ATAQUE EN MÉXICO | El ataque en México obliga al Gobierno de Sheinbaum a afrontar el problema de la violencia en las zonas turísticas
La zona arqueológica de Teotihuacán, la segunda más visitada de México, está cargada de misterios. Nadie sabe quién construyó las imponentes pirámides del Sol y la Luna, que se juntan por una larga calzada. Este lunes se sumó uno nuevo: cómo es que un hombre entró al complejo con un revólver, municiones y un cuchillo sin ser detectado. El atacante de 27 años, identificado como Julio César Jasso Ramírez, abrió fuego desde una de las edificaciones. Una turista canadiense murió y 13 personas, ocho de ellas extranjeras, resultaron heridas, incluyendo dos menores de edad.
[–>[–>[–>“Esa es la pregunta que se hacen todos”, dijo la presidenta, Claudia Sheinbaum, durante su conferencia de prensa matutina. La mandataria ofreció la respuesta: “No hay arcos de seguridad en los sitios arqueológicos. Nunca ha habido, porque no se habían presentado estas situaciones”, aseguró. Admitió además que el incidente fuerza al país a aumentar la seguridad en estos destinos turísticos, incluyendo la instalación de detectores y el aumento de presencia policial. A Sheinbaum se le sumó un desfile de funcionarios que buscó aplacar las preocupaciones de quienes tienen visitas programadas a México, particularmente en el contexto del Mundial de fútbol.
[–> [–>[–>El atacante ha sido identificado como un nostálgico de la matanza de Columbine, uno de los tiroteos escolares más brutales de la historia estadounidense. Perpetró su ataque en el aniversario del incidente y, según informó la Fiscalía, llevaba consigo una imagen de él con los autores, generada por inteligencia artificial. Jasso, además, había publicado varias fotografías suyas realizando el saludo nazi en redes sociales.
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Un crimen raro en México
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Un tiroteo de esta naturaleza “no es un crimen usual en México”, explicó Víctor Hernández, experto en seguridad de la Universidad Panamericana. El académico relaciona el incidente con el asesinato, hace pocas semanas, de dos profesoras de un colegio en Michoacán (occidente) por un estudiante asociado a la manosfera, y asegura que se está formando un patrón inusual de sucesos en el país.
[–>[–>[–>El fiscal general del Estado de México, la región en donde se encuentra la zona arqueológica, José Luis Cervantes, explicó que Jasso planificó la acción durante semanas, visitando en varias ocasiones las pirámides y llevando consigo literatura de otros ataques similares. Además, confirmó que se suicidó tras ser “neutralizado” por la policía con un disparo en la pierna.
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Para más singularidad, Jasso llevaba un revólver con más de cinco décadas de antigüedad. Pero los delitos de este tipo suelen estar asociados con el comercio de armas provenientes del vecino al norte, según el Gobierno mexicano. Renato Sales, excomisionado nacional de seguridad durante el mandato de Enrique Peña Nieto (2012-2018), respalda la explicación y afirma que ocho de cada 10 homicidios se realizan con armas de fuego. Se trata de un aumento del 300% en la última década. El Gobierno asegura que un 70% del arsenal proviene de Estados Unidos.
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[–>Tras el ataque, el secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, anunció el aumento de la presencia de agentes en zonas arqueológicas y sitios turísticos, incluyendo personal de la Guardia Nacional, la fuerza federal del país, en coordinación con las autoridades locales de cada destino. “Se revisarán los controles de acceso”, explicó Harfuch, y aumentará el monitoreo físico y digital de áreas turísticas.
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“Yo creo que (las medidas) se quedan cortas”, asegura Sales. El experto afirma que el Mundial es un asunto coyuntural, pero el lastre de la violencia va más allá. “Es un problema de debilidad estructural y sistémico de fiscalías y policías, que tiene que ver con el abandono del Estado”, concluye. Hernández concuerda en que la respuesta constituye un parche que se sucede tras cada evento de alto perfil, pero que no se convierte en una solución a largo plazo.
[–>[–>[–>Un golpe al turismo
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El sitio arqueológico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, a unos 50 kilómetros de la capital mexicana, estará cerrado hasta nuevo aviso. Cientos de comerciantes, guías turísticos y operadores dependen del complejo para su subsistencia, central, además, para la economía del municipio del mismo nombre.
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El ataque golpea la imagen internacional de México a tan solo semanas del inicio del Mundial. El Gobierno mexicano espera recibir 5,5 millones de visitantes adicionales. Según la prensa local, los trabajadores del sitio arqueológico ya habían advertido de la falta de personal para custodiar las pirámides. El Ejecutivo anunció una inversión de 30 millones de pesos (unos 1,4 millones de euros) en la zona en preparación para el evento deportivo.
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Para Hernández, el problema de la violencia en lugares atractivos para visitante no es sorprendente. “Las zonas turísticas son, por antonomasia, capitales criminales”, asegura el experto. Sin embargo, admite que el aumento de nómadas digitales y otros tipos de inmigrantes extranjeros animan al crimen a “cruzar otras líneas”.
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El ataque en Teotihuacán se suma a otros recientes en zonas de recreo, incluyendo explosiones y vandalismo tras el operativo que abatió al líder criminal Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, que aterrorizaron turistas en Puerto Vallarta, uno de los destinos costeros más populares del estado de Jalisco.
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Para Sales, la respuesta está en resolver el problema de fondo y no en parchear la seguridad en zonas turísticas. “Si nada le sucede a un presidente municipal o a un gobernador que está ostensiblemente relacionado con el narco, eso es señal de que las cosas en el país no marchan precisamente como quisiéramos o como debieran”, dice.
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