Alemania juzga a ocho acusados de integrar una célula neonazi armada en Sajonia
El Tribunal Regional Superior de Dresde abrió este viernes un procedimiento macrojuicio contra ocho jóvenes acusado de formar parte de una célula neonazi que, según la Fiscalía Federal, se preparaba para aprovechar un supuesto colapso del Estado alemán y tomar por la fuerza amplias zonas de Sajonia. El proceso, uno de los más relevantes de los últimos años en el ámbito de la extrema derecha, Se espera que dure hasta finales de año. y tiene previstas cerca de setenta sesiones.
Los acusados, de entre 22 y 26 años, están acusados de pertenencia a organización terrorista y preparación de un delito de alta traición. Para la fiscalía, formaban parte de una estructura militante conocida como Separatistas Sajones, fundada en 2020 y desmantelada en noviembre de 2024 tras una amplia operación policial en Alemania y otros países europeos. Desde entonces, todos permanece en prisión preventivaa.
Según la Fiscalía, el grupo estaba convencido de que Alemania se encaminaba hacia un inevitable colapso político y social. Este escenario, conocido internamente como «día X», iba a servir como detonante para emprender acciones armadas. El objetivo era ocupar territorios en Sajonia, expulsar a grupos considerados enemigos y establecer una entidad estatal propia inspirada en la ideología nacionalsocialista y para ello, los investigadores sostienen que los acusados realizaron entrenamiento paramilitar, acumularon cuchillos, municiones, cascos de combate y material táctico diverso e incluso debatieron la eliminación de representantes del Estado.
La ideología del grupo, siempre según la acusación, combinaba elementos racistas, antisemitas y una visión apocalíptica del presente, muy extendida en determinados ambientes de la extrema derecha alemana. Tres de los acusados formaban parte del grupo local del partido ultra Alternativa para Alemaniaextremo del que el partido se desmarcó tras conocer las detenciones.
El inicio del juicio estuvo marcado por las maniobras de la defensa. Uno de los abogados solicitó excluir al público del proceso, citando la juventud de varios imputados en el momento de los hechos. El tribunal rechazó la solicitud, aunque dejó abierta la posibilidad de limitar el acceso en etapas concretas del procedimiento. En la sala se sentaron hasta 19 abogados defensores, algunos de ellos con perfiles muy conocidos en el entorno de extrema derecha.
Uno de los casos más graves es el de un acusado que También se imputa intento de asesinato. ya que, durante su detención, apuntó con un rifle cargado a policías, lo que provocó que uno de ellos disparara en defensa propia. La defensa niega cualquier intento homicida y sostiene que nunca existió una organización estructurada con capacidad real para ejecutar los planes descritos por la Fiscalía.
El proceso ha reabierto el debate sobre la radicalización de los jóvenes en el extremismo de derecha y sobre la transformación del discurso conspirativo en planes operativos. Los expertos en seguridad subrayan que el perfil de los acusados no es una excepción, sino parte de una tendencia más amplia en la que la frontera entre propaganda y preparación violenta se vuelve cada vez más difusa.
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