¿Por qué el mar Rojo y el estrecho de Mandeb son vitales ante el cierre de Ormuz?
Un «asedio injusto y opresor». Con estos términos, el portavoz militar de la fuerza rebelde que controla buena parte del Yemen, los hutíes, ha definido las últimas acciones del «enemigo criminal saudita», un aliado de los EEUU, al que acusa de estar detrás de los ataques de la semana pasada a un avión iraní en el aeropuerto de Saná, controlado por el grupo militar. La ofensiva ha sido admitida por el gobierno yemení reconocido internacionalmente, actualmente establecido en la capital provisional de Adén a causa de la guerra abierta contra el grupo terrorista, asentada en un frágil estancamiento desde un alto al fuego en 2022. En 2014, tomaron el control de la capital, Saná, con la ayuda de la aliada Irán, un acto que derivó en una intervención saudí fallida (con apoyo de Egipto y Emiratos Árabes Unidos) que desató la guerra civil.
[–>[–>[–>El Gobierno legítimo de Yemen es un aliado natural de Arabia Saudí, un país que delimita al norte con Yemen y que desde hace años apoya militarmente al Ejecutivo yemení, lo que les ayuda a ejecutar un bloqueo parcial a los puertos hutíes. Esto también ha servido para formar el caldo de cultivo perfecto que ha motivado a los hutíes a anunciar esta semana el inicio del «embargo marítimo» a Arabia en el Mar Rojo, aunque los analistas aseguran que este grupo no dispone de una gran fuerza naval y aérea. Aun así, el conflicto ya empieza a afectar los precios del petróleo: el crudo Brent subió un 3,8 % el jueves hasta rozar los 98 dólares por barril, elevando sus ganancias acumuladas desde el 10 de julio —fecha aproximada en la que comenzó la última escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán— a cerca del 30 %.
[–> [–>[–>Un nuevo frente en la región
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Paralelamente al anuncio del embargo marítimo, los hutíes han reivindicado su primer ataque contra buques comerciales en los últimos meses, concretamente contra dos petroleros árabes en el mar Rojo. El gobierno saudí confirmó el ataque contra un buque cisterna de productos refinados llamado ‘Encelia’. Por su parte, la Marina británica informó que un petrolero fue alcanzado por un proyectil cerca de la localidad saudí de Al Shuqaiq, en la zona meridional de dicho mar. Los hutíes señalaron que la segunda embarcación atacada fue el ‘Layla’, un petrolero de crudo.
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Aunque no está claro si los barcos fueron alcanzados y sufrieron daños, esta medida podría cerrar efectivamente otro punto estratégico de paso marítimo vital para los mercados energéticos, tras el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz. Algunos buques ya están evitando el estrecho de Bab el-Mandeb, en el extremo sur del mar Rojo, mientras los precios del petróleo siguen al alza.
[–>[–>[–>El ataque de los hutíes se produjo horas después de que el presidente Donald Trump afirmara que las fuerzas estadounidenses destruirían un puente o una central eléctrica cada vez que Irán disparara contra buques en el estrecho de Ormuz. Durante la noche, Washington llevó a cabo su duodécima jornada consecutiva de ataques aéreos contra instalaciones militares iraníes, incluidas infraestructuras de misiles y sistemas de defensa aérea. Por su parte, Irán volvió a atacar bases y emplazamientos militares estadounidenses en Kuwait y Jordania. No hay indicios de que las escaramuzas vayan a remitir; ni Estados Unidos ni Irán dan su brazo a torcer ni muestran disposición a iniciar nuevas negociaciones. Los ataques de los hutíes han intensificado aún más el conflicto, si bien las hostilidades siguen siendo menos intensas que en el momento álgido de la guerra, ocurrido entre marzo y principios de abril.
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La ‘puerta de las lamentaciones’
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Los expertos también dicen que Irán podría estar instando a los hutíes a perturbar el transporte marítimo en el mar Rojo, lo que causaría un aún más agitación en los mercados energéticos mundiales. Cabe destacar que la organización rebelde controla la parte de Yemen que bordea el estrecho de Bab el-Mandeb, el accidente geográfico (de apenas treinta kilómetros de ancho en su paso más angosto) de vital importancia por su localización. La importancia de este estrecho radica en su localización, pues es la separación entre la costa africana de Yibuti y la península arábiga en Yemen, el cuello de botella que da acceso al mar Rojo desde el océano Índico.
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[–>En este sentido, ello convierte al estrecho en paso obligado hacia el canal de Suez y, por ende, al Mediterráneo, enlazando los puertos europeos con Asia y el golfo Pérsico. En los últimos años, factores como las diversas disputas regionales, la guerra de Yemen, la consolidación de otros grupos terroristas en la región o la piratería somalí están convirtiendo a Bab-al Mandeb en una prioridad para numerosas potencias. Por este motivo, un nuevo retraso en esta vía forzaría a los barcos a rodear el continente africano por el cabo de Buena Esperanza, incrementando los costes y disparando los precios del crudo.
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Como curiosidad, el nombre del enclave proviene de una vieja leyenda, informa ‘El Orden Mundial’. En árabe significa ‘puerta de las lamentaciones’ o ‘puerta de las lágrimas porque, según se cuenta, un gran terremoto separó África de Asia dejando atrás miles de almas ahogadas en el mar. Su denominación también alude a la peligrosidad de sus corrientes y a los hundimientos que suceden en sus aguas.
[–>[–>[–>Ahogar a Arabia Saudí, objetivo hutí
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Con este movimiento de bloqueo, los hutíes pretenden ahogar la economia de Arabia Saudí, actualmente afectada por su incapacidad para exportar petróleo a través de su costa este por el cierre del Estrecho de Ormuz, la vía fundamental por la que circula una gran parte del transporte marítimo mundial y los suministros de energía. Cerrado a cal y canto durante meses, el mar Rojo se ha convertido en una ruta alternativa y vital para el transporte de petróleo y gas saudita. Irán considera la amenaza hutí al mar Rojo como un elemento de presión en su guerra con Estados Unidos e Israel, según Ahmed Nagi, analista sobre Yemen en el International Crisis Group consultado por ‘The New York Times’. “Creo que el mensaje de Irán es: no den por sentado que nuestra capacidad de presión se limita al estrecho de Ormuz. También tenemos un aliado que puede amenazar el Bab el-Mandeb de ser necesario”, dijo.
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Hasta ahora, el portavoz de la coalición internacional liderada por Arabia Saudí, Turki al-Malki, ya ha anunciado que responderá a todas las amenazas hutíes contra los buques en tránsito «de manera rápida y firme». Por su parte, el ministro de Defensa saudí, Taher al-Aqili, ha asegurado que el ejército estaría listo «para poner fin al golpe hutí». Aunque los hutíes no han especificado sobre cómo harían cumplir el bloqueo, anteriormente ya han utilizado su capacidad para perturbar el transporte en el mar Rojo. A lo largo de los dos años de la guerra en Gaza, han atacado el transporte marítimo comercial con drones, misiles y secuestros, en un intento de ejercer presión sobre Israel y sus aliados.
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El reino de Arabia ha dependido de las rutas del mar Rojo para exportar más de 3,6 millones de barriles de petróleo y combustibles afines al día, la mayor parte a Asia, según la firma de datos Kpler. De hecho, Yasir al-Rumayyan, presidente de Saudi Aramco, la compañía estatal petrolera, ha reconocido recientemente que la capacidad de sortear el bloqueo en Ormuz y usar las terminales de exportación del mar Rojo había resultado un «salvavidas» para las arcas saudíes.
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