Bruselas plantea un día de teletrabajo a la semana, rebajar el transporte público y cerrar edificios para hacer frente al impacto de la guerra
Bruselas trabaja contrarreloj para amortiguar el impacto de la crisis energética derivada de la guerra en Irán en los hogares y sectores vulnerables. Según El País, el borrador de la propuesta que la Comisión Europea presentará la próxima semana a los Estados miembros recoge la implantación de al menos un día de teletrabajo a la semana, el cierre de edificios públicos cuando no sean imprescindibles y la rebaja del precio del transporte público, que podría incluso pasar a ser gratuito para determinados colectivos.
Este miércoles, el vicepresidente de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera reconoció que el conflicto «puede tener consecuencias malas, peores o muy malas» y que el margen de maniobra es menor que en la crisis energética de 2022 vinculada a Rusia porque ahora «no hay dónde diversificarse» y se está produciendo «una destrucción neta de la capacidad de producción».
Estas iniciativas siguen la línea de otras recomendaciones internacionales, como las de la Agencia Internacional de la Energía, que abogan por cambios en los hábitos de consumo para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Entre ellas se incluyen propuestas como limitar la velocidad en las autopistas o promover alternativas al transporte aéreo.
Entre las medidas propuestas por Bruselas también destacan: enfocado a hogares vulnerables o con bajos recursos energéticos, la emisión de bonos de energía, la aplicación de precios regulados temporalmente y la reducción de impuestos especiales a la electricidad. Él también propone prohibir temporalmente los cortes de suministro -en España ya se aplica- y facilitar el acceso a tarifas más económicas a través de herramientas de comparación transparentes.
Al mismo tiempo, la Comisión abre la puerta a flexibilizar las ayudas estatalespermitiendo a sectores especialmente afectados, como la agricultura o el transporte, recibir una compensación de hasta el 50% del sobrecoste en combustible y fertilizantes. Sin embargo, Ribera descartó la posibilidad de proponer un impuesto a los beneficios extraordinarios para las empresas energéticas y Señaló que «afortunadamente no estamos en umbrales de precios» para el petróleo y el gas como los alcanzados en 2022.
Más allá del corto plazo, el Ejecutivo comunitario insiste en que la solución estructural pasa por acelerar la transición energética. Según Bruselas, los países con mayor penetración de energías limpias y nucleares registran precios de electricidad más bajos.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí