ASTURIAS TANQUES INDRA | Asturias, escenario de la gran batalla por los futuros tanques del Ejército español

Asturias despunta como un territorio clave en el mapa estratégico que está diseñando la Unión Europea para rearmarse. Inquietos por las amenazas de Estados Unidos de abandonar la OTAN y por los ánimos expansionistas de Rusia en el este del Viejo Continente, los dirigentes europeos (y, con ellos, los españoles) quieren tener una industria propia. Tecnología, diseños y sistemas de armamento patentados y producidos en España, sin dependencia de empresas controladas por terceros países. En este contexto, Asturias es el escenario donde se están forjando inversiones millonarias para fabricar vehículos blindados de combate. Son proyectos emprendidos por compañías que, en algunos casos, son al mismo tiempo aliadas y enemigas.
¿Por qué sucede esto precisamente en suelo asturiano? ¿cómo está situada esta autonomía respecto al resto de España para competir en el mundo que viene y que primará la seguridad? Descifrar estas claves es el objetivo de este serial de radiografías elaborado por periodistas especializados en defensa en los periódicos del grupo Prensa Ibérica.
Y la clave más relevante para seguir la batalla empresarial con epicentro en Asturias es conocer el enfrentamiento lo protagonizan la multinacional española de defensa Indra, participada por el Estado, y Santa Bárbara Sistemas, un fabricante de armamento que, hasta su privatización y venta al gigante estadounidense General Dynamics en 2001, también era de propiedad estatal. Hasta su cierre en 2012, General Dynamics-Santa Bárbara era dueña de la Fábrica de Armas de Oviedo, y desde entonces, en Asturias cuenta con la factoría de blindados en Trubia, localidad cercana a la capital asturiana y conocida en la región como “la villa cañonera”. Ambas plantas, fundadas en el siglo XVIII, forman parte de la historia militar española. Actualmente, la fábrica trubieca, con una plantilla de 800 trabajadores, fabrica vehículos acorazados para ejércitos de distintos países, entre ellos el 8×8 Dragón para las Fuerzas Armadas españolas, que acumula importantes retrasos.
Indra quiere comprarle a General Dynamics su negocio en España, esto es, la fabricación de blindados en Trubia y en Alcalá de Guadaira (Sevilla). Lo ha dicho explícitamente, y en sede parlamentaria, el nuevo presidente de la empresa española, Ángel Escribano, que desveló una oferta a sus ojos muy jugosa para el gigante estadounidense. Pero éste se ha negado en redondo, afirmando por activa y por pasiva que sus fábricas no están en venta y que Santa Bárbara es “la única empresa capaz de asumir las necesidades que se presentan en un futuro cercano desde la política de defensa”. Este tira y afloja está causando inquietud entre los centenares de trabajadores de Trubia, que sólo tienen claro un objetivo: contar con los pedidos suficientes (del Ejército español o de otros) para no reducir carga de trabajo ni, por lo tanto, plantilla.
En esta operación, Indra cuenta con el respaldo del Gobierno español, que quiere convertir a la compañía presidida por Escribano en el gran contratista nacional de la defensa, con actividad tanto en la tecnología más avanzada (radares, satélites, sistemas de combate, inteligencia artificial…) como en la fabricación de blindados. Esto, a juicios del Ejecutivo de Pedro Sánchez, facilitaría las opciones de Indra a la hora de concurrir a las grandes licitaciones que prevé lanzar tanto la Unión Europea como el propio Gobierno nacional.
Feria del sector de defensa en la fábrica de armas Oviedo. / Luisma Murias
No obstante, ante la negativa de General Dynamics, Indra ha movido ficha con el anuncio de la compra del taller de calderería pesada de la ingeniería asturiana Duro Felguera. La intención es transformar ese histórico enclave fabril, situado junto al puerto de Gijón y con 150 trabajadores especializados en la producción de piezas industriales complejas, en una fábrica de vehículos de combate. Según afirmó el propio Escribano, sólo así Indra podrá competir “consigo misma” en la producción de blindados en Asturias.
¿A qué se refería el presidente de Indra con esa expresión? Pues al hecho de que la propia empresa es aliada de Santa Bárbara en la fabricación de tanques, a través del consorcio empresarial Tess Defence, en el que también participan la madrileña Escribano Mechanical & Engineering (EM&E, la empresa familiar del propio Ángel Escribano, ahora dirigida por su hermano Javier) y la vasca Sapa. De hecho, Tess Defence es el contratista del programa 8×8 Dragón, que tanta controversia ha causado en el seno del Ministerio de Defensa.
