«Buscaba la mínima para el Europeo», dice el nadador Arbidel González
Cualquiera podría pensar que conseguir un oro y una plata en un Campeonato de España absoluto es motivo más que suficiente para sentirse satisfecho. No en el caso de Arbidel González (Corvera, 2002), el mejor nadador asturiano del momento, que cerró el Nacional de Sabadell con un regusto amargo a pesar de conseguir el primer puesto en la prueba de 200 mariposa y el segundo en la de 100. «No puedo decir que el balance es positivo porque no he conseguido lo que yo quería, pero todavía estamos en la primera competición de la temporada en larga (piscina de 50 metros)», apunta el deportista corverano, afincado en Madrid.
[–>[–>[–>Un tiempo a su alcance
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Arbidel, que compite para el Club Natació Barcelona, luce desde hace tiempo varios títulos de campeón de España y es uno de los grandes especialistas españoles en mariposa, así que en este caso las medallas eran lo de menos. Él buscaba una marca, concretamente la mínima en 200 metros para acudir al Campeonato de Europa que se celebrará este verano. El tiempo que se requiere para acudir a la cita de París es de 1.56.41, algo que está a su alcance porque su récord está en 1.54.99. En el Nacional de Sabadell registró 1.57.38.
[–> [–>[–>«Es verdad que me quedé a menos de un segundo, que no es demasiado en mi distancia, pero esto me servirá en mi preparación futura y para mirar el planteamiento de la carrera, que quizás no fue el más adecuado», explica el nadador corverano, confiado en que conseguirá la marca necesaria para estar con la selección en el Europeo.
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Prueba definitiva
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La prueba de 100 mariposa, como él dice, es «secundaria», pero en ella logró la plata, tras quedar por detrás de Isak Fernández, nadador del Terrassa. «Quedé más satisfecho con el 100 que con el 200», confiesa Arbidel. Queda tiempo y margen para la mejora. La prueba definitiva llegará en el Campeonato de España de verano, que se celebrará en junio, aunque antes tendrá alguna competición internacional. Su calendario no está cerrado aún. Mientras tanto, se mantendrá fiel a la rutina que lleva desde hace cinco años en la residencia Blume. Por la mañana, dos horas de agua y tiempo para sus estudios de Fisioterapia, que afronta tras graduarse en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (CAFYD). Por la tarde, hora y cuarto de gimnasio y otra sesión de agua de dos horas. La mirada, fija en París.
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