Bajas laborales, ausencias y recompensas
El absentismo laboral no es una exageración interesada ni un fenómeno aislado. Existe, puede medirse e impacta en la organización del trabajo, en los costes de las empresas y en la carga que asumen los equipos cuando las ausencias se suceden en los mismos puestos. Negarlo es un acto de infantilismo que no conduce a ningún sitio, igual que lo es proclamar que todas las bajas laborales responden a un uso indebido del sistema. Entre la picaresca y la enfermedad real existe una línea que unas veces es más fina que otras y que las empresas tratan de abordar mediante incentivos y cláusulas específicas en sus convenios. Pluses o días libres por asistencia y descuentos en la nómina durante bajas prolongadas proliferan en los convenios, como muy bien explica Gabriel Ubieto.
[–>[–>[–>Bonificar a los trabajadores que presentan un historial de asistencia sólido es legítimo: puede reforzar el compromiso y fomentar la productividad bien entendida. El riesgo está en cómo introducir estos incentivos sin que su generalización provoque problemas más graves de los que se quiere evitar. Confundir asistencia al puesto de trabajo con rendimiento o penalizar bajas médicas justificadas puede ser perjudicial para la salud del empleado y generar presentismo, desconfianza y desigualdad entre los equipos.
[–> [–>[–>El debate, candente y oportuno, invita a reflexionar. ¿Estas cláusulas han servido para reducir las bajas en las empresas que las aplican? ¿Es posible premiar la productividad sostenida y no la pura presencialidad? ¿Cómo distinguir las bajas médicas legítimas de las ausencias voluntarias e injustificadas? ¿Qué fórmulas se pueden aplicar para corregir las causas que generan absentismo y no solo trasladar el coste de este último al trabajador? ¿Qué papel juegan elementos externos a la empresa y al empleado, como la burocracia y los retrasos médicos en la tramitación de las bajas?
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Urge reducir el absentismo, y mejor a través de incentivos que con penalizaciones, pero actuando con criterio y respeto a la realidad de cada trabajador para no sacrificar aquello que se quiere proteger.
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