Pescadito deja de llorar
Charo A´Rubia fue la primera persona que Antonio Ventura oyó llorar en un cuento de Manuel Rivas. Los dos veían en el cine “Capitanes intrépidos”, una película de finales de los años 30 protagonizada por Spencer Tracy. En blanco y negro. El film cuenta la historia de un insufrible niño rico que, mientras viaja con su padre en un trasatlántico a Londres, cae al mar en aguas de Terranova. La fortuna (y que si no, no habría película) hace que lo recoja un bacaladero. Pese a las insistencias del niño que amenaza con las represalias que tomaría su padre millonario, el barco no regresará a tierra hasta que no llene su carga. Y ahí tenemos a nuestro pobre niño rico en un barco rodeado de marineros en el que el dinero importa bien poco. El guaje, más que “repunante”, es un poco repugnante (en palabra de Manuel Rivas) y se niega a hacer las tareas que le mandan, ya sea pelar patatas o limpiar la cubierta. Los marineros, no podía ser de otro modo, le cogen un poco de manía y como el pescado no acude empiezan a pensar que el zagal les ha traído una especie de maldición y deciden que si lo tiran por la borda tampoco se va a enterar nadie. “¡Ay mi pescadito deja de llorar! ¡Ay me pescadito no llores ya más!” Le canta en castellano el marinero portugués interpretado por Spencer Tracy al niño al que poco a poco va haciendo entrar en razón. Comprende el valor y el esfuerzo de los marineros a los que comienza a ver como héroes, aprende a respetarlos y entiende que el barco llegará a buen puerto gracias al trabajo colectivo. El rapacín deja de ser un caprichoso y se convierte en un grumete. Y como no podía ser de otra manera (es cine, no lo olvidemos) el bacalao casi que lucha por entrar al barco.
[–>[–>[–>Mientras Manuel tocaba la zanfona y le cantaba al niño rico lo de deja de llorar pescadito, Charo A´Rubia rompió a llorar, “pero el llanto iba a más hasta que sus sollozos desbordados ocuparon todo el cine como si se saliesen de la propia pantalla”. El marido de Charo había muerto dos años antes en Terranova. Charo era la madre de Antonio Ventura.
[–> [–>[–>Cuando murió mi abuela Adoración tardé unos meses en llorar y también fue el cine, específicamente una película que vi en los cines Holllywood, la que propició las lágrimas. Pienso mucho en los mayores de mi familia que hicieron una migración interior en los años 70. Se sintieron extraños como el niño rico en la cubierta del barco, pero no por los mismos motivos. El poder igualatorio de la cubierta de un barco en el que el dinero importa más bien poco. La necesidad de que alguien nos diga que dejemos de llorar, que todo va a estar bien. Lo verdaderamente humano.
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