Aznar nos arrastró a aquella locura para que Bush le invitase a un puro
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió este miércoles ante el Congreso las medidas aprobadas para minimizar la crisis derivada de la guerra en Irán tras los ataques de Estados Unidos e Israel, y lo hizo mirando atrás y regresando al pasado. Un pasado en el que el expresidente José María Aznar decidió entrar en la guerra de Irak para que, según Sánchez, «Bush le invitara a un puro».
«Hay fechas que no se olvidan, que quedan marcadas para siempre y lo hacen en la memoria colectiva de un país», ha comenzado Sánchez. Así, recordó aquel 15 de marzo de 2003 en el que «más de 3 millones de ciudadanos salieron a manifestarse por toda España con un mensaje sencillo y rotundo: ‘No a la guerra'».
«Como muchos otros conciudadanos, yo fui uno de ellos. Viví en la calle el orgullo y la valentía de una sociedad española que se negó a renunciar a sus principios sólo para complacer a un presidente americano, que se negó a apoyar una mentira que sólo buscaba hacer más ricos a los ricos y más miserables a los ya pobres», afirmó Sánchez.
Así, el presidente del Gobierno ha recordado que esos días las encuestas «fueron muy claras y concluyentes»: «menos del 6% de los españoles quería que España se uniera a la guerra». El entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, afirmó Sánchez, «era perfectamente consciente de ello, pero no le importó».
«Nos arrastró de todos modos a esa locura porque quería sentirse importantes», criticó Sánchez. Tras este comentario, los diputados del PP se quejaron y empezaron a murmurar, ante lo que la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, tuvo que poner las cosas en orden.
Pero Sánchez siguió y añadió que Aznar «quería que Bush le invitara a un cigarro y poder poner los pies sobre la mesa. Una guerra a cambio de ego. La dignidad de un país entero a cambio de esa foto».
Lo que vino después, ha apuntado el líder del PSOE, «lo sabemos todos porque ya forma parte de la historia: el mayor desastre geopolítico del mundo desde la guerra de Vietnam». Ante esto, Sánchez preguntó a los diputados del PP si sabían cuántas víctimas dejó la «guerra ilegal» en Irak y qué provocó en el resto del mundo.
«No lo saben porque no quieren saber y porque también es una vergüenza. Pero creo que es importante que lo recordemos porque el olvido es el primer paso para cometer el mismo error», afirmó Sánchez.
«Más de 300.000 personas murieron, muchos niños y mujeres. Hubo más de 5 millones de desplazados que tuvieron que abandonar sus hogares, el país en ruinas, un torrente de inestabilidad que se extendió por toda la región. La guerra de Irak precipitó la guerra en Siria, galvanizó a Al Qaeda, estimuló la creación de Daesh, el llamado Estado Islámico y, paradojas de la historia, reforzó enormemente el régimen iraní de los ayatolás a través de los llamados chiítas. Media Luna Fértil», ha recordado el presidente del Gobierno.
Además, recordó que la guerra de Irak también «provocó tensiones entre los Estados miembros, la vieja y la nueva Europa», provocó un «aumento sustancial de los precios del combustible y de compra». Y no sólo eso. La guerra provocó también una «crisis migratoria sin precedentes en el Mediterráneo, con ataques yihadistas en París, Londres, Bruselas, Barcelona y Madrid». «En ellos murieron más de 150 compatriotas españoles. Eso es lo que pasó, señoras y señores de Vox y del PP», añadió Sánchez dirigiéndose a la derecha y extrema derecha del país.
Así, ha subrayado que «aun así, Feijóo se atrevió la semana pasada a sugerir que si se produce ahora una nueva ola de ataques en Europa será culpa de la regularización de inmigrantes que está llevando a cabo el gobierno español». «Qué cinismo y falta de respeto», lamentó.
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