ANIVERSARIO CONSTITUCIÓN | Cuatro polémicas de la Constitución en casi medio siglo: del 155 a la sucesión de la Corona
Si hay una apalabra que se asocie a la Constitución es «consenso«. Esa es la «fórmula mágica» que, según los expertos, ha hecho que la carta magna de 1978 se convierta esta semana en la más longeva de la historia de España. El texto, coinciden varios expertos en derecho constitucional consultados por EL PERIÓDICO, ha resistido bien el paso de los 47 años, dos meses y 15 días que cumplirá el próximo viernes, aunque hay reformas -bastantes- que ven necesarias. ¿Es el momento de hacerlas? No. El consenso de la transición no existe ahora y una modificación de parte haría peligrar la Constitución al completo.
[–>[–>[–>«Nadie siente la Constitución como una afrenta a sus postulados o a sus posturas», explica el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad CEU San Pablo Leopoldo Abad tras señalar que «las constituciones que no perduran son aquellas que son de parte». Así, recuerda que durante las negociaciones de 1977 y 1978, tras años de dictadura, todos los partidos supieron sentarse a la mesa y «cuando había algún tema conflictivo se regulaba de la forma más genérica posible«.
[–> [–>[–>Esta «imprecisión», como también lo califica, ha permitido que las políticas de los distintos gobiernos hayan encontrado acomodo en ella. Coincide en este análisis la directora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Rosario García, que considera que es una «constitución abierta y flexible» que permite hacer «interpretaciones diversas». Ambos señalan que esto también ha permitido al Tribunal Constitucional dar el visto bueno a las distintas leyes que iban desarrollando los artículos de la Carta Magna.
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«Es un cuerpo vivo que dialoga con la sociedad de su entorno. Esta es su fórmula mágica«, continúa García, que señala como positivo el hecho de que se incluyera en la Constitución una referencia a la adhesión a los tratados y acuerdos internacionales, lo que ha permitido que España vaya de la mano de la Unión Europea.
[–>[–>[–>Del Senado al feminismo
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Sin embargo, a nadie se le escapa que la Constitución solo se ha reformado en tres ocasiones y de manera muy quirúrgica, por lo que hay artículos que se podrían actualizar. «Es necesario, pero no imprescindible. Si no se modifica, va a seguir rigiendo y cumpliendo grosso modo su función», sostiene José Julio Fernández, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Santiago de Compostela. «Es una constitución que ha envejecido», admite también Abad.
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Entre los cambios propuestos coinciden en la necesidad de reformar el Senado para que sea una auténtica cámara territorial o modificar la sucesión de la Corona para eliminar la preeminencia del hombre sobre la mujer. Además, ponen mucho énfasis en la necesidad de aclarar el sistema autonómico. García ve «anacrónico» que se recoja el procedimiento para crear las autonomías y no se detallen ya cuáles son. Además, cree que sería bueno «clarificar» el régimen competencial y el régimen de financiación.
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[–>Otra de las grandes propuestas pasa por hacer una constitución más paritaria y feminista. La presidenta de la Red Feminista de Derecho Constitucional, Ana Marrades, plantea «ir a una reforma prácticamente constituyente» que reconozca la «igualdad plena de derechos entre hombres y mujeres». Así, plantea incorporar la perspectiva de género de forma transversal, desde un lenguaje «inclusivo y no sexista» a superar ciertos roles de género, como que se haga mención a las «madres» en la carta magna.
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Nuevos derechos
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Marrades también habla de incluir en la Constitución «el derecho a una vida libre de violencia de género» o el «derecho a la conciliación de la vida personal, familiar y laboral». Además, propone reforzar la protección de muchos de los que ya están recogidos como los principios rectores de la política económica y social, como el derecho a la vivienda, a la sanidad, al acceso a la cultura… García también recalca que habría que dotar de «mayor seguridad» a estos artículos e incluirlos entre los derechos fundamentales.
[–>[–>[–>Entre las nuevas propuestas, todos recalcan la necesidad de regular los «derechos tecnológicos». «Hay que incorporar el desafío tecnológico, hay que proponer una tecnología humanística y asegurar la soberanía digital de España frente a las agresiones exteriores. Hay que recoger derechos digitales: la seguridad informática, la igualdad de acceso a la tecnología, la neutralidad tecnológica«, detalla Fernández. También plantean enfatizar los derechos relacionados con el medioambiente y el cambio climático.
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¿Cómo se reforma?
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La reforma ordinaria de la Constitución, empleada en los tres cambios que se han realizado desde 1978, exige el consenso de tres quintos del Congreso y el Senado. La agravada, que se aplica al Título Preliminar, a los derechos fundamentales y libertades públicas y los artículos relativos a la Corona, plantea esa misma mayoría, luego la disolución de las Cortes Generales y la celebración de elecciones, la aprobación nuevamente por tres quintos y, por último, un referéndum. Ningún partido se arriesgaría a perder el poder para cambiar la Constitución.
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Así, todos los expertos ven complejo grandes cambios. Además, sostienen que la polarización actual lo complica todo. «Si se hace una reforma en la Constitución de parte vamos a acabar cayendo en el error que no hemos caído y que ha permitido que esta Constitución perdure», avisa Abad. En la misma línea, Fernández reclama a los partidos que se «esfuercen un poco más en consensos» que permitan actualizar la carta magna. No obstante, señala un camino a futuro para evitar la reforma agravada, reformar este procedimiento por la vía ordinaria: «Cuando lo necesario se vuelva imprescindible, creo que podríamos hacer esta ‘pequeña trampa'». Hasta entonces, toca apelar al Consenso de 1978.
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