cantidad recomendada por Suecia y otros países
09/03/2026
Actualizado a las 05:34h.
La economía tiembla por las tensiones derivadas de la guerra en Irán. Los consumidores ya están notando poco a poco el impacto en sus bolsillos, principalmente a través del precio de la gasolina.
Es en estos contextos de crisis cuando el efectivo, olvidado para muchos, cobra mayor relevancia ante la incertidumbre. Esta semana, el Riksbank, el banco central de Suecia, recomendó a sus ciudadanos mantener efectivo en casa ante las tensiones geopolíticas en un contexto de economía fuertemente digitalizada.
Aunque la recomendación del banco sueco llama la atención por el momento en que se produce, la realidad es que el efectivo tiene un papel «crucial» en la economía y va mucho más allá de sus usos cotidianos.
Es una de las conclusiones ya señaladas por el Banco Central Europeo (BCE) en un informe titulado ‘Keep calm and carry cash: lecciones del papel único del dinero físico en cuatro crisis’ publicado en el verano de 2025.
La institución responsable de la política monetaria en Europa advirtió entonces que «la demanda de billetes ha mostrado un crecimiento sólido a pesar de la continua digitalización de los pagos». Si bien es cierto que en todos los países del euro las transacciones diarias han disminuido, el valor de la moneda física «ha aumentado significativamente en las últimas dos décadas».
La importancia del efectivo en las crisis
El estudio muestra la importancia del efectivo y el comportamiento de la población en diversas situaciones de emergencia acaecidas en las últimas décadas: desde la crisis de deuda griega en 2008 hasta el apagón que sufrió la Península Ibérica el 28 de abril de 2024, pasando por la invasión rusa de Ucrania o la pandemia. «El valor de los billetes en circulación ha mantenido constantemente una cuota superior al 10% del PIB de la zona euro durante los últimos diez años, con un aumento temporal durante los años de la pandemia de COVID-19 y una moderación desde la segunda mitad de 2022 debido al aumento de los tipos de interés», explica el BCE.
Las conclusiones del BCE sobre el efectivo
Así, el BCE concluyó que en episodios de crisis «cuando la estabilidad está amenazada» el efectivo resulta útil. El factor común de estas crisis fue el acaparamiento preventivo de moneda física. «Ofrece una utilidad psicológica y práctica distintiva, lo que explica su bien documentada permanencia global», destaca el análisis. También «ofrece certeza sobre su valor nominal, acceso inmediato y privacidad» entre sus ventajas.
«La utilidad del efectivo aumenta notablemente cuando la estabilidad se ve amenazada»
La organización destacó que «ningún sistema es infalible», pero en estas situaciones el efectivo genera una ‘externalidad positiva’ o una «red de liquidez para la comunidad de la zona euro». De hecho, el regulador lo describe como un “seguro social” contra una “inestabilidad sistémica grave”. También puede ser un contrapeso a la concentración de poder dentro de los sistemas de pago. De esta forma, el informe sostiene que es «crucial» ante una crisis y recuerda que los bancos centrales de distintos países de la zona euro o las agencias de protección civil recomiendan que se guarde cierta cantidad de efectivo en casa.
El papel del efectivo en cuatro crisis
El BCE señala en el informe que la pandemia de 2020 «desencadenó un aumento extraordinario y sostenido de la demanda de billetes en euros». También insisten en que incluso a principios de 2021 el exceso de circulación todavía era considerable. En este caso, este aumento se produjo incluso «a pesar de una disminución simultánea de las transacciones cotidianas», un hecho que el Banco Central Europeo describe como «la paradoja de los billetes». Esta acumulación se debió a la incertidumbre por la emergencia sanitaria.
En el caso del apagón del pasado mes de abril, demostró, según la agencia, «el papel crucial del efectivo físico cuando falla la infraestructura digital». El gasto con tarjetas físicas se desplomó en comparación con las zonas no afectadas. BBVA Research tomó una muestra de 4.500 cajeros automáticos españoles y los datos permiten al BCE señalar que hubo una «marcada divergencia en la demanda de efectivo» antes y después del cero energético. Los días anteriores los retiros fluctuaron con normalidad, el día del apagón se desplomaron y en los días siguientes «hubo un marcado aumento en los retiros de efectivo que superó con creces los niveles típicos». Así, analiza la institución, se vio claramente la doble función del efectivo como método de pago resistente y como depósito de valor.
Episodios similares se vivieron con la invasión rusa de Ucrania. Los países vecinos experimentaron un aumento significativo en la demanda de efectivo, un comportamiento en respuesta a la incertidumbre. En cuanto a la crisis de deuda griega, esa incertidumbre y la evolución de las perspectivas para el programa de ajuste macroeconómico aumentaron la demanda de efectivo. El BCE proporciona datos: la emisión neta mensual de billetes por parte del Banco de Grecia se disparó hasta un máximo histórico de casi 5.000 millones de euros en junio de 2015.
La cantidad de efectivo que recomiendan Suecia y otros países.
La cantidad de efectivo en casa no tiene por qué ser exagerada pero debería permitir, por ejemplo, realizar compras imprescindibles durante unos días. En este sentido, las autoridades de Países Bajos o Finlandia recomiendan que las cantidades estén entre 70 y 100 euros por miembro del hogar o para cubrir necesidades durante 72 horas.
En el caso de Suecia, se ha recomendado ahorrar 1.000 coronas en efectivo por adulto, lo que equivale a unos 90 euros. «Hay que considerarlo como referencia y está pensado para cubrir una semana de compras imprescindibles. Los hogares pueden necesitar más o menos efectivo disponible, dependiendo del número de personas que lo componen o de sus necesidades específicas. Siempre que sea posible, se recomienda a los hogares tener efectivo en diferentes denominaciones”, advierte el Riksbank.
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