Argentina continúa con la identificación de desaparecidos 50 años después del golpe de Videla en medio de la indiferencia del Gobierno de Milei
El 50 aniversario del golpe militar que dio inicio a los años más oscuros de Argentina informa sobre un hecho estremecedor: la tarea de identificación de los cuerpos de opositores asesinados está lejos de haber concluido. Miles de personas se proponen salir a la calle este martes para recordar el valor de la consigna «memoria, verdad, justicia» cuyo valor es desdeñado por un Gobierno de ultraderecha que siente numerosas afinidades programáticas con aquel Proceso de Organización Nacional iniciado el 24 de marzo de 1976. A la par, lejos de las grandes avenidas de la ciudad de Buenos Aires, el epicentro de las movilizaciones, así como otros grandes centros urbanos que una vez más serán ocupados por multitudes, prosigue el trabajo silencioso del Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf). A lo largo de 35 años recuperó casi 900 cuerpos y acaba de darle nombres y apellidos a 12 restos óseos enterrados en un predio anexo de La Perla, el principal campo de concentración de la provincia de Córdoba, a 600 kilómetros de la capital, y el tercero en importancia en todo el territorio nacional. El Eaaf no pudo completar la tarea relacionada con uno de los cuerpos: le fue imposible determinar a partir del fragmento de un diente si una de las víctimas era Cecilia María o Adriana María Carranza, dos hermanas mellizas que desaparecieron en mayo de 1976, en pleno auge del terrorismo de Estado.
[–>[–>[–>La historia resume una época macabra que todavía atraviesa a parte del tejido social. Las gemelas tenían 18 años cuando fueron secuestradas. La semejanza fisonómica, casi como gotas de aguas, terminó equiparándose a un mismo destino aciago en una provincia que había quedado bajo control del general Luciano Benjamín Menéndez, conocido como «el Chacal», por entonces comandante del III Cuerpo de Ejército. Menéndez pasó sus últimos años en la cárcel. Nunca quiso ofrecer información sobre el aquelarre que provocó en la segunda provincia argentina.
[–> [–>[–>Teresa Celia Meschiati estuvo encerrada en La Perla. Fue una de las supervivientes que ofreció su testimonio a la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) cuando se inició en 1984 la transición democrática durante la presidencia de Raúl Alfonsín. «Me desnudan y atan con cuerdas los pies y las manos a los barrotes de una cama, quedando suspendida en el aire. Me ponen un cable en un dedo del pie derecho. La tortura fue aplicada en forma gradual, usándose dos picanas eléctricas que tenían distinta intensidad: una de 125 voltios que me producía movimientos involuntarios en los músculos y dolor en todo el cuerpo aplicándome la misma en cara, ojos, boca, brazos, vagina y ano«, puede leerse en el informe conocido como Nunca Más. Otra picana de 220 voltios llamada «la margarita» le dejó profundas ulceraciones que conservaba al momento de ofrecer su relato. La Perla era un infierno sin escapatoria. «Intento suicidarme tomando el agua podrida que había en el tacho destinado para otro tipo». Los sobrevivientes de aquel campo volverán este martes a marchar por la capital cordobesa.
