Ángel Escribano, del pequeño taller familiar al pulso con el Gobierno por el futuro de Indra
Cuando el ángel escriba Fundó un pequeño taller en Coslada (Madrid) en 1989 junto a su padre y su hermano Javier. Probablemente no imaginaba que acabaría presidiendo el mayor grupo español del sector de Defensa, Indra. El consejo de administración de Indra le eligió presidente en enero de 2025, en un momento crucial para la industria por los conflictos en Ucrania y Oriente Medio.
Sin embargo, Su periplo al frente de Indra ha durado poco más de un año. Se espera que Escribano presente su dimisión en la junta directiva extraordinaria que se celebrará este miércoles.
Dimite tras varias semanas de constante presión por parte de la SEPI para que lo haga. Es decir, del Gobierno. La pérdida de confianza de la Moncloa en Escribano es absoluta y no ha dejado de buscar apoyos para su despido.
Y pese a haber perdido los nervios en tres ocasiones, finalmente ha encontrado la manera de forzar su salida: amenazando con ahogar el negocio familiar del todavía presidente de Indra.
Junto a José Vicente de los Mozos, director general de Indra (que parece seguir en la compañía y que cuenta con el favor del Ejecutivo), tiene la tarea de implementar el plan estratégico 2024-2026 Liderar el futuropresentado en marzo de 2024.
Un proyecto con el que la compañía aspira, entre otros objetivos, a pasar de ser un actor nacional en el ámbito de la defensa a convertirse en un referente «internacional».
Para Ángel Escribano transformar una empresa y hacerla más grande no era algo nuevo. El taller familiar que la familia Escribano abrió en Coslada hace 36 años no tiene ningún parecido con la empresa que presidieron en 2024.
Escribano Mechanical & Engineering, recientemente rebautizado como Grupo EM&E, factura alrededor de 300 millones de euros, tiene más de 1.300 empleados y está presente en 25 países.
Pero ni siquiera su actividad es la misma. Mecanizados Escribano, que nació después de que el padre de Ángel y Javier fuera despedido de su empresa debido a la crisis industrial que atravesaba España en ese momento, se dedicaba a la fabricación y reparación de maquinaria industrial para bienes y servicioscomo montacargas.
No fue hasta finales de la década siguiente cuando empezaron a trabajar en el sector de la defensa y la aeronáutica. Su primer cliente en este campo fue otra empresa de Coslada, Construcciones Aeronáuticas (CASA), hoy conocida como Airbus Space & Defence.
Continuaron unos años más fabricando componentes mecánicos para terceros. Pero En 2011 decidieron cambiar su modelo de negocio y llevó a cabo una integración vertical de capacidades de ingeniería y producción, promoviendo la soberanía tecnológica de sus soluciones y sistemas de Defensa y Seguridad.
La empresa familiar fue creciendo cada vez más y aumentando su grado de especialización hasta convertirse en lo que hoy es EM&E Group: una empresa que diseña, desarrolla y fabrica sistemas de defensa complejoscomo estaciones de armas por control remoto, sistemas electroópticos y kits de municiones guiadas.
Su La sede principal se encuentra en Alcalá de Henares.un pueblo de Madrid situado a pocos kilómetros de aquel primer taller de Coslada. Allí cuentan con cinco edificios que suman más de 45.000 metros cuadrados, además de 80 hectáreas en el antiguo polvorín de El Viso. Pero también cuentan con un edificio fabril y de oficinas de 23.000 metros cuadrados en Córdoba y otro de 11.000 metros cuadrados en Binéfar (Huesca), además de presencia en Cádiz, Asturias y Valencia.
Durante estas más de tres décadas, Ángel Escribano ha trabajado en casi todas las áreas operativas de la empresacompletando su formación en diferentes departamentos del mismo. Desde la operación de máquinas CNC, hasta la gestión comercial de la empresa, pasando por diferentes tareas de planificación de operaciones y gestión de calidad.
Indra
Durante la pandemia de Covid-19, su nombre apareció en las páginas de los periódicos después llegar a un acuerdo con HErsil fabricar sus respiradores en un momento en el que la escasez de estos dispositivos se había convertido en un problema no sólo en España sino también a nivel mundial.
Pese a todo ello, cuando en mayo de 2023 informaron a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMV) había comprado algo más del 3% de Indra en un operación valorada en más de 65 millones de euros, Escribano seguía siendo una empresa desconocida para mucha gente.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a Ángel Escribano y Javier Escribano, entre otras personas, durante una visita a la empresa de respiradores Hersill en abril de 2020.
Piscina Moncloa
Luego dejaron claro que su intención era seguir ganando peso en el accionariado de Indra y se marcaron el objetivo de alcanzar el 10%. Les llevó casi seis meses dar un primer paso hacia ese objetivo. En noviembre de 2023 informaron que ya poseían el 8% de la empresaconvirtiéndose en su segundo mayor accionista después del Estado.
Pese a ello, aún tardaron varios meses en solicitar el asiento en la junta directiva al que tenían derecho por su participación. Decidieron esperar la convocatoria de la próxima junta general de accionistas, que se celebró el 27 de junio de 2024. Ese día Javier Escribano fue ratificado como consejero dominical.
En diciembre, el El Grupo EM&E anuncia que ha comprado otro 6,3% de Indra, elevando su participación hasta el 14,3%. Un porcentaje que supone la mitad que el 27,99% de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), pero que estaba muy por encima del de otros accionistas de referencia como Sapa Placencia (7,94%) o Amber Capital, el fondo de inversión británico fundado por Joseph Oughourlian (7,24%).
Una vez más, los Escribanos decidieron esperar para solicitar el segundo consejero que ya les correspondía. La inesperada y precipitada salida de Marc Murtra para convertirse en presidente de Telefónica dejó un vacío en el consejo. Y no uno cualquiera, sino el del presidente.
Con el apoyo del Gobierno, le tocó el turno a Ángel Escribano, quien Ya formó parte de las directivas del Sistema Español de Misiles (SMS) y de Tess Defencedos empresas propiedad del Grupo EM&E, pero había delegado la representación de la empresa familiar en Indra en su hermano Javier.
Bajo su mando, y siempre gracias al auge que está experimentando el sector de Defensa, el crecimiento del negocio de Indra ha sido notable. El beneficio neto alcanzó los 436 millones de euros en 2025, un 57% más anual. Todo ello con unos ingresos que superaron los 5.500 millones, con previsiones de alcanzar los 7.000 millones en 2026.
La última fase del mandato de Escribano ha estado marcada por la polémica. El consejo de administración dio luz verde a finales de año para adquirir la empresa familiar, EM&E.
Sin embargo, la operación se vio truncada debido a la oposición del Gobierno. De hecho, Tras intentar esta compra, el directivo perdió la confianza del Ejecutivo, principal accionista de Indra.
Estas presiones (orquestadas por Manuel de la Rocha, jefe de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno) ssobre el ingrediente principal de la dimisión de Escribano.
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