«Aporto un granito de arena» contra el racismo, dice José María Bermúdez de Castro, Premio de Ensayo Jovellanos
«El racismo va a continuar, porque es difícil de extraer de la sociedad, pero yo intento aportar un granito de arena» para erradicarlo. El paleoantropólogo José María Bermúdez de Castro, primer director del Proyecto Atapuerca, premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1997 y miembro de la Real Academia Española de la lengua (RAE), se pronunció ayer con estas palabras tras conocer que ha ganado el XXXII Premio Internacional de Ensayo «Jovellanos» con la obra «Hijos de África. La cuna primigenia de la humanidad», cuyo fallo se hizo público ayer en Gijón.
[–>[–>[–>En su ensayo analiza la evolución histórica del racismo, incluyendo las teorías que intentaron justificarlo con una motivación científica, que él desmonta. Para ello «me voy a los orígenes, porque yo investigué mucho la evolución humana y empiezo por ahí», explica.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>El motivo que le llevó a escoger este tema se remonta a su incorporación a la Real Academia Española, en 2022. «Unas de las primeras palabras que revisé fueron las de raza y racismo y vi que su definición estaba desfasada. Ese fue mi bautismo en la Academia y ya entonces me planteé escribir este ensayo, ligándolo con mis trabajos de investigación de toda la vida», explicaba ayer el autor.
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Su «granito de arena» contra el racismo lo es por partida doble, porque además del ensayo «Hijos de África», que va a publicar Ediciones Nobel, que convoca el premio, también en la próxima revisión del diccionario de la RAE que se publicará este año, la 24 edición, se van a introducir en las definiciones de raza y racismo. «Una pequeña modificación; las palabras no se pueden quitar, pero sí hacer que la acepción cambie un poco y se diga que no tienen base científica alguna».
[–>[–>[–>En cuanto a «Hijos de África», en el mismo se explica que el racismo nació en el siglo XVI en Estados Unidos y que «el problema es que en el siglo XIX los científicos de hacen eco de esa situación y acaban siendo los que fomentan más el racismo; lo pero es el racismo científico que se prolongó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial» tras la que la genética llevó a que la inmensa mayoría de los científicos rechazaran aquellos planteamientos, porque el racismo «desde el punto de vista científico no tiene sentido», añade Bermúndez de Castro.
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Dicho eso, el autor reconoce que hay «ideas que calan y son difíciles de erradicar de la sociedad», como ocurre con la teoría del «eslabón perdido» que sigue ahí aunque hace más de cien años ya se demostró faltas «y con el tema de racismo pasa lo mismo».
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[–>A la izquierda, Óscar Rodríguez Buznego, Marisa Morán, Montserrat López Moro, José Luis García Delgado, Lluis Xabel Álvarez, Teresa Caso, Juan Vázquez y Rodrigo Cepeda. / Ángel González
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El texto galardonado defiende con rigor histórico que todos los humanos pertenecemos a una misma entidad biológica originada en África, pese a las diferencias externas y culturales que a veces generan discriminación.
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En la lectura del fallo se apuntó sobre el autor y su ensayo que «con un estilo literario que aúna agilidad y rigor, la agilidad del escritor, el rigor del investigador, la obra profundiza en el análisis del origen y la evolución de la especie humana, para concluir que no existen razas, que el racismo es una construcción social sin base alguna científica. Todos somos uno, porque pertenecemos a una misma entidad biológica procedente de África», señaló José Luis García Delgado, presidente del jurado que falló el premio, del que también formaron parte Pedro de Silva, Teresa Caso, Rodrigo Cepeda, Marisa Morán y Óscar Rodríguez Buznego.
[–>[–>[–>La obra fue seleccionada de entre los 416 originales procedentes de 14 países que se presentaron en esta edición, 90 más que en la del año pasado. «Para mí ha sido una sorpresa, estoy muy agradecido y emocionado, porque entre los 416 candidatos seguro que hay gente muy buena que presentó muy buenos trabajos», apuntó José María Bermúdez de Castro.
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El presidente del jurado señaló por su parte que «el libro empieza con una cita preciosa, emotiva, de Martin Luther King: ‘yo he tenido un sueño, sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter’. Bueno, pues esa dedicatoria es la puerta de entrada de un libro que nos ha parecido excelente», resaltó.
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El premio lo convoca cada años Ediciones Nobel, cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Gijón y de Caja Rural de Asturias. Está dotado con 9.000 euros y es uno de los más prestigiosos en su categoría en lengua española.
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