así ha reducido China sus incendios un 72% en dos décadas
Fue el peor incendio que sufrió China en tres siglos y uno de los más destructivos de la historia. El Fuego del Dragón Negro nació en mayo de 1987 en la provincia septentrional de Heilongjiang, la antigua Manchuria, y se extendió a la Unión Soviética. Cuando fue sofocado, un mes después, había calcinado 10.000 kilómetros cuadrados, dos tercios de ellos de bosque, matado a 211 personas y dejado a 50.000 sin hogar.
[–>[–>[–>De aquella pira colosal se esperaría que ejerciera de parteaguas en un país normal, pero China no lo era en 1987. Había decretado las reformas económicas pocos años atrás y su ofuscación por expandir el PIB sobrevolaba banalidades como el medioambiente o las desigualdades sociales. Aprobó variadas leyes que ayudaron poco. Hubo que esperar a que brotara una mentalidad ecológica para aceitar la estricta normativa que explica el milagro actual.
[–> [–>[–>La cifra más baja de la historia
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China padecía unos 14.000 incendios anuales durante la década de los 80 del siglo pasado, según el Ministerio de Gestión de Emergencias. En 2021, registró 616; el pasado año, apenas 226, la cifra más baja desde que hay estadísticas. Los incendios forestales no agrícolas cayeron un 72,23 % entre 2003 y 2023. Durante el XIV Plan Quinquenal (2021-2025), la reducción respecto al anterior se situó en el 80%. La media de terreno quemado se recortó un 92,5% desde 1988, un año después del fuego del Dragón Negro, a 2024, según datos oficiales citados por la International Association of Wildland Fire.
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Las crónicas durante la canícula china abundan en sequías, tifones, inundaciones y otros dramas que ha agravado el calentamiento global. No hay noticias de esos incendios que martirizan a Europa a pesar de que las condiciones lo sugieren. China cuenta con la mayor superficie de bosque subtropical del mundo, gracias a una tenaz reforestación, concentrada en el sureste y suroeste.
[–>[–>[–>La suma de los vientos cálidos asiáticos hacen de China “uno de los países más propensos del mundo a los incendios”, según el estudio ‘Acelerando la caída de incendios en China en el siglo XXI’, elaborado por investigadores chinos de la Academia China de Ciencias y la Universidad Estatal de Mississippi. “Indudablemente, la cuesta debajo de los incendios está relacionada con el desarrollo e implementación de las políticas de prevención en China”, asegura.
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Bajan los incendios cuando el riesgo sube
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Un estudio publicado este año con el revelador título de ‘La gobernanza eficaz reduce la frecuencia de los incendios bajo el cambio climático’ sienta la paradoja: bajan los incendios cuando el riesgo sube. En palabras de sus autores, “la evolución de los incendios forestales en China ha experimentado un desacoplamiento estructural entre la propensión climática a que se produzcan y el número de incendios registrados”.
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[–>El documento, elaborado por científicos chinos, aporta una investigación rotunda. Compara los datos sobre incendios en una superficie de 60 kilómetros a un lado y otro de las fronteras chinas con Mongolia, Nepal, Pakistán, Corea del Norte, Rusia, Myanmar y Vietnam. A pesar de las idénticas condiciones ecológicas, la densidad de incendios en el territorio chino es apenas una sexta parte que en el de sus vecinos. El estudio sostiene que las reformas legales de 2006 y 2018 han agilizado la respuesta con sistemas de teledetección, índices de peligro de incendio y drones.
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El éxito descansa en razones previsibles. La inversión pública, por ejemplo. La partida para prevención y extinción de incendios se multiplicó por 15 entre 1993 y 2017, según un artículo de la revista Nature. El presupuesto del actual Plan Quinquenal asciende a 3.070 millones de yuanes, unos 370 millones de euros, que explican el aumento de la plantilla de guardabosques, los mecanismos sofisticados de vigilancia aéreos por satélite, drones o avionetas y los sensores en tierra. El objetivo es detectar el fuego de inmediato. Más del 95% son sofocados en menos de 24 horas y la superficie media de terreno quemado ha caído de las 59 hectáreas a las cinco, según el anterior estudio.
[–>[–>[–>Perros robots patrullan los bosques
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Tampoco sorprende la tecnología. La robótica, la IA y los drones, campos en los que China le pelea el liderazgo a Estados Unidos, se aúnan para proteger los bosques. Chongqing, la macrourbe ciberpunk del centro del país, mostró meses atrás su nueva estrategia coordinada. Los perros robots patrullan rutas forestales programadas y alertan a las autoridades si detectan un potencial incendio, que enviarán primero drones para confirmarlo y después a otros cargados de agua para apagarlo. Eficaz, rápido y seguro para los apagafuegos humanos.
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La ley forestal atribuye la responsabilidad de la prevención a los gobiernos locales y sus medidas son evaluadas anualmente por las autoridades centrales. Es un viraje fundamental: hasta no hace tanto tiempo, Pekín solo premiaba o castigaba atendiendo al desempeño económico. Algunas provincias aplican la “gestión de malla” o la división del territorio en cuadrículas con un encargado y funciones delimitadas. Si hay un incendio, ya saben por quién preguntar.
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La responsabilidad política es, probablemente, el factor más decisivo, autóctono y complicado de exportar. La incompetencia se paga en China, da igual un incendio porque faltaron cortafuegos o un puñado de contagios durante una pandemia global. Así que cualquier funcionario público, desde una aldea polvorienta a una provincia boyante, se preocupará de que todo esté en orden.
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