Alcaraz vence a Moutet en tercera ronda de Australia y se hace centenario en los Grand Slam a lo Borg
Carlos Alcaraz disparado el día de Melbourne en homenaje a su propia carrera. El murciano se deshizo de Corentin Moutet por 6-2, 6-4 y 6-1 en la tercera ronda de Abierto de Australia y de paso firmó un récord histórico: 100 partidos en gran golpe con un balance de 87 victorias y 13 derrotas, exactamente el mismo inicio que Bjorn Borg en el Estaba abierto.
No hay otro tenista actual que se acerque a esta velocidad de crucero entre los grandes; Nadal, Djokovic, Federer cualquiera McEnroe Les hizo falta más derrotas para llegar al mismo número de partidos.
El aniversario se desarrolló en el marco de un partido que tuvo mucha seriedad. En el Estadio Rod LaverBajo la etiqueta de favorito indiscutible al título, Alcaraz encontró exactamente lo que anunció en la previa: un rival anárquico, especialista en ritmos rotos, dispuesto a complicar el escenario a base de drop shots, globos y saques furtivos.
Número Uno, sin embargo, convirtió el caos en un telón de fondo para su propio espectáculo.
Desde el primer partido quedó claro quién mandaba. Rompió el saque al francés desde el inicio, se escapó por 4-1 y cerró el primer set en apenas media hora, imponiendo el peso de la pelota y la autoridad al resto.
Moutet, 32º favorito y número 37 del mundo, intentó camuflar su falta de potencia con toda su gama de trucos: subidas sorpresa, caídas milimétricas, ángulos imposibles.
Pero cada vez que la jugada se alargaba, el balón del murciano le empujaba metro a metro detrás de la línea de fondo.
Carlos Alcaraz, durante su partido contra Moutet en el Open de Australia
EFE
El único momento realmente memorable llegó en el segundo set. Alcaraz se puso 3-0 y parecía dispuesto a convertir la velada en un proceso, cuando Moutet logró cuatro partidos seguidos, el primer 0-4 parcial que sufre el español en meses.
El francés finalmente encontró una recompensa a su creatividad, mezclando drop shots, devoluciones ganadoras y voleas de secundaria, mientras el número uno insistía en jugar demasiado con la derecha, su golpe más dañino.
Este apartado, más psicológico que tenístico, sirvió para tomarle el pulso al líder del ranking. En lugar de provocar, Alcaraz apretó los dientes en el 4-4, castigó una volea fallida de Moutet y recuperó el break decisivo.
En el 6-4, la sensación era clara: el partido sólo dependía de las ganas del murciano de prolongarlo.
La tercera ronda fue una declaración de intenciones. Alcaraz se lanzó una y otra vez a la red aceptando el reto de Moutet en este «mini deporte» paralelo de lanzamientos y contralanzamientos.
Al final, él mismo se burló de esta batalla durante el partido: «Fui a la red 50 veces y en el tercer set le dije a mi equipo que no iba a correr más», bromeó sobre la constante búsqueda de tiros cortos por parte del francés.
Carlos Alcaraz saluda a Moutet tras su partido en Melbourne
EFE
En otra reflexión, admitió que «fue complicado, parecía una competición de drop shot», descripción perfecta de lo visto durante varios pasajes del duelo.
Entre risas y fantasía, los números marcan la verdadera diferencia: Alcaraz firmó una treintena de ganadores, dominó al resto, rompió hasta ocho veces el saque de un Moutet que nunca logró mantener su porcentaje con los primeros saques.
El marcador final, 6-2, 6-4, 6-1 en poco más de dos horas, refleja más maestría que rigor: los franceses adornaron el partido, pero nunca lo pusieron realmente en peligro.
Tommy Paul, siguiente
Esta victoria sitúa al español por tercera vez consecutiva en los octavos de final del Open de Australia, donde se enfrentará al estadounidense. tommy pablo 19° cabeza de serie, durante la primera gran prueba de este torneo.
Pero más allá del siguiente obstáculo, la velada deja una imagen fuerte: con sólo 22 años, Alcaraz ya comparte línea estadística con Björn Borg durante sus primeros 100 partidos de Grand Slam.
En el campo fue un espectáculo de gotas y magia. En los libros de historia, una página más en la construcción de una carrera destinada a competir con los gigantes.
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