Baño de masas de Milei en Madrid: desmonta la «basura inmunda» del socialismo
El sábado pasado el Foro Económico de Madrid dirigido por Marc Urgell y Víctor Domínguez. Segunda edición del hermano mayor del Foro Económico de Andorra que organizan empresarios e influencers en Andorra con una idea tan brillante como en su momento descabellada: montar un foro que se convirtiera en el enemigo del Foro Económico Mundial de Davos, donde se confluyan buena parte de las maldiciones que sufrimos en este siglo XXI, desde la wokismo a la famosa agenda 2030 y sus obsesiones intervencionistas.
Como ocurrió el año pasado, Javier Mileipresidente de Argentina, cerró el evento con un discurso lleno de citas y retórica de un profesor de economía -que lo es-, además de una batalla cultural. Pero Milei fue sólo el broche de oro de un evento en el que manuel llamas habló de desregulación y motosierra regulatoria; Hermenegildo Altozano leyó la Constitución desde el punto de vista libertario, y el profesor Juan Ramón Rallo Discutió con Eduardo Garzón.
Como siempre, vimos mucha defensa de la libertad, la familia y la propiedad. Y como ya viene siendo habitual, Javier Milei cerró el acto levantando a todo el auditorio en entusiastas aplausos. El eje central de su tesis fue la defensa del capitalismo de libre empresa como el único sistema que no sólo es eficiente, sino moralmente justo. Milei sostiene que el socialismo ha logrado imponerse durante décadas a través de una supuesta ‘superioridad moral’ que es, en realidad, ‘basura sucia’ basada en el robo y la coerción. Para el presidente, la prosperidad sólo es posible si se regresa a las raíces de Occidente: la filosofía griega, el derecho romano y, fundamentalmente, los valores judeocristianos.
Uno de los puntos más provocativos de su discurso fue el deconstrucción de la justicia social lo cual calificó como un mecanismo de saqueo donde el Estado roba el fruto del trabajo ajeno bajo la excusa de la caridad. En su lugar, Milei propone el ‘principio de no agresión’ y el respeto irrestricto al proyecto de vida de los demás como únicas bases legítimas para la convivencia.
En la esfera práctica, el presidente utilizó un «hecho» para ejemplificar sus políticas, centrándose en la apertura económica. Sostuvo que el proteccionismo en argentina ha sido un refugio para «empresarios» corruptos que «cazan en el zoológico» a expensas del bienestar de millones. Para Milei, abrir la economía es un imperativo moral porque restablece la libertad de los ciudadanos para comprar productos más baratos y de mejor calidad, eliminando nichos de corrupción política.
Finalmente, el discurso concluyó con una nota de optimismo civilizacional. Javier Milei presentó a América como el ‘faro de luz’ que debería despertar una Occidente se hundió en el letargo del ‘wokismo’ y el intervencionismo. Su mensaje es claro: Maquiavelo ha muerto y es hora de enterrarlo; La política del futuro debe ser la de la verdad, la propiedad privada y la libertad. Con su habitual grito de ‘¡Viva la libertad, maldita sea!’, Milei cerró una jornada que busca marcar un antes y un después en la batalla cultural global contra el colectivismo.
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