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Medio siglo de búsquedas
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Meschiati pudo contar su calvario en ese centro de detención ilegal y ofrecer una de las primeras descripciones precisas del lugar donde estuvieron las mellizas. Tal vez estaban allí en el momento de su propio vía crucis. Las habían secuestrado la madrugada del 5 de mayo de 1976. Por entonces estudiaban en la Universidad Nacional de Córdoba. Cecilia cursaba Ciencias de la Educación. Adriana se había apuntado a la Escuela de Ciencias de la Información. Ambas eran miembros de la rama juvenil del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Una patota militar las fue a buscar en la pensión donde vivían. Muy pronto pasaron a formar parte de la lista de desaparecidos. La familia intentó por distintos medios dar con sus paraderos: habeas corpus, viajes dentro y fuera del país, consultas a los organismos de derechos humanos, reconstrucción de hechos a partir de supervivientes. Esa búsqueda siempre se tomó con un límite y el agujero negro de la incertidumbre en estado latente. Casi medio siglo más tarde, el Eaaf pudo al menos comenzar acercarse a la mitad de la verdad escamoteada por décadas. «Tenemos la certeza de que una de ellas estuvo ahí y vamos a seguir buscando para saber dónde está la otra», dijo Olga, una de las hermanas Carranza que quedaron vivas, al conocer la novedad. Ella tiene 88 años. Mariana Sanmartino Carranza, hija de Olga y sobrina de las mellizas, había cumplido un año cuando sus tías desaparecieron. Cuenta que días atrás su madre y tíos recibieron la noticia del hallazgo del Eaaf. «Fue una especie de velorio o despedida por primera vez en 50 años«.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>El peso de una fecha trágica
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El 24 de marzo es desde hace 20 años un día no laborable y de «reflexión» en Argentina. Javier Milei no pudo anularlo, pero ha optado por restarle densidad histórica al integrarlo como parte de un feriado puente de cinco días. En las dos efemérides precedentes de su gestión intentó darle brío al discurso negacionista a través de vídeos y publicaciones en X. Distintas encuestas que dan un rechazo a la dictadura superior al 70% parecen haberlo obligado a desistir de ese camino provocador. «Complace constatar un estado de opinión adverso a la última dictadura cívico-militar y ampliamente favorable a la democracia. Sin embargo, ¿cómo se entiende que la misma sociedad que responde así en las encuestas haya votado ya dos veces a un Gobierno abiertamente negacionista como el de Javier Milei y Victoria Villarruel?», se preguntó Gabriela Pepe en el portal Letra P.
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«Zurdos, los vamos a correr», se jactó este año el presidente, con un tono amenazante. Los ánimos se han sosegado, aunque por cuestiones del orden táctico. Cuatro consultoras –Trespuntozero, Hugo Haime y Asociados, el Centro de Estudios de Opinión Pública y Zuban-Córdoba– muestran una desaprobación del Gobierno superior al 60%. Los escándalos de corrupción han erosionado su imágen. En este contexto, se espera que la ultraderecha baje el tono revisionista,, reclame una «memoria completa» de lo sucedido y haga un ligero llamamiento a pasar página para avanzar hacia la reconciliación.
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[–> [–>[–>[–>Jornada multitudinaria
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Los recordatorios del día 24 comenzaron en la noche del lunes con una vigilia en la Plaza de Mayo, frente a la sede del Ejecutivo. Allí se ha levantado un escenario donde se leerá una declaración de los organismos defensores de derehcos humanos al caer la tarde del martes. En todas las ciudades del país se ha llevado a cabo la campaña «Florecerán pañuelos», impulsada por Abuelas de Plaza de Mayo. La entidad propuso intervenir sus insignias blancas en distintos puntos del país y colocarlas en plazas, ventanas y redes para recordar a los miles de desaparecidos.
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Olga Carranza decidió, en cambio, escribir una carta al presidente. No solo relata la historia familiar. Ella quiso recordar el sufrimiento acumulado a lo largo de décadas por los familiares de las víctimas. En el texto le cuenta un poco la historia de sus hermanas y le hace una petición: «Miles de argentinos de bien (en los que me incluyo) esperamos tener respuestas. A estas respuestas las están dando los científicos y civiles que hacen un trabajo extraordinario con infinita paciencia y dedicación». Pero para realizar ese trabajo «hace falta dinero, así que le ruego (no me atrevo a poner ‘exijo’) que disponga de las partidas necesarias para que sigan las investigaciones y podamos poner a nuestros seres queridos en el lugar de descanso que merecen».
[–>[–>[–>[–>[–>[–>El Gobierno del anarcocapitalista ha desmontado buena parte de las estructuras públicas que contribuían a sostener las tareas de esclarecimiento. Una ley del Ejecutivo eliminó la autonomía del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG). Al pasar a depender de una Secretaría de Ciencia sin presupuesto fue obligada a reducir al mínimo sus gastos. Las Abuelas de Plaza de Mayo, que al amparo del BNDG pudieron recuperar parte de los 140 hijos de desaparecidos que habían sido apropiados, han denunciado que corre peligro el funcionamiento del organismo.
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A partir de ese precedente es que la hermana de las Carranza desaparecidas señala en su carta. «Creo que no se nos puede negar este derecho ya que estamos en un país con democracia y donde el lema es ‘viva la libertad, carajo’. Lo que realmente nos hace libres es saber que somos respetados en todos nuestros derechos. Señor Presidente atienda este pedido por los miles de argentinos que lloran ante tumbas vacías y por mí, que todavía tengo una tumba por llenar».
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