Asturias consolida su posición entre las comunidades con mayor participación en los cribados de cáncer, con avances significativos en el colorrectal
El cáncer continúa siendo la primera causa de muerte en España. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 los tumores fueron responsables del 26,3% de todas las defunciones, por delante incluso de las enfermedades cardiovasculares. No es un dato menor, ya que pone de relieve la importancia de la detección precoz, una herramienta clave para reducir la mortalidad y mejorar el pronóstico de tumores como el de colon, mama o cuello de útero. En ese contexto, Asturias vuelve a situarse entre las comunidades con mayor participación en los tres principales programas de cribado, aunque el comportamiento no ha sido el mismo en todos ellos y siguen existiendo importantes diferencias tanto entre territorios como entre grupos sociales.
[–>[–>[–>Así se desprende del informe monográfico sobre detección precoz del cáncer elaborado por el Ministerio de Sanidad, cuyos datos correspondientes a 2023 sitúan al Principado por encima de la media nacional en los programas de cáncer colorrectal, de mama y de cuello de útero, consolidando una posición destacada en el conjunto del país. Ahora bien, la fotografía no es uniforme. Mientras el cribado del cáncer colorrectal continúa creciendo con fuerza y registra uno de los mayores avances de España, los programas de mama y cuello de útero muestran todavía el impacto del cambio de tendencia iniciado tras 2017 y acentuado tras la pandemia, una caída que, según recoge el informe, aún no se ha conseguido revertir por completo. Todo ello, además, en un contexto en el que siguen existiendo importantes diferencias tanto entre comunidades autónomas como entre grupos sociales a la hora de participar en estas pruebas de detección precoz.
[–> [–>[–>El cáncer colorrectal, el gran avance de Asturias
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Si hay un dato que sobresale por encima del resto es el del cribado de cáncer colorrectal. Asturias ha protagonizado uno de los mayores avances del país en apenas seis años. La participación en el test de sangre oculta en heces (PSOH) entre la población de 50 a 69 años ha pasado del 7,06% registrado en 2017 al 41,68% en 2023. Se trata del segundo mayor incremento registrado en España, únicamente superado por Galicia, lo que convierte al Principado en la segunda comunidad donde más ha crecido este programa de detección precoz.
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Con ese porcentaje, Asturias se sitúa ligeramente por encima de la media nacional, fijada en el 38,72%, y confirma la consolidación de un programa cuya implantación ha sido especialmente intensa en los últimos años. De hecho, el propio informe señala que el noroeste y parte del interior peninsular son las zonas donde el cribado colorrectal está más desarrollado, un grupo en el que se encuentra Asturias junto a Galicia y Castilla y León.
[–>[–>[–>El análisis territorial deja además un contraste muy evidente entre comunidades vecinas. Galicia alcanza una cobertura del 56,1% y se sitúa como una de las referencias nacionales, solo superada por Navarra. Castilla y León también presenta cifras superiores a las asturianas, con un 46,9%. En el extremo opuesto aparece Cantabria, que rompe completamente esa dinámica y apenas llega al 25,3%, una diferencia de más de 16 puntos respecto al Principado.
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Eso sí, el informe también advierte que aún existe un importante margen de mejora. El 48,4% de la población asturiana incluida en el programa nunca se ha realizado el test de sangre oculta en heces, una proporción inferior a la de otras comunidades. Dicho de otro modo, prácticamente uno de cada dos ciudadanos llamados a participar sigue sin hacerlo.
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[–>A estos datos se suma otro indicador en el que Asturias también ocupa posiciones destacadas. El 21,63% de la población mayor de 15 años afirma haberse realizado una colonoscopia alguna vez, lo que sitúa al Principado en el tercer puesto nacional. Además, los hombres asturianos presentan la tasa más elevada de España, mientras que entre las mujeres el porcentaje queda ligeramente por debajo de la media nacional.
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Asturias sigue entre las mejores en mamografías, aunque acusa el descenso generalizado
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El panorama cambia cuando se observa el cribado de cáncer de mama, que presenta una fotografía diferente. Asturias mantiene una cobertura elevada y continúa situándose entre las comunidades con mejores resultados, pero también refleja con claridad el cambio de tendencia registrado en toda España. En concreto, el 73,64% de las mujeres asturianas de entre 50 y 69 años se realizó una mamografía en los dos últimos años, frente al 67,96% de media nacional.
[–>[–>[–>Es decir, el Principado supera la media española en casi seis puntos y únicamente cuatro comunidades presentan una cobertura superior: Galicia, Castilla-La Mancha, Murcia y Extremadura. Lo que lo mantiene entre los territorios con mejores resultados del país y únicamente por detrás de Galicia en el conjunto del norte peninsular.
