barcos, armas de guerra y el mayor alijo de coca de la historia de la provincia
La provincia de Huelva se ha convertido en la nueva puerta de entrada de droga del sur de la península. La presión policial en el Estrecho de Gibraltar ha hecho que las organizaciones criminales expandan su radio de acción y han elegido la costa onubense como la nueva base de operaciones de los narcotraficantes de hachís y cocaína.
[–>[–>[–>Ahora, una operación dirigida por la Audiencia Nacional y la Fiscalía Especial Antidroga, acaba de asestar un golpe que confirma esta tendencia: se ha desarticulado una red que introducía grandes cantidades de cocaína procedentes de Sudamérica. El alijo intervenido, 5.000 kilos de cocaína, es el mayor de la historia de la provincia onubense hasta la fecha.
[–> [–>[–>Este entramado criminal, según fuentes de la investigación contaba con avanzados sistemas de transporte, defensa y herramientas para despistar a las fuerzas de seguridad. Desde lanchas rápidas hasta fusiles de asalto Kalashnikov, pasando por inhibidores de frecuencia para llevar a cabo comunicaciones fuera del radar de la policía. La operación concluyó con 10 detenidos que ingresaron en prisión tras pasar a disposición judicial.
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Armas de guerra
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La organización recibía y transportaba la droga a través de la provincia de Huelva mediante embarcaciones de alta velocidad. Trasladaban el cargamento hasta dos guarderías ubicadas en la provincia onubense y Sevilla, donde los agentes localizaron cinco armas de guerra, una pistola, vehículos, móviles y dinero.
[–>[–>[–>Detalle de los bultos, municiones e inhibidores de frecuencia de los narcotraficantes / Policía Nacional
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La droga llegó a España el pasado 13 de marzo, cuando varios miembros de la organización introdujeron en territorio nacional un cargamento de aproximadamente cinco toneladas de cocaína a través de las costas de Huelva. Empleaban para ello embarcaciones de alta velocidad. Posteriormente, la droga fue trasladada por carretera hasta la localidad de Gibraleón, donde se organizó su almacenamiento y distribución.
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A la mañana siguiente, los agentes detectaron el inicio del reparto del estupefaciente. Una primera furgoneta trasladó parte del alijo hasta una vivienda en Utrera (Sevilla). Poco después, otra cargada con 35 fardos (más de una tonelada de cocaína) fue interceptada procediendo a la detención de su conductor y de otros dos individuos que realizaban labores de contravigilancia desde un turismo, con el objetivo de para detectar y alertar de cualquier presencia policial. Lo que en argot delictivo se conoce como «dar el agua».
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[–>Organizados y peligrosos
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Para asegurar la mercancía portaban un arma larga de guerra, una pistola, abundante munición y un inhibidor de frecuencia, lo que evidenciaba un alto grado de organización y peligrosidad del entramado criminal, según fuentes de la investigación.
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Las actuaciones culminaron con la realización de dos entradas y registros en las viviendas utilizadas como guarderías para almacenar y custodiar el estupefaciente. En el municipio onubense de Gibraleón, los agentes intervinieron diversos fardos de cocaína con un peso de más de 3.500 kilogramos.
[–>[–>[–>Además, se incautaron cuatro fusiles de asalto tipo Kalashnikov, dinero en efectivo y una furgoneta sustraída con placas dobladas. Durante el asalto, realizado por el Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES), los encargados de custodiar la droga intentaron huir, siendo finalmente detenidas cinco personas, entre las que se encontraba el propietario del inmueble. En Utrera (Sevilla), se incautaron 400 kilogramos de cocaína y también dinero en efectivo, logrando el arresto de dos personas más vinculadas a la organización.
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Diez detenidos
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Finalmente, la operación se saldó con 10 personas detenidas como presuntas responsables de los delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas y robo de vehículo. Una vez que pasaron a disposición de la autoridad judicial esta decretó el ingreso en prisión de todos ellos.
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Durante la operación la totalidad de lo intervenido, además de las cinco toneladas de cocaína, ascendió a cinco armas de guerra (cuatro Kalashnikov y un arma larga), una pistola, cinco vehículos, 17 teléfonos y más de 5.000 euros en efectivo.
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La investigación ha permitido constatar la existencia de una red perfectamente estructurada, con funciones diferenciadas y capacidad logística para introducir grandes cantidades de droga en territorio nacional, almacenarla y distribuirla bajo fuertes medidas de seguridad para su posterior distribución a nivel internacional.
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