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A veces no cenábamos para ayudar a comprar botas para nuestros hijos

A veces no cenábamos para ayudar a comprar botas para nuestros hijos
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  • Publishedmayo 19, 2026



Detrás de los títulos mundiales Marc y Alex Márquez esconde una historia de sacrificio familiar extremo. Hoy en día, los boxes de Gresini y Ducati rezuman éxito, pero las raíces de la familia Márquez Alentà están ancladas en la humildad y el esfuerzo incondicional.

La reflexión más cruda y humana de estos años de dificultad la ofreció la madre de los pilotos, Roser Alentaen una sincera entrevista con cadena ser en mayo de 2016, coincidiendo con la Gran Premio de Cataluña.

Fue allí donde pronunció una frase que resumía el coste invisible de la fama: «A veces no cenábamos para ayudar a comprar botas para nuestros hijos. La gente ve dónde están Marc y Alex ahora, pero sabemos que hubo mucho sacrificio para llegar allí».

El motociclismo es un deporte caro. En los años 90 y principios de los 2000, Cervera vio crecer a dos niños con talento innato, pero con una cuenta corriente familiar que apenas alcanzaba para cubrir los gastos competitivos básicos.

Julia Márquez, Su padre trabajaba en la construcción y pasaba los fines de semana como mecánico improvisado. Roser, por su parte, era administradora y gestionaba los encajes de bolillos de la economía nacional.

Marc y Álex Márquez celebran el primer y segundo puesto respectivamente en el Gran Premio de Argentina. Gana el duelo fratricida entre los hermanos Márquez en Argentina e iguala las 90 victorias de Ángel Nieto

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Reuters

La declaración de Roser Alentà en 2016 desmitificó la imagen idílica de la deportista de élite. Esta confesión reveló que, mucho antes de la llegada de contratos multimillonarios y patrocinadores multinacionales, la máxima prioridad en la casa de los Márquez era que los niños no carecieran del equipamiento mínimo de seguridad para salir a la pista, aunque eso implicara recortar el presupuesto para la cena.

Las palabras de Roser no constituyen un hecho aislado en la historia familiar, sino el eje central de la educación de los dos campeones. Marc y Álex recordaron en repetidas ocasiones que las vacaciones eran un concepto inexistente para ellos.

Cada centavo ahorrado, cada hora extra de trabajo y cada renuncia personal de sus padres se transformaba en gasolina, inscripciones para carreras promocionales o llantas usadas.

La coherencia de la familia Márquez radica en que, aunque han alcanzado la cima del motociclismo mundial, nunca han olvidado de dónde vienen. Roser Alentà siempre ha preferido quedarse en un segundo plano, viendo las carreras desde el salón de su casa de Cervera y recordando que el verdadero éxito no está en los escaparates.



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