A pájaros
Una buena amiga me pregunta dónde veo tanta ave como sale en este billete. Le digo que están ahí, en el campo y en la ciudad, pero hay que estar pendiente, «tener la atención a pájaros». Paseando con mi colega y amigo cuadrúpedo por una amplia zona verde oigo la llamada característica del pito real, colorista carpintero, una de las aves más bellas y a la vez menos fáciles de ver. Como los altos olmos están desnudos de hojas me apresto a intentarlo mientras recorro la senda, sin descuidar mis obligaciones de todo tipo con el colega. Al fin veo su perfil a unos 15 metros sobre el suelo, agarrado al tronco en la postura inconfundible de los carpinteros. Me ha visto y permanece quieto. No quiero espantarlo, pero sí verlo volar. Silvo suave y mueve algo su fiera cabeza. Al poco vuelvo a silbar, sabe que va por él y emprende el típico vuelo ondulante, mostrándome sus bellos colores.
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