Asusta ver los misiles, son como aviones que viene hacia ti
Segundo día de guerra en Irán y segundo día de bombardeos sobre Emiratos Árabes Unidos. Lucía López Roldán y Borja Brañanova, dos de los asturianos residentes en Dubái, aseguran que el Ejército del país ha parado ya «más de 200 drones y 100 misiles» desde que tuvo lugar el sábado el ataque de Estados Unidos e Israel contra el régimen de Jameneí (este ya muerto). «Vemos los cazas sobrevolando y el sistema de defensa destruyendo los misiles en el cielo. Es increíble», aseguran los asturianos, que hoy se despertaron con un poquito más de calma.
[–>[–>[–>Lucía López Roldán, gijonesa de 38 años, vive en Jumeirah y es directora de una empresa de wellnes en el centro financiero (DIFC) y el edificio Lamborghini. Un día después del estallido del conflicto, la vida en Dubái es casi «normal», incluso con el metro funcionando. Eso sí, «el aeropuerto seguirá cerrado hasta mañana a las 3 y nos siguen recomendando trabajar desde casa. Las escuelas serán en formato online hasta el miércoles«. Por la noche, cuenta López, «aún sentimos varios golpes fuertes del sistema de defensa de Emiratos parando todo en el aire». «Algún resto cayó de nuevo y afectó un poco a la fachada del Burj Al Arab», precisa.
[–> [–>[–>Pese a todo, la asturiana está «tranquila». «Emiratos no permitirá que se use su espacio aéreo y su territorio marítimo para atacar a Irán, con la esperanza de que se vuelva a la vía diplomática y se desescale el conflicto. Con tantos iraníes como hay en Dubái, que son nuestros amigos, compañeros y vecinos, solo queremos que la situación se tranquilice por el bienestar de sus familias«, señala.
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También desde Dubái Borja Brañanova, ingeniero de minas, natural de Pola de Lena, aunque vecino de Oviedo durante años, cuenta cómo han pasado las últimas horas. «Los ataques continúan. Esta mañana he visto varios drones interceptados, aunque misiles no. Ayer sí que vimos misiles y eso es lo que más asusta. Un misil es como un avión que viene hacia tí y cuando lo interceptan se produce una explosión, una especie de fuegos artificiales. Hoy seguimos en modo defensa. La suerte de estar en Emiratos es que tiene un buen sistema de defensa y eso nos está salvando».
[–>[–>[–>Brañanova vive con sus dos hijos, Sebastián y Olaya, que no irán al colegio durante los tres próximos días, al cerrar las escuelas. «En casa nos hemos preparado para protegernos en el caso de un impacto cercano. La probabilidad de que nos dé a nosotros es muy bajo, pero de que de cerca y la onda expansiva rompa cristales es más alta», explica. Desde hace algunas horas reciben alertas en los móviles, «con un sonido muy fuerte», sobre la aproximación de un misil o un dron. «Una de ellas me despertó por la noche. Eso me permitió levantarme, mirar en qué dirección viene el ataque y tomar las medidas oportunas a tiempo», detalla.
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El asturiano confía plenamente en el Ejército de Emiratos: «Están muy preparados. Sabían que un ataque de Irán podía llegar en algún momento y está pasando».
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[–>Sergio Arenas en Omán / LNE
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En Omán
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Sergio Arenas Corujo, maliayés de 46 años, vive desde hace un año en Mascate, la capital de Omán. Es ingeniero de minas y en la actualidad trabaja en el desarrollo de un proyecto minero de cobre y oro para Mazoon Mining, filial de Minerals Development Oman, la empresa minera del Gobierno de Omán. Allí, el ataque a Irán, asegura, «no nos ha cogido por sorpresa», pero sí que ha generado «mucho desasosiego y nerviosismo, especialmente al ver cómo aumenta la escalada bélica en la región».
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Su mujer y sus hijos pequeños viven en Sevilla, aunque también pasan temporadas en Omán. Dentro de tres semanas tenían un viaje previsto para reencontrarse con el asturiano. «Pero con la situación actual todo es incertidumbre. El espacio aéreo de hubs importantes como Doha o Dubái parece estar cerrado y en el aeropuerto de Mascate hay restricciones temporales, lo que incrementa esa sensación de preocupación«, comenta.
[–>[–>[–>«La Embajada de España en Mascate nos ha enviado un comunicado recomendando extremar las precauciones y seguir las indicaciones de las autoridades omaníes. Mi principal temor es que la escalada de violencia vaya más allá y que la situación se deteriore de forma significativa en la región», señala. Dicho esto, añade, «Omán es un país tradicionalmente neutral y por el momento me siento completamente seguro aquí. El día a día transcurre con normalidad, aunque existe una gran preocupación por lo que está ocurriendo en los países vecinos».
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