Cinco fábricas
Además de la factoría que Indra quiere ubicar en el popularmente conocido como “Tallerón” de Duro Felguera, Tess Defence (del que la multinacional española es la accionista mayoritaria) está explorando terrenos en Asturias para implantar una fábrica de la misma naturaleza, esto es, para la producción de blindados. De momento, el consorcio, que necesita 400.000 metros cuadrados, no mira con malos ojos ubicaciones en el concejo de Langreo, en las cuencas mineras. Asimismo, EM&E prevé invertir 50 millones de euros en un centro de producción en la región, para el que sondea un polígono cercano a Avilés, el que antaño ocupaban las baterías de coque siderúrgico de ArcelorMittal. Para este proyecto, la empresa de la familia Escribano contempla un horizonte máximo de dos años. Además, la ingeniería ya tiene en Avilés un centro de investigación y desarrollo (I+D) con una decena de profesionales, y el objetivo es multiplicar esa plantilla “por cuatro o cinco” en los próximos meses.
Si estos tres proyectos se consolidan, en los próximos años Asturias pasará a tener cinco fábricas del sector de la defensa, puesto que están operativas y en fase de expansión las de Santa Bárbara Sistemas y la que la alemana Rheinmetall tiene también en Trubia para fabricar proyectiles, con 320 empleados. La industria militar, por tanto, asoma como uno de los grandes pilares económicos del futuro de una comunidad que hace tiempo que conjuga en pasado su esplendor minero y que atraviesa momentos de incertidumbre respecto a su actividad siderúrgica, ante la decisión de ArcelorMittal de paralizar su gran inversión descarbonizadora en su factoría de Gijón.
El futuro mapa fabril de la Defensa en Asturias
«El mayor potencial del ecosistema industrial asturiano se basa tanto en la experiencia en el ámbito manufacturero como en la amplitud de tecnologías duales con las que contamos en la región, con alto potencial de transferencia hacia el sector y que concuerdan con las demandas actuales y futuras», señala Carolina Díaz, directora del Asturias Hub Defensa, asociación creada en 2022 al calor del creciente dinamismo del sector en el Principado. Cuenta con 53 empresas, desde grandes multinacionales hasta start-ups nacidas en la propia región. Entre todas aportan unos 2.500 puestos de trabajo.
Una nutrida red de proveedores
La existencia de una red de pymes cuyas actividades puedan aplicarse a la defensa ha jugado un papel clave en la elección de Asturias por parte de Indra y de otras a la hora de emprender proyectos estratégicos, ya que éstos no supondrán un comienzo desde cero, sino que desembarcarán en una región que ya cuenta con una miríada de compañías especializadas en tecnología, materiales y dispositivos con uso en el ámbito militar. Éstas conforman una “red de proveedores experimentados», que, tal como afirmó el propio Escribano en las Cortes, ha sido un ingrediente esencial del atractivo del Principado para que Indra quiera instalar una fábrica de blindados.
“Las pymes asturianas juegan un papel fundamental en la cadena de valor de la defensa, y es clave darles la mayor visibilidad posible”, señala Díaz, que cita algunos de los perfiles de especialización de estas compañías: diseño, ingeniería, fabricación avanzada, robótica, vehículos autónomos, fabricación aditiva, simulación, tecnologías avanzadas (IA, big data, internet de las cosas…), industria 4.0, ciberseguridad, logística, textil y por supuesto, armamento, munición y sistemas de defensa. “Como se evidencia, rango de actividades muy amplio y con mucha capacidad de complementarse”, añade la directora de la asociación.
La apuesta del sector no se ciñe a los límites geográficos de la propia Asturias, sino que el punto de mira también está puesto en los mercados internacionales. Así lo indica Díaz: “Aunque nuestro foco actualmente se encuentra en el ámbito nacional, las empresas asturianas tienen un enorme potencial exportador. Ya contamos con empresas regionales que trabajan a nivel global siendo proveedores de primer nivel del sector, colaboran en proyectos con la Agencia Europea de Defensa (EDA) y participan en proyectos europeos de innovación (Fondo Europeo de Defensa, Programa Horizonte Europa, Programa Erasmus+)”.
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