Ángel Escribano dimitirá esta tarde como presidente de Indra tras semanas de presiones del Gobierno
Él El presidente de Indra, Ángel Escribano., Presentará su renuncia este miércoles por la tarde en un consejo extraordinario de la cotizada tras varias semanas de intensas presiones por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. Según ha podido saber este periódico, la reunión está prevista para las 17.00 horas y será entonces cuando Escribano dimita de sus cargos en la cotizada.
Las maniobras de Moncloa, que controla el 28% del capital social de la empresa a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), para intentar destituir a Escribano de la presidencia de la tecnológica han dado así sus frutos. El directivo ha tomado la decisión. por iniciativa propiatal como lo hizo cuando se postuló y asumió el cargo en enero del año pasado con el apoyo del propio Gobierno. Sin embargo, Ángel Escribano se ha topado ahora con un Ejecutivo que desde hace al menos dos meses presionaba para impulsar su salida y colocar a alguien similar a sus intenciones al frente de Indra.
El Ejecutivo lleva tiempo pensando en los nombres que podrían sustituir al único presidente que ha llevado las acciones de la compañía a superar los 60 euros por acción. Entre los candidatos salió a sonar el nombre de Ángel Simón, ex director general de Criteria Caixa y hombre cercano a los socialistas catalanes.
La salida del director se producirá después Frustrado intento de fusión entre Indra y la empresa familiar Escribano, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E)una operación que había sido considerada estratégica por Moncloa para reforzar el posicionamiento del grupo en el sector de defensa europeo y que inicialmente había contado con el apoyo de la SEPI.
Hace un par de semanas, la SEPI envió una carta a Indra en la que aseguraba que analizaría la integración de Indra con EME&E para crear un “campeón” de la industria de defensa, pero siempre y cuando Escribano dejara la presidencia para evitar un “conflicto de intereses”.
«La SEPI ha manifestado que una posible operación con EM&E no debe concebirse como un instrumento para resolver el conflicto de intereses, ni debe verse influida por él; al contrario, este conflicto debe aclararse antes de acometer el análisis de la operación. Por ello, la SEPI ha solicitado que se resuelva este conflicto para poder continuar con el análisis de la operación y adoptar sobre la misma la decisión más ventajosa para Indra», afirmó la empresa pública para forzar la salida de Scribe.
Detrás de la presión de la SEPI se esconde una repentina preocupación de que una posible fusión otorgara al Escribano un poder cercano al de la empresa pública y, sobre todo, su preocupación de que la operación fuera denunciada a los tribunales por esta por el potencial conflicto de intereses que implicaba y el nombre de la SEPI volviera a vincularse a un problema judicial tras el polémico rescate de Plus Ultra y la detención de su expresidente Vicente Fernández.
La SEPI presionó sin garantizar en ningún caso una mayoría en el consejo de administración, por lo que su única alternativa para deshacerse de Escribano era que dimitiera como presidente de la empresa. Los hermanos Escribano tienen una El 14% del capital de Indra y cuentan también con el apoyo del presidente del Grupo Prisa, Joseph Oughourlian, que controla parte del capital a través de su fondo Amber Capital, y de una mayoría de independientes.
Consciente de su posición, Escribano intentó aguantar el tirón y mantenerse en el sillón presidencial, por lo que decidió junto a su hermano Javier abortar la operación de consolidación entre Indra y EM&M y no dimitir del cargo para darle vía libre como era deseo de Moncloa.
Reunión en Moncloa
La decisión también se produjo tras una reunión en Moncloa con la mano derecha en asuntos económicos de Pedro Sánchez, Manuel de la Rocha. Se trataba de un nombramiento que, pese a que Escribano quería aparecer normal en el posterior consejo de administración de la tecnológica, ya dejaba entrever la creciente tensión entre los intereses del Gobierno y los del presidente ejecutivo de Indra.
Los planes de Escribano en Indra pasaban por renunciar a ganar peso en el consejo de la tecnológica en caso de que la fusión saliera adelante. De hecho, según algunas fuentes, tenían previsto realizar los ajustes necesarios para que la SEPI mantuviera su posición como mayor accionista de la cotizada.
Para el Escribano, el plan de integración no sólo era necesario, sino que también era la oportunidad de “tirar” del resto del tejido industrial. Creían, de hecho, que España, dada la actual situación geopolítica, debería contar con una empresa de defensa al nivel de otras empresas europeas como la italiana Leonardo, la francesa Thales o la alemana Rheinmetall.
El mercado no ha visto con buenos ojos el intento de decapitar a Indra por la intromisión gubernamental. Aunque sus acciones subieron hasta los 62 euros, ahora mismo cotizan en torno a los 48 euros tras los últimos movimientos.
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