Es el futuro de la sociedad
«Cada año sois más, y eso demuestra la respuesta que estamos dando a grados de informática y tecnología«. Son palabras del rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, al dirigirse a los alumnos de la Escuela de Ingeniería Informática de Oviedo, que este lunes celebraron su acto de graduación en el Palacio de Congresos de la capital asturiana.
[–>[–>[–>Un total de 116 estudiantes, a los que en los próximos años se le sumarán más al haber incorporado en el curso 2023-2024 el doble grado en Ingeniería Informática del Software y Matemáticas. «Mantened la curiosidad para poder adaptaros a un mundo cada vez más cambiante», les recomendó el rector.
[–> [–>[–>La celebración se produjo tan solo un día después de que los Colegios Profesionales de Ingeniería Informática del Principado de Asturias (Citipa y Coiipa) solicitasen adaptar la oferta académica para responder al «elevado interés en las titulaciones relacionadas con la informática y la tecnología«.
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Actualmente, estas carreras apenas alcanzan el 8% de la oferta total en Asturias. Además de estar a la cabeza en la lista de las notas de corte. El doble grado de Ingeniería Informática del Software y Matemáticas alcanza el 13,168 y tiene únicamente nueve plazas.
[–>[–>[–>«Sois unos afortunados con un camino lleno de oportunidades», les recordó el director de la Escuela, Jordán Pascual Espada, quien aseguró que «el futuro de la tecnología, que es el futuro de la sociedad, se construye con personas como vosotros». «El mundo tecnológico está cambiando a un ritmo vertiginoso, pero de esta Universidad salís con las herramientas para enfrentaros a él», subrayó Pascual Espada.
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En el acto también estuvo presente el actual decano del Colegio de Graduados e Ingenieros Técnicos de Informática, David Pérez Pancho, que actuó como padrino de la promoción. Pérez Pancho aprovechó la ocasión para recordarles a los ya egresados que «son más fuertes que hace años». «Habéis vivido una pandemia, una carrera exigente y exámenes duros, podréis con todos los cambios de la industria«, les animó.
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[–>Como representante de los alumnos, Samuel Sanabria recordó su primer día de clase, en el que perdió el autobús y tuvo que llamar a su padre para que lo llevase a la facultad. «Así conseguí no perderme algo maravilloso: la primera clase de Cálculo«, ironizó Sanabria. «Han sido muchas horas, más exámenes de los que nos hubiera gustado, pero aunque el camino se hiciese largo, esta etapa ha sido inolvidable», concluyó.
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