CAPILLA SANTA CRUZ | Lavado de «cara» a la capilla Santa Cruz, en Cangas de Onís
Se trata de uno de los puntos de interés histórico y turístico del concejo de Cangas de Onís: la capilla Santa Cruz, localizada en las inmediaciones del Instituto de Educación Secundaria «Rey Pelayo». Esta mañana, operarios del servicio de Obras y Servicios procedían al baldeado en condiciones de las escaleras de acceso al interior de la citada ermita, uno de los lugares que registra mayor número de visitas a lo largo de la temporada estival, así como también sus alrededores. Una imagen que despertó la atención de algunos forasteros que merodeaban en esos instantes por esa zona de la vieja capital del Reino de Asturias.
[–>[–>[–>El equipo de gobierno de Cangas de Onís, que preside José Manuel González Castro (PP), se marcó como uno de sus objetivos «estrella» de este mandato realzar el valor monumental de la capilla de la Santa Cruz y dar a conocer al público el dolmen que guarda en su interior. Es uno de los proyectos que contempla dentro del Plan de Sostenibilidad Turística local. Un proyecto que se sumaría a otros en fase de estudio, tales como la recuperación ambiental y creación de senda verde; señalización turística inteligente; videomapping de la historia de Cangas de Onís; y diseño de una nueva marca.
[–> [–>[–>Pasadizo acristalado
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Ya protagonizó un intento similar en 2008 el organismo municipal cangués, entonces presidido por Alfredo García Álvarez (PSOE). Entonces se contempló la posibilidad de habilitar un pasadizo acristalado bajo la capilla para que los visitantes pudieran observar con más facilidad el dolmen neolítico que alberga en su interior. Se presentó el anteproyecto a la Consejería de Cultura, con la idea de que se incorporara a la red de equipamientos del plan del Paraíso Rupestre. Se habló de una inversión de 200.000 y de que las obras se iniciarían en el ejercicio de 2010. Finalmente, quedó en nada.
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Alrededor de la ermita. / J. M. Carbajal
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La capilla de la Santa Cruz fue mandada construir por el segundo rey de Asturias, Favila, hijo de Pelayo, para recordar, con un singular edificio, la importante victoria de su progenitor sobre las tropas invasoras y cristianizar el lugar. En el interior de la ermita se custodiaba la Cruz de la Victoria, símbolo que portaban las tropas cristianas en la batalla de Covadonga, donde se inició la reconquista de la península, después de la derrota de las tropas invasoras, que había ocupado la práctica totalidad del territorio que hoy ocupan España y Portugal.
[–>[–>[–>Monumento nacional desde 1931
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La ermita, declarada monumento nacional en 1931, resultó completamente destruida en agosto de 1936, «desmontando sillar a sillar los muros, machacando la piedra hasta su total demolición y deshaciendo a pico y pala el montículo sobre el cual se asentaba, hasta dejar al descubierto el dolmen» tal y como relató el que fuera cronista oficial de Cangas de Onís, Celso Diego Somoano, ya fallecido.
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Tras la Guerra Civil, desde la Dirección General de Regiones Devastadas, se proyectó y ejecutó la nueva obra, trabajo dirigido por Luis Menéndez Pidal en colaboración con Emilio Antonio González Capitel –quien fuera alcalde de Cangas de Onís, entre 1937 y 1943– y el escultor Gerardo A. Zaragoza.
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[–>El dolmen que se conserva es uno de los mejores y más interesantes de Asturias, siendo visible desde el interior de la capilla a través de un hueco ovalado abierto en el centro del pavimento. Fueron varios los expertos que lo citaron, como Ambrosio de Morales o Luis Alfonso Carvallo, entre otros. Sin embargo, el primero que llevó a cabo excavaciones arqueológicas fue Antonio Cortés Llanos.
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