así es el plan de la UE para hacer frente a las crisis

La Comisión Europea ha presentado este miércoles su estretegia de preparación anti-crisis para la Unión Europea (UE) en la que plantea crear un centro de coordinación para mejorar la capacidad de respuesta y educar a la población para que esté lista para hacer frente a amenazas híbridas, desastres naturales, o posibles conflictos armados.
La pandemia del covid-19 en 2020, la invasión rusa de Ucrania en 2022, y las múltiples catástrofes naturales, desde inundaciones hasta incendios forestales, y ahora la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca han puesto la seguridad europea en jaque. En los últimos meses, varios países como Suecia, Finlandia o Bélgica han alertado sobre la necesidad de poner en marcha un plan de preparación anticrisis a escala comunitaria. En un comunicado, el Gobierno finalndés argumentaba que «la preparación ante las crisis es una de las piedras angulares de la seguridad».
En respuesta, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, encargó al expresidente de Finlandia Sauli Niinistö un informe al respecto. Niinistö certificó que la UE no tenía las estructuras políticas ni los recursos necesarios para responder las amenazas a las que se enfrenta y formuló una serie de recomendaciones, parte de las cuales recoge ahora el ejecutivo comunitario.
La comunicación habla de cuatro tipos de amenazas. La primera son los desastres naturales como las inundaciones, los incendios u otros eventos meteorológicos extremos provocados por el cambio climático. La segunda los desastres provocados por la acción humana como accidentes industriales, fallos tecnológicos o pandemias. La tercera se refiere a amenazas híbridas que van desde las campañas de desinformación hasta los sabotajes de infraestructuras críticas o los ciberataques. La cuarta y última amenaza que identifica Bruselas son los conflictos armados, incluidos posibles ataques directos contra países miembros de la Unión.
La Comisión ha presentado este miércoles una batería de acciones e ideas para mejorar la capacidad de anticipación, de resiliencia, de preparación de la población, de cooperación público-privada y civil y militar, además de reforzar la capacidad de respuesta a las crisis.
La Comisión plantea desarrollar un marco para la evaluación de riesgos y amenazas que permita evaluar los riesgos y emitir una alerta temprana. También reforzar la cooperación para mejorar el intercambio de información y buenas prácticas. Bruselas propone también fortalecer el Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias.
Bruselas se refiere a garantizar los servicios básicos en caso de crisis, como el acceso a la sanidad, el transporte, las telecomunicaciones o el agua potable. En este sentido, además de incluir este aspecto en su manera de hacer política, la Comisión propone establecer un marco global con requisitos mínimos. También incluye en este ámbito el plan de adaptación al cambio climático. Además, Bruselas abre la puerta a poner en marcha una estrategia de almacenamiento europea de recursos críticos como medicinas, material necesario para responder a desastres, componentes tecnológicos que permitan garantizar el suministro de energía, o incluso agua y comida para hacer frente a una posible escasez en caso de crisis. La Comisión no aclara sin embargo si pedirá a los gobiernos que se hagan cargo o podrá en marcha un sistema puramente europeo.
Según la Comisión, el 60% de la población europea no se siente preparada para hacer frente a un desastre, un 50% no sabe siquiera qué hacer y dos tercios consideran que necesitan más información. Por eso Bruselas considera que es fundamental educar a la población sobre cómo responder en caso de crisis. La Comisión plantea lanzar campañas de concienciación a nivel nacional y local. También propone mejorar los sistemas de alerta públicos.
La otra propuesta del ejecutivo es la idea de llamar a la población a tener listos planes y kits de emergencia en caso de crisis que incluyan alimentos, agua, medicinas o baterías que les permitan sobrevivir sin ningún tipo de abastecimiento durante al menos 72 horas. Bruselas pone de ejemplo la situación de miles de personas sin acceso a comida, agua potable o luz en los días que siguieron a la dana en Valencia. Se trata en cualquier caso de una propuesta en la que trabajará con los gobiernos europeos para presentar una guía más específica.
Para empezar, las crisis no entienden de estamentos. El impacto suele afectar en gran medida a empresas privadas y al mismo tiempo, estas pueden jugar un papel fundamental en la respuesta. En particular, Bruselas apunta a la necesidad de que existan protocolos en caso de crisis en las empresas, y también que estas formen parte de los planes de preparación para garantizar la disponibilidad de bienes esenciales.
La UE reconoce que el peor escenario posible es el de un conflicto pero en realidad, las amenazas a las que ya se enfrenta de manera habitual tienen más que ver con lo que conocemos como guerra híbrida: ciberataques y sabotajes. En todos estos ámbitos, la cooperación “sin fisuras” entre las autoridades civiles y militares es clave.
La Comisión llama a establecer un marco de preparación civil-militar con funciones y responsabilidades claras, facilitar la inversión en tecnologías de doble uso (como drones o radares) y realizar periódicamente ejercicios de preparación para poner a prueba las capacidades. También llama Bruselas a mejorar la cooperación con socios estratégicos como la OTAN.
La Comisión advierte que las crisis, desde las pandemias, a los ciberataques, pero también los efectos del cambio climático, no suelen afectar a un solo país. Además, vienen a menudo en cascada. Por eso la coordinación es fundamental.
En este sentido, Bruselas propone establecer un centro de coordinación de crisis a nivel comunitario. También insiste en la necesidad de reforzar los sistemas de alerta temprana y los mecanismos de intercambio de información, pero también la respuesta aumentando las capacidades por ejemplo del Mecanismo de Protección Civil de la Unión, para facilitar ayuda donde sea necesario.
Además, la Comisión junto con la Alta Representante para la Política Exterior de la UE hará uso de esta cooperación reforzada para realizar un análisis más en profundidad de las posibles amenazas, que presentará el próximo año.
«Las nuevas realidades exigen un nuevo nivel de preparación en Europa», ha dicho von der Leyen en un comunicado. «Nuestros ciudadanos, nuestros Estados miembros y nuestras empresas necesitan las herramientas adecuadas tanto para prevenir las crisis como para reaccionar con rapidez cuando se produce una catástrofe». Esta serie de medidas espera contribuir a esa capacidad de respuesta.
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