Bruselas va ahora a por el café soluble y amenaza con disparar su precio
Bruselas ha cumplido sus amenazas y ha incluido la café soluble en el ley antideforestaciónla norma que obliga a las empresas a demostrar que las materias primas que venden en la Unión Europea no proceden de zonas deforestadas y que ya ha tenido que posponerse dos veces debido a su compleja aplicación. Traducido: el café soluble (el tostado y el descafeinado ya estaban incluidos desde un principio) tendrá más controles, más trámites y más costos para la industria. Y, como suele ocurrir, es probable que una parte termina afectando el precio que paga el consumidor.
al igual que el pasado mes de mayo se lograron avancesLa Comisión Europea aprobó este lunes una modificación del reglamento que amplía la lista de productos afectados. Entonces, desde 30 de diciembre de 2026 para medianas y grandes empresas, y 30 de junio de 2027 Para la mayoría de las micro y pequeñas empresas, el café soluble también tendrá que cumplir con los requisitos de trazabilidad que también se exigirán a productos como el cacao, la carne vacuna, la madera o la soja.
La medida llega además en un momento particularmente delicado para el mercado del café. Durante los últimos años, el precio de las materias primas se ha disparado debido a las malas cosechas en Brasil y Vietnam, los dos mayores productores mundiales. Ahora, a este escenario se suma una nueva obligación impuesta por Bruselas que obligará a las empresas a reforzar los controles sobre toda su cadena de suministro.
Más burocracia para importar una taza de café
El ley antideforestación exige a las empresas demostrar que los productos que venden en Europa no proceden de tierras deforestadas después de diciembre de 2020. Para ello, deben recopilar información de toda la cadena de producción, geolocalizar el origen de las materias primas y presentar una declaración de diligencia debida antes de comercializarlas.
Todo este proceso tiene un costo. Las empresas tendrán que adaptar sus sistemas de trazabilidad, recopilar más documentación y emprender nuevos trámites administrativos. Y aunque Bruselas sostiene que ha simplificado la normativa, lo cierto es que supondrá un aumento de los costes de producción o de importación, que tarde o temprano acabará trasladándose a los consumidores con un aumento de los precios.
Por otro lado, como ya se había anunciado, Bruselas ha eliminado la cueropieles de vacuno, neumáticos recauchutadossoja destinada a la siembra, algunos productos de caucho y determinados componentes industriales. Según el Ejecutivo comunitario, el objetivo es reducir las cargas administrativas y evitar problemas de solicitud.
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