Salud

Caminar cinco minutos más al día reduce el riesgo de muerte un 10%

Caminar cinco minutos más al día reduce el riesgo de muerte un 10%
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  • Publishedenero 14, 2026


Cualquier cambio en nuestro estilo de vida es importante. Así lo confirman dos estudios que confirman el impacto de pequeños cambios en el estilo de vida sobre la mortalidad, como la reducción del sedentarismo, pequeñas mejoras en el sueño o la dieta.

Adentro Un estudio publicado en The Lancet, que analizó datos de 135.000 personas, encontró que la actividad física de intensidad moderada, como caminar a una velocidad promedio de 5 km/h durante cinco minutos al día más de lo habitual, se asocia con una reducción del 10% en todas las muertes en la mayoría de los adultos.

La investigación también encontró que reducir el tiempo de sedentarismo en 30 minutos por día se asociaba con una disminución estimada del 7% en todas las muertes.

Hasta ahora, las estimaciones de muertes evitables relacionadas con el aumento de la actividad física y la reducción del tiempo de inactividad se han basado en datos autoinformados y en el supuesto de que las personas deben cumplir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para lograr beneficios para la salud.

Sin embargo, escriben los autores del estudio, este enfoque tendía a subestimar efectos positivos que pueden resultar incluso de aumentos mínimos en la actividad física diaria. La evidencia anterior basada en medidas objetivas que utilizan dispositivos indica que no sólo la actividad física de moderada a vigorosa, sino también la actividad de intensidad ligera y la reducción del tiempo sedentario, se asocian con un menor riesgo de mortalidad. Hasta ahora, no se había evaluado sistemáticamente el impacto sobre la población de estos cambios más modestos y alcanzables.

El estudio abordó esta cuestión analizando datos de más de 135.000 adultos de siete cohortes en Noruega, Suecia y Estados Unidos, así como del Biobanco del Reino Unido, durante un período de ocho años. Utilizando medidas objetivas de actividad física y comportamiento sedentario, los investigadores estimaron la proporción de muertes potencialmente evitables mediante pequeños aumentos diarios en la actividad física de moderada a vigorosa o reducciones en el tiempo de sedentarismo.

ENTONCES, Basta con añadir 10 minutos al día de actividad física moderada para conseguir una reducción del 15%. Mortalidad por todas las causas. Además, ser menos sedentario, al menos 1 hora diaria, permite una reducción de la mortalidad del 13% en la población general y del 6% entre los menos activos.

Los autores enfatizan que, como en cualquier estudio observacional, no se puede excluir la influencia de factores de confusión residuales o no medidos, como las limitaciones de movilidad, y que las asociaciones observadas no permiten establecer una causalidad definitiva.

Moverse un poco más y sentarse menos puede tener un gran impacto en la salud pública

Independientemente, los investigadores consideran que estos hallazgos proporcionan evidencia sólida del impacto potencial en la salud pública de incluso pequeños cambios en los niveles de actividad física y el estilo de vida sedentario. Sin embargo, enfatizan que los resultados deben interpretarse a nivel poblacional y no como recomendaciones de ejercicio individualizadas.

En la misma línea, Isabel Aguilar, de la Universidad de Zaragoza, destaca que el estudio refuerza la evidencia existente sobre los beneficios de la actividad física, destacando que cambios modestos y realistas pueden traducirse en reducciones significativas de la mortalidad. El experto, en declaraciones al Science Media Center, destaca el interés de los dos escenarios analizados: uno centrado en personas con niveles de actividad muy bajos, con mayor beneficio individual, y otro de carácter demográfico, con mayor impacto absoluto.

Por su parte, Olga Monteagudo Piqueras, del Hospital General Universitario Reina Sofía de Murcia, destaca la solidez metodológica del estudio y su contribución al conocimiento de estilos de vida saludables. Esto también resalta la importancia de contextualizar los resultados como beneficios potenciales para la población general y no como prescripciones clínicas individuales, así como la necesidad de evaluar la viabilidad de estudios similares en diferentes contextos socioeconómicos.

“Moverse un poco más y sentarse menos” puede tener un impacto importante en la salud pública, explica Helios Pareja Galeano, de la Universidad Autónoma de Madrid, quien recuerda, no obstante, que los porcentajes estimados deben interpretarse como impactos potenciales bajo determinadas hipótesis y no como efectos causales directos a nivel individual.

Dormir y comer bien

En otro trabajo, publicado en “eClinicalMedicine”, se destaca que cuando se combinan pequeñas mejoras en el sueño, la actividad física y la dieta, se mejora la esperanza de vida.

Por ejemplo, los autores escriben: cinco minutos adicionales de sueño, dos minutos de actividad física de moderada a vigorosa (como caminar rápidamente o subir escaleras) y media ración extra de verduras al día podrían, en teoría, significar un año más de vida para quienes tienen peores hábitos de sueño, actividad física y alimentación.

El sueño, la actividad física y la nutrición son factores importantes para la longevidad y la reducción del riesgo de enfermedades; sin embargo, a menudo se estudian de forma aislada. Este es el primer estudio de este tipo que investiga las pequeñas mejoras combinadas en el sueño, la actividad física y la dieta que conducen a un aumento significativo de la longevidad y años de buena salud.

El trabajo analizó a casi 60.000 personas seguidas durante una media de ocho años.

Nuevos años adicionales de vida.

Los autores estimaron la longevidad y los años de vida saludable asociados con diferentes combinaciones de comportamientos utilizando un modelo estadístico. En comparación con las personas con los peores hábitos de sueño, actividad física y alimentación, el modelo indicó que la combinación más favorable (dormir de 7 a 8 horas por día, realizar más de 40 minutos por día de actividad física de moderada a vigorosa y llevar una dieta saludable) se asoció con más de nueve años adicionales de actividad física. esperanza de vida y años vividos con buena salud.

Estos hallazgos sugieren que, en conjunto, pequeñas mejoras en el sueño, la actividad física y la dieta podrían conducir a cambios significativos en la esperanza de vida y años de buena salud para quienes mantienen malos hábitos en estas áreas, y que esto proporciona un punto de partida más viable y sostenible para el cambio de comportamiento.



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