Todo un logro
Feijóo quiere dejar huella. Hay quienes ponían en duda su capacidad y se han percatado de que es capaz de superar las expectativas. Es más, ha batido un récord: el de compañeros de partido que han tenido que salir a matizar su arrojo antes de que se formara el alboroto. Más quiero decir.
[–>[–>[–>Dado que el todavía candidato a la presidencia del Gobierno se hizo el interesante ante el empresariado vasco demonizando el absentismo laboral alrededor de un totum revolutum de libro, a su vicesecretario del Hacienda, Juan Bravo, no le quedó otra que darse prisa para decir que «a lo mejor no se ha explicado muy bien» porque cuando cuestionó que durante la baja se cobre el mismo salario se refería «solo a los casos de fraude, no a cuando se está enfermo». Y quien salió a socorrerlo enfatizó que su formación no pretende reducir el salario a quienes no se encuentren bien: «¿Usted cree que Feijóo quiere que el que está enfermo de cáncer perciba menos?». «¿Se piensa que no tenemos corazón, que no somos humanos, que no nos ponemos enfermos o no tenemos familiares que también sufran?». La particularización en el diagnóstico de la enfermedad no era baladí dado que el jefe de filas no tuvo empacho en señalar que el coste excesivo de la rémora expuesta ante el auditorio es un «cáncer que no podemos pagar». Para salvar este desgraciado símil el partido lo puso en manos de Borja Sémper quien dos meses atrás se había reincorporado a la portavocía tras el tratamiento del bicho que le afectó al páncreas.
[–> [–>[–>El damnificado saltó a la palestra a fin de pedir «cautela» en el uso de ciertas comparaciones dado que «una baja por enfermedad no es un capricho; es algo a lo que estás condenado». Y aprovechó para lamentar y poner en tela de juicio que un asalariado por cuenta ajena si es detectado de cáncer cobre el 75% del salario, algo que según él hay que corregir porque «es inaceptable». La consejera de Trabajo de Baleares y del pepé compareció señalando que un currante en activo, que ha cotizado y cae enfermo «ha de tener a todo el sistema acompañándolo para su recuperación». No es fácil conseguir lo que Alberto ha logrado. Una forma de acompañamiento pocas veces vista.
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Esto ha venido después de que durante el congreso de los suyos en Cataluña pidiese «pasar página» del «procés». Ahí tampoco lo dejaron solo y fueron Aznar & Ayuso quienes saltaron con idea de recordarle que los independentistas siempre querrán «saquear el Estado», que es la manera empleada por la pareja para dar alas a quien se lo busca. Pero Feijóo tiene entre ceja y ceja los 12 diputados alcanzados allí en las generales del 2000 y no va a parar. De momento, según el sondeo del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat que está aún calentito, la previsión es de entre 5 y 6 y, entre los habitantes, el candidato se sitúa en cuarto lugar de las preferencias para llegar a la Moncloa con el 3% frente al 29% de su Sánchez del alma, el 5% del de Vox y el 6% de Rufián. Tras unas horas de silencio prolongado, en sus filas se ha generado cierta expectación. Por si, efectivamente, se resarce y manda la baja.
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