Alfonso Muñoz Cuenca, experto en pensiones, revela el error que recorta la jubilación: «Si no miras esto hoy, mañana puede ser tarde»
Hay una pregunta que casi nadie se hace hasta que es tarde: ¿sé realmente por qué estoy cotizando y cuántos años tengo reconocidos? No es una duda menor. De la respuesta dependen el paro, las bajas médicas, la maternidad y, sobre todo, la pensión de jubilación. El problema es que miles de trabajadores viven convencidos de que “todo está bien” sin haber comprobado jamás los datos que sostienen su protección social.
[–>[–>[–>El aviso llega desde dentro del sistema. En uno de sus últimos vídeos, Alfonso Muñoz Cuenca resume lo que ha visto durante años en una oficina de la Seguridad Social: personas que creían tener más años cotizados de los reales, otras que esperaban una pensión mucho más alta y algunas que descubrieron, en el peor momento, que no tenían derecho a una prestación porque algo no cuadraba en su historial.
[–> [–>[–>“No basta con trabajar: hay que estar bien cotizado”
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La primera clave que señala el experto es tan básica como olvidada. “Primero, si estamos dados de alta laboral correctamente”. Parece obvio, pero no lo es. Haber trabajado no garantiza que esos días cuenten. Si no hubo alta real, no existe cotización, y sin cotización no hay derechos.
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Hoy, a diferencia de hace años, el trabajador puede comprobarlo. La sede electrónica permite verificar cada movimiento y, si se registra el teléfono móvil, recibir un SMS automático cada vez que se produce un alta o una baja. Un aviso sencillo que puede evitar meses, incluso años, perdidos.
[–>[–>[–>Jornada completa o parcial: una diferencia que pesa más de lo que crees
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El segundo punto suele pasar desapercibido hasta que se calculan las prestaciones. “Segundo, qué tipo de jornada laboral tenemos, a tiempo completo o a tiempo parcial”. No es solo una cuestión de horas trabajadas. Afecta directamente a los días que computan y a la base sobre la que se cotiza.
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Muchos trabajadores descubren tarde que largos periodos a tiempo parcial reducen notablemente el cálculo final de su pensión, aunque hayan estado vinculados a una empresa durante años.
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[–>La base de cotización: el dato que manda
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Aquí está el núcleo del problema. “Tercero, por qué importe estamos cotizando, es decir, cuál es nuestra base de cotización”. No es el sueldo neto, ni siempre coincide con lo que el trabajador cree cobrar. Es la cifra que utiliza la Seguridad Social para calcular absolutamente todo. Muñoz Cuenca lo ilustra con ejemplos muy concretos. En el caso del desempleo, explica que “la prestación se calcula con la media de las bases de cotización de los seis últimos meses”. Para los permisos de maternidad y paternidad, recuerda que “se abona el 100% de la base de cotización del mes inmediatamente anterior al inicio del permiso”. Y cuando se trata de una baja médica por incapacidad temporal, la referencia vuelve a ser la misma: la base de cotización del mes previo a la baja.
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La lógica se repite en el largo plazo. “Para una pensión de incapacidad o de jubilación la base de cotización es la que determinará el importe de nuestra futura pensión”. No hay atajos ni interpretaciones: si se cotiza poco, se cobra poco.
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El informe que casi nadie mira y lo explica todo
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Existe un documento oficial que debería ser de consulta habitual y que, sin embargo, muchos desconocen. Es el informe de bases de cotización, disponible para descargar en la sede electrónica. En él aparecen, mes a mes, las cantidades exactas por las que se ha cotizado.
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Este informe permite detectar situaciones habituales: bases más bajas de lo esperado, periodos incompletos, cambios de jornada o diferencias entre lo que figura en nómina y lo que realmente se está cotizando. Revisarlo a tiempo es la única forma de corregir errores antes de que se conviertan en irreversibles.
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Expectativas frente a realidad
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Uno de los mensajes más repetidos por el experto tiene que ver con las falsas expectativas. “Personas que pensaban que tenían más años cotizados, personas que esperaban más importe de pensión”. La mayoría no actuó de mala fe ni con desinterés, simplemente dio por hecho que todo estaba en orden.
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El problema es que la Seguridad Social no funciona por sensaciones, sino por datos. Días exactos, bases concretas y requisitos cerrados. Cuando llega el momento de solicitar una prestación, ya no hay margen para corregir el pasado.
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Conocer hoy para no lamentar mañana
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El vídeo se cierra con una idea que resume todo el enfoque: “Para no llevarnos sustos en el futuro es importante conocer algunas cuestiones”. No se trata de obsesionarse con la jubilación a los 30 o 40 años, sino de tener controlado el presente.
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Consultar la vida laboral, revisar las bases de cotización y entender cómo se calculan las prestaciones no es una tarea técnica reservada a expertos. Es una responsabilidad básica del trabajador en un sistema donde cada mes cuenta.
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Porque la pensión no empieza el día que se solicita. Empieza en cada alta, en cada jornada y en cada base de cotización que hoy, muchas veces sin saberlo, estamos firmando.
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