Ana Méndez Civieta, la ingeniera ovetense que está al frente del «túnel inteligente» clave para la expansión de Londres
La ingeniera de caminos Ana Méndez Civieta, ovetense de 36 años, es la directora de operaciones del túnel de Silvertown, el nuevo paso abierto en abril del año pasado entre el norte y el sur del río Támesis, que parte Londres en dos. El de Silvertown no es un túnel cualquiera. Primero, porque esta infraestructura de 1,4 kilómetros de doble tubo, uno por cada sentido, es la llave maestra de la expansión de la ciudad hacia el Este: permite la fluida comunicación con el East-End de la capital británica, un área con unas previsiones de crecimiento poblacional de 650.000 personas y la creación de 286.000 nuevos empleos. Pero no solo eso. Desde el punto de vista de la ingeniería, es una infraestructura pionera en el mundo: ha sido diseñada para permanecer abierta en todo momento. Es un túnel “inteligente”. Tiene un complejo sistema de vigilancia en tiempo real donde los sensores y los algoritmos se combinan con la acción humana para resolver en tiempo récord cualquier incidencia y garantizar la fluidez del tráfico. Y al frente de las operaciones está Ana Méndez, que en 2023 recibió uno de los prestigiosos premios Women in Construction & Engineering 2023, en la modalidad Tunnelling & Underground.
[–>[–>[–>Ana Méndez Civieta, durante la construcción del túnel. / .
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Todo comenzó a los diez años, en el Metro de Londres
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Esta es la historia de una niña ovetense que alucinaba cada vez que el coche de sus padres pasaba por un túnel. La misma que, en un viaje a Londres con sus tíos, a los diez años, entró en el Metro y supo que aquello era lo suyo. “Me parecía increíble que pudieras hacer esos agujeros debajo de una ciudad y que nada se cayera”, recuerda. Estudió Ingeniería de Caminos y entró en Ferrovial en unas prácticas en 2014. Su primer trabajo fue el último tramo de la autovía A-66 entre Benavente y Zamora. Como la nueva vía pillaba de camino a Salamanca, de donde proceden sus padres, en todas las comidas familiares le metían prisa. Que a ver cuándo terminaban aquello, le decían en broma.
[–> [–>[–>Después Ana entró en Cintra, la división de autopistas de Ferrovial, y comenzó a trabajar en la licitación de una obra que luego ganarían: la autopista de la Ruta del Cacao, entre Bucaramanga y Barrancabermeja, junto a la frontera entre Colombia y Venezuela. Y en 2017 se embarcó en el proyecto de túnel de Silvertown, en Londres. El contrato ascendía a 1.400 millones de euros.
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Ana Méndez, frente al jefe de la tuneladora. / .
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El proyecto de Silvertown se desarrolló mediante el sistema de colaboración público-privada. Es decir, la entidad pública Transport for London (TfL) llegó a un acuerdo con el consorcio Riverlinx -en que está integrada Ferrovial a través de su filial de autopistas Cintra, entre otras empresas- para el diseño, construcción, financiación, operación y mantenimiento del túnel de Silvertown. Ana Méndez participó desde el principio “liderando la licitación de la parte técnica”. “Lo bonito de estos proyectos de colaboración público-privada es que, como administración pública, tú puedes decidir qué es lo importante para ti. En este caso, para nuestro cliente, Transport for London, lo importante es que el túnel esté siempre abierto de forma segura. Por eso los requisitos en el contrato son muy exigentes. Y por eso durante el diseño y la construcción del túnel que ahora estamos operando, todo nos llevó a planificar las cosas de forma eficiente para que el túnel permanezca siempre abierto y no afectemos al transporte”.
[–>[–>[–>Tras la apertura, Ana Méndez encabeza los equipos del centro de control, el “cerebro” del túnel. “Hemos sido pioneros en varias cosas y una de ellas es la monitorización de los sistemas de seguridad en tiempo real. Nos llegan más de mil alarmas que nos dicen: ventilador funcionando, sistema anti-incendios funcionando, comunicación funcionando, etc. Tenemos un equipo de especialistas que se dedica a gestionar esas alarmas y los incidentes que ocurren en el túnel. Si alguien tiene algún accidente, o se estropea un vehículo, tenemos la responsabilidad de asistirles de inmediato. Tenemos que asegurarnos de que todos esos equipos estén funcionando y que, si no funcionan, podamos anticiparnos y arreglarlos en uno de los cierres programados. Hay muchas cosas que están automatizadas, porque tenemos unos tiempos de respuesta muy cortos. Para hacerse una idea: si se estropea un vehículo en el túnel lo tenemos que sacar en 15 minutos. O sea, no que llegue la grúa a asistirlo, sino que el vehículo ya esté fuera del túnel”.
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Ana Méndez, en una de las entradas al túnel de Silvertown. / .
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Un túnel que lleva al futuro
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El túnel de Silvertown es clave para la expansión del East End, una parte de Londres que hasta la primavera pasada solo contaba con un paso subterráneo, el Blackwall Tunnel. “El tubo norte del túnel tiene más de 125 años, fue diseñado para coches de caballos. Así que ya puedes imaginar la necesidad que había de construir otro cruce de carretera”, apunta Ana. El paso de Silvertown abre la puerta al futuro de una parte de la ciudad “que está muy en auge”, subraya. “Hay una inversión planificada de unos 8.400 millones de libras en la orilla sur del río y 3.000 millones de libras en la orilla norte. Van a construir más de 22.000 viviendas y espacios comerciales. Toda esa gente necesita transporte público en el que se pueda confiar y el túnel de Blackwall es muy antiguo, no caben los típicos autobuses de dos plantas de Londres. De hecho, tiene que cerrar varias veces al día porque vehículos de demasiada altura tratan de entrar. Entonces, el transporte público que había a esa zona no era fiable y estaba impidiendo el desarrollo del East-End. Por eso Silvertown es importante y de ahí también los criterios tan exigentes de disponibilidad del túnel”, explica.
