Economia

Así se le negó la nulidad a una trabajadora cesada tras exigir más horas de jornada

Así se le negó la nulidad a una trabajadora cesada tras exigir más horas de jornada
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  • Publishedjunio 6, 2026



Al cierre de 2023, un empleado que prestó servicios en una centro especializado en integración laboral vio cómo decidió la dirección establecido su eventual contrato. El trabajador llevaba más de un año encadenando contratos temporales a tiempo parcial para sustituir a un compañero ausente.

Durante ese plazo, el afectado solicitó repetidamente a sus superiores para ampliar su jornada laboral y otorgarle más horas adicionales para mejorar su precario situación económica. Al encontrarse en la calle de un día para otro, la profesional consideró que había sido mintiendo como castigo por ser demasiado insistente con sus peticiones y llevó el asunto a los tribunales exigiendo la anulación radical del despido para recuperar su cargo.

El límite de la tutela judicial

La disputa corrió por los pasillos de la justicia hasta que en marzo 2025 él Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana emitió la sentencia STSJ CV 851/2025. Hoy, en el mes de junio de 2026, los ecos de esta sentencia emitida hace más de un año siguen sirviendo de advertencia para muchos empleados que confunden el alcance de sus derechos.

Los jueces determinaron que quejarse internamente o pedir mejoras al jefe no activa el llamado garantía de indemnización. Este escudo legal, que exige el reintegro de quienes han sido objeto de represalias, está estrictamente reservado para quienes denuncian a su empleador ante la Inspección de Trabajo o inician demandas formales ante los tribunales, pero no cubre a los fricciones o negociaciones cotidianas del día a día empresarial.

Los magistrados explicaron en su resolución que las insistentes peticiones del trabajador eran simples preguntas «inherentes al desempeño de su trabajo y sus condiciones». Dado que no hubo represalias reales por acudir a los tribunales, el despido no podía calificarse de violación de los derechos fundamentales. El tribunal sí reconoció que la extinción del contrato temporal carecía de causa válidaa, pero castigó a la empresa sólo con la declaración de inadmisibilidadlo que resultó en el pago de una breve indemnización de poco más de 1.700 euros en lugar de un retorno forzado a su trabajo.

JuicioPexels

Falsas esperanzas sobre la contratación

Para intentar salvar su caso, la mujer también afirmó haber sufrido un grave discriminación argumentando que la política habitual de la entidad era convertir a todos los empleados temporales en empleados permanentes.

Sin embargo, el tribunal analizó las cifras reales aportadas durante el juicio y desmontado esta teoría por completo. Los datos mostraron que de los cincuenta y seis contratos firmados en ese período, sólo diecisiete Finalmente se volvieron indefinidos. Las matemáticas demostraron que conseguir un puesto permanente No era la norma inevitable de la corporación.



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