la idealización romántica. ¿Pero es malo?
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