Batalla interna en el Gobierno por la sucesión al frente de Competencia
La reposición de la presidencia de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha provocado una auténtica batalla campal en el seno del Gobierno para que cada uno ponga sobre la mesa a su candidato para que finalmente el propio presidente Pedro Sánchez pueda elegir. … Según ha podido saber ABC, desde finales de abril varios miembros de la Ejecutiva luchan por que su candidato sea elegido, mientras que dentro de La Moncloa se decantan por Mariano Bacigalupo, marido del ex vicepresidente para la Transición Ecológica Teresa Ribera, en sustitución de Cani Fernández tras seis años en el cargo.
Sin embargo, no sólo desde el entorno socialista presionan a la Moncloa, sino también a los socios de investidura Intentan incidir para mantener el privilegio de tener asesores afines en el máximo órgano rector de Competencia, a cambio de seguir dando su apoyo a Sánchez para la gobernabilidad.
El mandato del presidente de la CNMC, junto con el de tres consejeros, vence el 16 de junio de 2026y aunque finalizan el próximo martes, el reglamento estipula que los cargos salientes permanecerán al frente de la institución hasta que el Gobierno formalice el nombramiento de sus respectivos reemplazantes.
Así, los consejeros cuyos cargos expiran, además de Fernández, son Josep Maria Salas i Prat, director de la sala de supervisión regulatoria, apoyada en su momento por ERC; y Carlos Aguilar Paredes, de la misma sala, propuesto entonces por Podemos, bajo el impulso del entonces vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias; mientras que permanece vacante el de Pilar Sánchez Núñez, consejera de la cámara de competencia, cuyo mandato expira en esta misma fecha pero cesó el pasado mes de enero, cuota del PSOE tras la propuesta de la propia Calviño.
Aagesen, Puente, López y Cuerpo
Fuentes políticas aseguran que el hecho de que la CNMC tenga capacidades regulatorias en sectores estratégicos como energía, telecomunicaciones, audiovisual, transporte o servicios digitales ha puesto en pie de guerra a los titulares de las carteras que incluyen estas áreas. Por ello, los consellers Sara Aagesen, Óscar Puente y Óscar López están intentando influir en el nombramiento del próximo presidente de Competencia -aunque no han trascendido sus propuestas concretas-, así como Junts, PNV y ERC -que ya ha informado a Moncloa de que su candidato es su exdiputado en el Congreso Joan Capdevila- exigen mantener su cuota para el escaño de los otros tres salientes. Sumar también quiere mantener su cuota, «pero sólo hay tres escaños, por lo que parece que, a priori, podría ser el sacrificado por necesidades evidentes del Gobierno».
Mientras tanto, las fuentes añaden que el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, la cara más amable del Gobierno, ha obligado a pulso ‘silencioso’ con Moncloa por deslizamiento, igual que hizo Nadia Calviño al apoyar en su momento el nombramiento del todavía presidente del organismo, un TECO (técnicos comerciales y economistas del Estado) como él.
Algunas voces ya hablan de Inmaculada Gutiérrez, TECO con reconocida experiencia como experto en análisis de mercados, regulación y competencia y autor de diversas publicaciones sobre la materia, desempeñando también diversos cargos relevantes en el sector público, entre otros, el de asesor de la CNMC.
En Moncloa saben que tendrán poder absoluto sobre el resto de socios en el nombramiento del silla presidencial aunque cederán a las exigencias de los socios catalanes y vascos, ya que su voto en contra en el Congreso con el de PP y Vox frenaría la renovación de la dirección de Competencia, lo que la dejaría en una situación de bloqueo como ocurrió en su momento con el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), lo que supondría que en unas potenciales elecciones generales de dentro de un año sería el PP el que tomara el relevo de un organismo clave en el ámbito económico.
Las fuentes explican que la voluntad del Ejecutivo es, oficialmente, llevar las propuestas al Consejo de Ministros el próximo martes, para que los sustitutos sean cerrado a principios de julio. Una vez que el Gobierno acuerde la propuesta del candidato, pasará por la Comisión de Economía del Congreso donde esperan el veto de PP y Vox, que, sin embargo, no cuentan con mayoría (fijada en 18 votos sobre un total de 35) pero que reconocen es una postura «comprensible» ya que no cuentan con ningún asesor de los 10 que forman el consejo de la CNMC. Posteriormente deberá ser aprobado por otro Consejo de Ministros, como paso previo al nombramiento de los designados.
Para obtener el voto que daría la mayoría al PSOE, Moncloa se ha planteado conceder a Junts un segundo vocal, cubriendo la vacante dejada por Pilar Sánchez y que compartiría la organización con Pere Soler, exdirector general de los Mossos, nombramiento que también se atribuyó al entorno del mismo partido.
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