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bodega del siglo XIX y entorno natural de viñedos interminables

bodega del siglo XIX y entorno natural de viñedos interminables
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  • Publishedjunio 24, 2026



en su totalidad Mundomientras Brasil debate si finalmente es el torneo ViníciusEl futbolista de 25 años tiene muy claro dónde apagar cuando se apaga la luz.

Un poco más de dos horas al sur de Madridlejos del ruido de Bernabéu y de la selección, hay un lugar que se ha convertido en su refugio emocional: Valdepeñasun pueblo de La Mancha donde el vino reina y donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.

Allí, entre bodegas centenarias y mar de viñas, el final de Real Madrid Encontré algo que parece una casa alternativa.

El vínculo no surge de un acuerdo comercial ni de una campaña de imagen, sino de una amistad. Vinicius tiene una relación muy estrecha con Sinesio Júniorsu compatriota y jugador Viñedo Albalí Valdepeñasel equipo de fútbol sala que puso a la localidad en el mapa deportivo más allá del vino.

Fueron vistos juntos varias veces en el pabellón. virgen de la cabezaacompañado incluso por Camavingáanimando desde las gradas como dos seguidores más mientras el equipo local se enfrenta a los gigantes de élite del fútbol sala.

Esa rutina de escaparse a ver jugar a un amigo, comer bien y pasear entre viñedos explica mejor que nada por qué Valdepeñas cuenta, en la agenda de Vini, casi tanto como cualquier capital importante.

La ciudad, de unos 30.000 habitantes en la provincia de Ciudad Real, es conocida como la “Ciudad del Vino” y vive en torno a una denominación de origen que se extiende por un paisaje de viñedos aparentemente interminable.

Vinicius celebra su gol contra Marruecos en el Mundial.

Vinicius celebra su gol contra Marruecos en el Mundial.

Reuters

A la salida de la autopista, el visitante comprende rápidamente el motivo: cooperativas gigantes, fincas vitivinícolas familiares y marcas que invitan a degustar, visitar y aprender.

El epicentro de esta cultura se encuentra en Museo del Vinoinstalado en un antiguo almacén en siglo 19 que conserva yacimientos, utensilios y espacios que cuentan cómo el vino ha marcado la economía y la identidad local.

Valdepeñas, sin embargo, es mucho más que una postal enoturística. EL Plaza de Españacon su característica arquitectura y su vida de terraza, conecta con un área urbana donde conviven bares de tapas, restaurantes de cocina manchega y constantes referencias al vino, desde esculturas hasta fuentes temáticas.

En los alrededores, el paisaje vitivinícola que se extiende hacia los campos de moniel Y Calatrava Construye ese entorno natural de vides interminables que tanto seduce al visitante: una llanura salpicada de viñas, un sol extremo y un cielo abierto que explican el carácter de sus vinos.

Para Vinicius, Valdepeñas también tiene una dimensión más íntima. Allí se le vio entrar en restaurantes como un cliente más, acompañado de amigos o familiares, degustando una cocina que se aleja del circuito de moda madrileño.



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