Bomberos asturianos acuden a Madrid a ayudar a sofocar un incendio que lleva ya 55.000 personas afectadas
La extrema gravedad de los incendios forestales que asolaron el centro de la península llevó al Gobierno central a tomar medidas extraordinarias este viernes. El Ejecutivo declaró la emergencia nacional en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Ávila, una decisión motivada por el avance descontrolado de las llamas y la necesidad de coordinar un operativo de protección civil que obligó a desalojar o confinar a 55.000 personas entre ambos territorios. La gravedad de los incendios provocó además la intervención de la Unidad Milital de Emergencias (UME), desplegada ya en el territorio con varios efectivos.
[–>[–>[–>Hacia la zona de las llamas acudieron bomberos de otras comunidades. Un equipo del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (Sepa), formado por un mando y cuatro efectivos, partió hoy hacia Madrid para ayudar en el operativo. El Rey participará el sábado por videoconferencia en la reunión n del Comité Estatal de Coordinación y Dirección (Cecod) y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, estará en el Puesto de Mando Avanzado.
[–> [–>[–>Con la activación de máxima alerta, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, asumió la dirección y coordinación de las actuaciones y de los recursos estatales, autonómicos y locales, mientras que la dirección operativa de la emergencia quedó encomendada al jefe de la Unidad Militar de Emergencias. Fuentes del Ministerio explicaron que la medida se adopta por los múltiples focos de alta complejidad y unas condiciones meteorológicas críticas.
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Los bomberos asturianos, rumbo a Madrid / SEPA
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La región madrileña vive jornadas críticas a causa de tres incendios de extrema gravedad, que afectaron a la zona suroeste. Entre los focos más preocupantes destaca el de Villa del Prado, junto con el registrado en San Martín de Valdeiglesias, el cual obligó al desalojo preventivo en Pelayos de la Presa. Por su parte, el fuego iniciado en Almorox (Toledo) se adentró en la provincia hasta que los equipos de extinción lograron su posterior estabilización.
[–>[–>[–>El avance de las llamas provocó el corte de tráfico en tramos de cinco carreteras autonómicas, y obligó a suspender temporalmente diversas líneas de autobuses interurbanos. El Consorcio Regional de Transportes movilizó autobuses de enlace para los traslados de emergencia, mientras que el Servicio Madrileño de Salud mantuvo reservadas 600 camas hospitalarias y desplegó protocolos de seguimiento en residencias y centros sociales de las áreas afectadas.
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En Castilla y León, mientras varios fuegos en Zamora, Soria y León evolucionaron favorablemente hasta permitir la rebaja de sus niveles de alerta, la provincia de Ávila concentró mayor intensidad. El incendio originado en Burgohondo (Ávila) registró avances de hasta tres kilómetros en apenas cuarenta minutos.
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[–>Las llamas obligaron a evacuar a 1.500 personas entre un núcleo de turismo rural y una urbanización en El Tiemblo (Ávila), además de dos campings de la zona, obligando asimismo a mantener en confinamiento preventivo a las poblaciones de Burgohondo, Navaluenga y el propio municipio de El Tiemblo. La peor consecuencia ambiental se produjo en la Reserva Natural del Valle de Iruelas, un espacio protegido de alto valor ecológico, que resultó gravemente afectado por el fuego. La Guardia Civil detuvo ayer a una persona e investiga a otra como presuntos autores del incendio de Burgohondo. El origen del fuego estaría en el uso de maquinaria pesada en una zona donde estaba prohibido.
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Estos incendios pasaron a ser los más complejos del país, relevando en nivel de riesgo al fuego de La Mierla (Guadalajara), el cual, tras calcinar 32.000 hectáreas, mostró una evolución favorable que permitió el regreso progresivo de los vecinos desalojados en decenas de municipios.
[–>[–>[–>El episodio coincidió con el cierre de la ola de calor que afectó a la península, periodo durante el cual se sofocaron otros focos en la geografía nacional, como el registrado en Alosno y el de El Cerro del Andévalo (Huelva), donde cientos de personas pudieron reincorporarse a sus viviendas, así como los conatos registrados en La Cerollera (Teruel).
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