“Aquí está muy mal visto que vayas a trabajar enfermo por un simple motivo”
En Dinamarca, presentarse en la oficina con tos, mocos y pañuelos en el bolsillo no suele interpretarse como «compromiso». Más bien al revés: puede interpretarse como imprudencia. Esa es la idea que ha reavivado el debate en redes tras el mensaje de Alejandro Cencerrado (@alejandrocence2)un español que trabaja en el país nórdico y que contó cómo un directivo se enojó con un compañero por llegar resfriado. El motivo, explica, no fue caprichoso: si enfermas, puedes contagiar al resto y acabar perjudicando a todo el equipo.
Esta declaración se produce después de las declaraciones de Javier Floristáncofundador y CEO del Grupo LMssLM (La Mafia se sienta a la mesa), quien criticó la evolución de las ausencias por enfermedad. Lo contó en el podcast Itnigdonde habló del crecimiento de su empresa y aseguró que el ausentismo habría aumentado luego de la pandemia.
El testimonio de los españoles en Dinamarca se basa en un choque cultural: venir a trabajar mal, algo que En España todavía se ve en determinados entornos como comprobante de entrega.allí puede generar rechazo.
Dinamarca no es un país sin víctimas. De hecho, sus estadísticas públicas ofrecen datos concretos: en 2024, 9,67 días de ausencia por enfermedad personal por empleado tiempo completo y una tasa del 4,12%.
España: del presentismo al debate sobre el absentismo
En España el debate suele moverse entre dos polos. Por un lado, persiste el presentismo: enfermarse debido a una presión explícita o implícitapor miedo a ser señalado o por la idea de que se valora aguantar. Por otro lado, la preocupación por el ausentismo está creciendo, y informes recientes sitúan la tasa del 6,6% en el tercer trimestre de 2025de acuerdo a Investigación Randstad.
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