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[–>Todo ha cambiado desde que el nuevo túnel entró en servicio. “Llevamos abiertos unos nueve meses y la congestión de tráfico ha desaparecido. Antes era la típica zona que siempre estaba en rojo en Google Maps. El tiempo de viaje para cruzar el río se ha reducido el 70%. La velocidad de circulación se ha incrementado de 14 km/h a 50 km/h, la velocidad máxima permitida. Entonces, para ir a trabajar ya puedes coger tambien los autobuses, tanto la línea existente que va por el túnel antiguo y que ahora tiene mucha más fiabilidad, como las dos nuevas líneas que se han puesto en marcha gracias a la apertura de Silvertown. Son autobuses grandes, que sí pasan por el túnel nuevo. Ahora ningún vehículo queda parado durante 25 minutos porque se ha quedado atascado un camión de reparto. Y el uso de los autobuses se ha incrementado un 160 % desde la apertura del nuevo cruce”.
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Ana Méndez, dentro del túnel durante la construcción. / .
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El algoritmo que tiene todas las previsiones
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¿Y cómo se consiguen esos resultados? ¿Qué tiene, en detalle, ese túnel que lo hace tan diferente y por el que, junto al de Blackwall gestiona una demanda de tráfico de más de 90.000 vehículos diarios? Así lo explica Ana Méndez Civieta: “El trabajo que hicimos antes de abrir el túnel estuvo muy enfocado a preprogramar casi todo lo que era posible. Tenemos un algoritmo para casi todos los incidentes que pueda haber: un fuego, un vehículo averiado, un choque, un derrame, vertidos peligrosos o no, incluso peligrosos o no… Todos categorizados. Tenemos todas las respuestas a todos los incidentes que hemos identificado para que, en el momento en el que salte la alarma, el sistema de detección automática solo requiera de la intervención del operador para validarlo tras ver la cámara. Lo valida tras verificar que no ha sido una falsa alarma. Luego hace clic y todo lo demás pasa de forma automática: las señales para cerrar el carril, si es necesario cerrarlo, se ponen automáticamente… Los mensajes en los paneles dicen lo que tienen que decir: ‘Cuidado, coche averiado’ o ‘Fuego en el túnel, evacuen siguiendo las señales’…. Por ejemplo, si tenemos un vertido de materiales peligrosos, se apagan las bombas y se cierra la válvula de desagüe para evitar que se derrame a la red. Todo eso pasa de forma automática y nos permite responder de manera muchísimo más rápida que en otros túneles tradicionales. En esas infraestructuras,el operador solo cuenta con las cámaras para identificar un incidente. . Después, entre que el operador localiza e identifica el incidente, pone todas las señales y activa los sistemas, se pierde un tiempo muy valioso”.
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El túnel durante una operación de retirada de vehículos. / .
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Ana Méndez es la responsable de que ese túnel inteligente -uno de los más avanzados del mundo y ejemplo para otros proyectos en desarrollo- siga siéndolo minuto a minuto, día a día. Y, de momento, todo marcha sobre ruedas en ese túnel. Ya han pasado por alguna que otra prueba de fuego. “En mayo del año pasado, cerró el túnel antiguo en las dos direcciones. Tuvieron un problema con un vehículo y estuvieron cerrados una hora y media. Un incidente así antes de la apertura de Silvertown, hubiera causado un bloqueo de tráfico en toda la zona. Sin embargo, a pesar de estas condiciones no tuvimos atasco, absorbimos el tráfico adicional. Los coches no se pararon. Tenemos programas automáticos para manejar la congestión. Nuestro túnel tiene dos carriles. Uno es para autobuses, camiones y los servicios de emergencia, y el otro es para coches. Y jugando con abrir el segundo carril para los coches y luego cerrarlo para nunca afectar a los autobuses, conseguimos que el tráfico fuera fluido sin impactar al transporte público. En otra ocasión, en julio del 2025, un accidente grave entre un camión y un coche obligo a cerrar durante más de 12 horas otro cruce del rio situado más al este. Este cruce tiene incluso más tráfico que el nuestro, con unos 150.000 vehículos al dia en ambos sentidos. En esta situación, nos aseguramos de que el carril bus garantizara el paso fluido de los servicios de emergencia, asegurando que no se vieran afectados por el tráfico adicional en el túnel”.
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Ana Méndez es una entusiasta de su trabajo y, en especial de todo el proyecto de Silvertown, en el que han participado empresas asturianas. Por ejemplo, los ventiladores son de Zitrón, la firma gijonesa de referencia internacional en este mercado. “Me siento muy orgullosa, la verdad, al ver la cantidad de empresas asturianas que hay con mucho nivel. Los ves y te dices: estamos en la élite. Yo veo a Asturias en alza, totalmente. No solo lo digo por los muchos asturianos que han tenido puestos clave en este proyecto. Lo digo también por vivir aquí y escuchar a la gente que cada vez nos conoce más. Vamos, que nos lo podemos creer. Pero mucho”.
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