así se cargó Abascal los pocos vestigios democráticos que quedaban en sus filas
Los purgados en Vox omo Javier Ortega Smith cualquiera Juan García Gallardo No dudan en acusar la falta de democracia en la formación e incluso exigir celebrando un congreso. Ahora bien, la muy intolerante democracia interna que se da en las filas de los de Santiago Abascal complica esta opción. Aunque hubo un precedente hace un año, quedó en nada porque entonces los pesos pesados del partido tampoco lo pidieron.
Por tanto, técnicamente es casi imposible. De hecho, lo llaman Congreso porque, dicen, sería sólo para debate, pero En los Estatutos de Vox esa figura no existe. En este sentido, se incluyen las Asambleas Generales Extraordinarias, para las cuales requieren las firmas del 20% de los miembros para ser convocados. Precisamente ahí está la trampa, porque se desconoce exactamente a cuánto correspondería esa proporción. Aunque Abascal ha hablado de 68.000, lo cierto es que sólo 30.000 están al corriente de pagos. Además, la dirección no va a facilitar la lista a los disidentes.
Hasta ahora, Vox ha celebrado Asambleas Ordinarias cada año, para aprobar las cuentas, por ejemplo; mientras que han sido cuatro Extraordinarias. Citas que demuestran el poder centralizado de una organización que no otorga baroníases decir, poder territorial; pero tampoco permite a Santiago Abascal disputarle el liderato.
Prueba de ello es que fue elegido en las primeras elecciones de 2014 y reelegido en 2016 con el 98% de los votos. Y es que en los dos últimos no ha tenido rival. De hecho, en 2020 el Comité Electoral descalificó al único candidato alternativo, asegurando que no contaba con el apoyo del 10% de los miembros. aunque nunca fue probado; mientras que en el último, la convocatoria anticipada imposibilitó que los potenciales candidatos reunieran los más de 3.000 avales necesarios.
De esta manera, queda claro que en Vox no hay voz, pero yo tampoco voto, porque Absolutamente todos los puestos de Vox son elegidos a dedo. Y no hay democracia en Vox desde que se abolieron las primarias para cargos públicos en 2019. De hecho, tres años después desapareció el último vestigio que quedaba.
Se trataba de la elección democrática de los Comités Ejecutivos Provinciales, sobre la cual se informó a los integrantes 48 horas después de la asamblea de la reforma de los estatutos para que todo el poder pasará al Comité Ejecutivo Nacional presidido por Abascal. Lo hicieron sin argumentos y sin opción de réplica. Por eso hoy todo el que alza la voz sabe que su futuro está fuera del partido.
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