Bibiana Fernández desvela que sigue casada con Asdrúbal por un motivo práctico que nada tiene que ver con el amor
Bibiana Fernández ha dejado atónitos a más de uno esta semana. La actriz, musa de La Movida y señora del panorama nacional, ha confesado en una entrevista que sigue legalmente casada con Asdrúbal, quien fue su pareja durante años. Pero que nadie saque conclusiones precipitadas: la razón no tiene que ver con el amor, sino con la burocracia pura y simple.
Un matrimonio de roles (y de conveniencia… para él)
Bibiana dijo que, cuando se separaron, Asdrúbal estaba en trámites de gestión de su documentación obtener la doble nacionalidad y poder viajar sin obstáculos. La actriz decidió no mover un dedo ante el tribunal para no entorpecer el proceso. «Lo hice para hacerte la vida más fácil», dice. El resultado es que, a día de hoy, el divorcio sigue durmiendo en un cajón.
A ver, que levante la mano quién dejaría a su ex sin divorciarse para poder conseguir su pasaporte. No muchos, ¿verdad? Pues Bibiana lo ha manejado con una naturalidad abrumadora, como quien riega las plantas de un amigo que está de vacaciones. La anécdota es tan surrealista como entrañable.
La filosofía del amor según Bibiana: corazón divorciado, roles que esperan
Pero la actriz, que nunca se ha casado con convencionalismos, tiene claro que El matrimonio no depende de una firma ni de un sello oficial. En sus propias palabras, se sintió casada mucho antes de la boda y divorciada tan pronto como el amor se acabó. El trámite legal, para ella, es sólo eso: un trámite. «Para mí lo que cuenta es el vínculo emocional», explicó.
Para Bibiana, el matrimonio se disolvió en el momento en que el amor se fue. El papel del registro civil es sólo una nota a pie de página.
Bibiana Fernández (su perfil en Wikipedia) siempre ha defendido que el cariño no se mide por contratos ni trámites, sino por la intensidad de los sentimientos. Y, fiel a ese credo, reconoce que sigue teniendo un cariño inmenso por Asdrúbal. «Aún amas a alguien que fue importante en tu vida», dice. El resentimiento, insiste, no tiene cabida en esta historia.
Dos años sin hablar, pero sin drama
La pareja no se habla desde hace unos dos años, pero eso no significa que haya conflicto. De lo contrario: Bibiana bromea diciendo que tal vez sea él quien algún día inicie el divorcio y ella estará encantada de firmar. Mientras tanto, la vida continúa. La actriz incluso ha tenido palabras de cariño para Ángelo, el hijo de Asdrúbal, al que conoció de pequeña y que hoy trabaja como tatuador en Madrid. «Tengo un amor por él que proviene de los años compartidos como familia», dijo.
Lo que esto dice sobre el amor español (y Bibiana)
En un país donde las relaciones románticas suelen complicarse con abogados y portadas de revistas, Bibiana Fernández vuelve a dar una lección de estilo personal e inteligencia emocional. Pocas figuras de su generación han manejado sus asuntos del corazón con tanta transparencia y tan poco dramatismo. Mientras otras estrellas de la prensa sensacionalista clásica han protagonizado batallas legales que llenan horas de televisión, ella resuelve su ‘no divorcio’ con un encogimiento de hombros y una sonrisa cómplice.
El gesto de facilitar la doble nacionalidad a Asdrúbal habla de una mujer que antepone la practicidad y el cariño a cualquier protocolo. Y, por cierto, nos recuerda que El amor se puede transformar sin necesidad de convertirse en una telenovela.. A sus 70 años, Bibiana continúa escribiendo su biografía sentimental con la libertad de quien nunca ha pedido permiso para ser feliz.
El termómetro del chisme
- 🌡️ Nivel dramático: 5/10. Una anécdota muy civilizada que, sin embargo, ha copado los titulares toda la semana. Los tabloides se frotan las manos con poco.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Bibiana gana por controlar la historia con elegancia y practicidad. Pierden (un poco) el registro civil, que todavía los contabiliza como matrimonio.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva próximamente?: Cuando Asdrúbal tenga todos sus papeles en regla, quizá él mismo pida el divorcio. Y Bibiana firmará sin pestañear. Mientras tanto, cero portadas lacrimógenas.
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