Asturias se refuerza para evitar otra oleada de incendios estivales con una estrategia integral
Asturias afrontó el verano pasado una oleada de incendios que afectaron a unas 6.000 hectáreas. Aunque la virulencia del fuego no fue tan grande como en Galicia o Castilla y León, comunidades vecinas, el operativo resultó especialmente complejo debido a la simultaneidad de varios grandes fuegos forestales. Las llamas se concentraron en zonas de alta montaña, parques naturales y reservas de la biosfera y afectaron a varios concejos, principalmente, del Suroccidente. El Principado solicitó la movilización de la Unidad Militar de Emergencias (UME), cuyos efectivos acudieron a la región, aunque apenas tuvieron que desplegarse.
[–>[–>[–>El principal problema al que se enfrentó la comunidad, acostumbrada al fuego en los últimos años, no fue la falta de medios, según el Gobierno regional. Una tormenta perfecta en lo meteorológico, con temperaturas que superaron los 43 grados en alguna jornada, baja humedad, ausencia de lluvias y episodios de viento, provocaron que los diferentes focos fuesen difíciles de controlar. Además, a los trabajos se sumó la complicada orografía de Asturias, con pendientes y grandes masas forestales, que dificultaban las labores de extinción terrestre.
[–> [–>[–>Muchos de los fuegos fueron provocados por la acción del hombre, pero los vecinos de los pueblos afectados apuntaban precisamente a la Administración por, según ellos, apenas hacer caso al monte, un lamento que ya acumula décadas y críticas desde varios sectores. Lo cierto es que para hacer frente al verano de 2026 se está apostando por desbroces y quemas controladas, limpieza de infraestructuras y refuerzo de plantillas, entre otras cosas.
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La carretera del Puerto de Somiedo, cerca de Caunedo, en abril de 2026 / Miki López
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«El mayor despliegue de su historia»
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Asturias desplegó el año pasado, indican fuentes autonómicas, “el mayor despliegue operativo de su historia”, con una movilización masiva de Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA), agentes medioambientales, brigadas especializadas del Estado y refuerzos de otras comunidades y países europeos. En el operativo destacó el uso de medios aéreos: cerca de una veintena de aeronaves, entre helicópteros y aviones, operaron de forma simultánea para intentar contener el fuego. No hubo daños personales, más allá de la afectación a bienes materiales.
[–>[–>[–>El Principado, en cualquier caso, es consciente de que es muy probable que se repitan oleadas de incendios. Actualmente, el Ejecutivo autonómico está en proceso de actualización de la Estrategia Integral de Incendios, con el objetivo de anticiparse al riesgo y reforzar la prevención en zonas clave.
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La carretera del Puerto de Somiedo, cerca de Caunedo, en agosto de 2025 / Miki López
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De momento, y en búsqueda de ese fin, el Principado concreta que se han ejecutado trabajos selvícolas preventivos en más de 300 hectáreas, así como desbroces y quemas controladas. La Consejería de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias ha reforzado el presupuesto con una inversión de 78 millones de euros para diferentes actuaciones. Asturias está centrada en mejorar la limpieza de infraestructuras contra incendios, como cortafuegos y caminos, clave para evitar que el fuego se propague con rapidez.
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[–>Otra pata importante es el refuerzo de las plantillas. El Principado indica que este año hay una “financiación histórica”, de más de 47 millones, un 10,42 por ciento más que en 2025. Con ese dinero se incorporarán 83 nuevos bomberos, elevando la plantilla del SEPA a unos 600 efectivos operativos durante todo el año. También está previsto modernizar la flota, mejorar las comunicaciones y reforzar la formación.
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Ayudas directas
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Una parte relevante del plan es la potenciación del papel de los agentes medioambientales, con 13,4 millones de euros. Hay 272 efectivos que resultan claves durante todo el año en labores de vigilancia y prevención, apoyados además por nuevas tecnologías como drones para la detección.
[–>[–>[–>También se activaron ayudas directas a ayuntamientos, con una línea específica dotada con cinco millones. A ello se suman ayudas al forraje para los ganaderos afectados, que tuvieron que desplazar su ganado para ponerlo a salvo de las llamas. En Perlunes (Somiedo) y Genestoso (Cangas del Narcea), dos de las zonas afectadas, se ejecutaron obras de emergencia por valor de 1,3 millones para estabilizar laderas.
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La localidad de Gúa, en Somiedo, en abril de 2026 / Miki López
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