ABUSOS SEXUALES MENORES | La fiscalía reclama 28 años de prisión para un entrenador de fúbtol de alevines de Barcelona por abusar de cinco niños
Accedía a los vestuarios de los menores de entre 8 y 11 años a los que entrenaba en equipos de benjamines y alevines de un club de fútbol de Barcelona y, sentado en un banco, les observaba fijamente mientras se duchaban desnudos y, con el pretexto de hacerles cosquillas, les tocaba los genitales, las piernas y el culo con el único propósito de satisfacer su “ánimo libidinoso”. A uno de los chicos, incluso, le solía pellizcar la ingle mientras le decía: “Grita como una putita”. El acusado entrenó después en un club histórico de un barrio de Badalona. Un juzgado de esta localidad abrió en su día otra investigación por sucesos similares.
[–>[–>[–>La Fiscalía de Barcelona reclama ahora para él, J. C. O. C., 28 años de prisión por cinco delitos continuados de abusos sexuales a menores de 13 años con “prevalimiento de relación de superioridad”. Aparte de la pena de cárcel, solicita la prohibición de acercarse a los afectados y de comunicarse con ellos durante un tiempo, así como el pago de indemnizaciones de entre 10.000 y 6.000 euros por daños morales. El acusado ya fue condenado en 2020 a tres meses de prisión y tres años y tres meses de inhabilitación por tenencia de pornografía infantil.
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El escrito de acusación de la fiscal Alexandra García Tabernero, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, sostiene que el acusado se aprovechaba de “la posición de autoridad” que le proporcionaba el hecho de ser primer entrenador de uno de los equipos para influir en el comportamiento de los niños y “lograr que estos accedieran con mayor facilidad a sus designios”. El imputado, además, se beneficiaba de la corta edad de los menores y de “su escaso grado de madurez” para camuflar ante ellos su conducta y sus “verdaderas intenciones”. De este modo, subraya el ministerio público, consiguió que las víctimas “normalizaran los tocamientos abusivos y los vivieran como un juego, sin adquirir conciencia de la gravedad y significación de los hechos hasta años después”.
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Prohibición desatendida
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La acusación pública precisa que J. C. O. C. entrenaba en la temporada 2014/15 a equipos formados por menores de entre 8 y 11 años de un club de fútbol, una entidad que, por entonces, ya había recibido formación sobre prevención y actuación frente al abuso sexual infantil. El protocolo prohibía a los entrenadores acceder a los vestuarios mientras los jugadores se cambiaban o duchaban. A lo sumo, se les permitía controlar desde fuera, cerca de la puerta, por si se producía algún conflicto o para recordar a los niños la hora de salida si se entretenían.
[–>[–>[–>El preparador fue sorprendido por el presidente del club que de inmediato le informó que cesaba su colaboración con la entidad
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A pesar de ello, a lo largo de la temporada, el acusado, según la Fiscalía, entró “múltiples veces” en los vestuarios después de los partidos. No solo les observaba con las manos en los bolsillos, sino que también les hacía tocamientos. En una ocasión, tras un partido celebrado en un campus de Semana Santa, J. C. O. C. accedió a los vestuarios y, con la puerta cerrada, hizo que dos niños de 9 años bailaran completamente desnudos frente a él y encima de un banco. Mientras tanto, él los observaba sentado a una distancia de apenas dos metros.
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En ese momento, el presidente del club abrió la puerta, le sorprendió y de inmediato le informó de que cesaba su colaboración con la entidad. El directivo también lo comunicó a la Federación Catalana de Fútbol, a los padres de los menores afectados y al resto de las familias de los niños que entrenaba el imputado. Las víctimas son ahora mayores de edad y, en principio, podrán ser citadas para el juicio que en un futuro se celebre en la Audiencia de Barcelona.
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