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Sin embargo, la evolución temporal introduce un importante matiz e invita a mirar más allá de la radiografía actual. En 2017 la cobertura alcanzaba el 89,01%, por lo que en apenas seis años Asturias ha perdido 15,37 puntos, un descenso incluso superior al registrado por el conjunto de España. Se trata de una bajada superior a la media nacional y de la séptima mayor caída del país, aunque el Principado continúa conservando una posición destacada gracias al elevado punto del que partía antes de la pandemia.
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Con todo, Asturias sigue destacando por la amplia implantación histórica del programa. Junto con Galicia y Castilla y León forma parte del grupo de comunidades donde menos mujeres aseguran no haberse realizado nunca una mamografía, lo que evidencia una elevada penetración histórica del programa de cribado. En el caso asturiano, únicamente el 5,14% nunca se ha sometido a esta prueba, frente al 7,04% del conjunto del país. Además, la mayoría de las mamografías realizadas corresponden a los intervalos recomendados por los programas de cribado, otro indicador que habla de un buen seguimiento entre la población.
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El cribado de cuello de útero apenas retrocede en Asturias
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Si existe un programa en el que Asturias destaca especialmente por su estabilidad es el de cáncer de cuello de útero. El 80,24% de las mujeres de entre 25 y 64 años se realizó una citología en los últimos cinco años, casi cinco puntos por encima de la media española (75,6%) y la cuarta mejor cifra del país. Solo Canarias, Galicia y Madrid presentan cifras superiores.
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Pero quizá el dato más relevante no es tanto la posición actual como la evolución. Mientras la cobertura nacional ha descendido desde el 80,8% registrado en 2017 hasta el 75,6% en 2023, Asturias apenas pierde cuatro décimas, pasando del 80,7% al 80,2%. El informe destaca expresamente al Principado, junto con Galicia y Canarias, como una de las regiones que prácticamente han conseguido mantener intacta la participación en este programa pese al retroceso generalizado registrado en el conjunto del país.
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La comparación territorial vuelve a dejar un contraste evidente. Galicia alcanza una cobertura del 82,9%, Castilla y León se sitúa en el 79,4% y Asturias supera ligeramente el 80%. En cambio, Cantabria vuelve a quedar muy por detrás, con un 65,3%, situándose quince puntos menos que el Principado y entre las peores cifras nacionales.
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En cuanto a la implantación del nuevo modelo de cribado mediante la prueba del virus del papiloma humano (VPH), Asturias presenta una cobertura del 28,9%, ligeramente superior a la media española, aunque todavía lejos de comunidades como País Vasco o Castilla y León, donde este sistema ya está mucho más extendido.
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Un norte con comportamientos muy diferentes
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La comparación entre las comunidades limítrofes deja una fotografía especialmente interesante. Galicia se consolida como una de las referencias nacionales en prácticamente todos los programas de detección precoz, liderando el cribado de mama y situándose entre las primeras posiciones tanto en cáncer colorrectal como en cuello de útero. Castilla y León también presenta niveles elevados de participación en los tres programas y mantiene cifras muy similares a las del Principado.
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La excepción es Cantabria, que aparece sistemáticamente por debajo de sus comunidades vecinas y rompe completamente con ese patrón. Sus cifras son sensiblemente inferiores tanto en el cribado colorrectal como en los programas de mama y cuello de útero, convirtiéndose en la gran excepción dentro del norte peninsular.
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Las desigualdades: la gran asignatura pendiente
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Más allá de las diferencias entre comunidades, el informe identifica un problema común en toda España: las desigualdades sociales siguen condicionando el acceso a los programas de detección precoz.
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En el cribado del cáncer colorrectal, la participación disminuye de forma clara entre las personas con menor nivel socioeconómico y entre quienes han nacido fuera de España. En el primero de los casos, la diferencia entre clases sociales alcanza cerca de 17 puntos, mientras que entre población nacida en España y en el extranjero supera los once puntos.
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Algo parecido ocurre con el cáncer de mama. Las mujeres con estudios superiores participan mucho más en los programas de mamografía que aquellas con estudios básicos, con una brecha que supera los quince puntos porcentuales, alrededor del 77%, frente al 61,8%.
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Las diferencias son todavía más acusadas en el cribado del cáncer de cuello de útero. Entre la clase social más alta y la más baja existe una distancia de 24 puntos, una de las mayores que recoge todo el informe. También persiste una importante desigualdad según el país de nacimiento, ya que la participación de las mujeres nacidas en el extranjero es quince puntos inferior a la de las nacidas en España. Además, esta última brecha es la que más se ha ampliado desde 2017.
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En conjunto, esa es una de las principales conclusiones del estudio. El reto ya no pasa únicamente por disponer de programas de cribado, sino por conseguir que lleguen realmente a toda la población. Asturias parte de una posición favorable porque mantiene coberturas superiores a la media nacional en los tres grandes programas y ha protagonizado uno de los mayores avances del país en el cribado colorrectal. Pero, como ocurre en el resto de España, el desafío sigue siendo recuperar la participación perdida en algunos programas y reducir las diferencias sociales que todavía condicionan el acceso a la prevención.
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