CAPTURA DE MADURO | Venezuela niega contactos entre Diosdado Cabello y Trump previos a la operación militar para capturar a Maduro
El Gobierno de la «presidenta encargada» Delcy Rodríguez califico de «información malintencionada» que busca «la división del alto mando político» del país” una noticia según la cual Diosdado Cabello, el histórico número dos del madurismo, había mantenido contacto con Washington antes de la operación militar del 3 de enero. El Palacio de Miraflores desmintió «categóricamente» la versión dada a conocer por Reuters sobre «supuestas conversaciones secretas conspirativas» que ponen en duda «la integridad revolucionaria» del ministro de Interior y Justicia y la principal autoridad del Partido Socialista Unido (PSUV). El propio Cabello tomó la palabra en la tarde del lunes para referirse a la «guerra mediática» que aún busca «socavar» la confianza en los dirigentes de primera línea. Pidió a los seguidores tener «fortaleza» para evitar dudas y retrocesos. Recordó además que no es la primera vez que los acusan de «falsedades».
[–>[–>[–>El ministro aseguró a su vez que el país sudamericano se encuentra «en paz». El «único hecho lamentable» fue precisamente la acción del comando de las fuerzas especiales de EEUU hace más de dos semanas que desembocó en el «secuestro» de Nicolás Maduro. El presidente se encuentra preso en Nueva York, pero en Venezuela, remarcó el responsable del aparato represivo, no hubo «ni una sola manifestación en apoyo al ataque». Solo los «extremistas» aseguraron «estar felices» por el bombardeo que provocó más de 100 muertos y, según el Gobierno, más de 400 viviendas afectadas. Por lo demás, «el país está tranquilo, comenzaron las clases sin problemas; vamos avanzando, decomisamos casi siete toneladas de drogas, no nos hemos detenido para nada».
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Un factor de poder personal
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Cabello, de 62 años, siempre ha sido un dirigente con juego propio desde que quedó relegado de la conducción tras la muerte de Hugo Chávez, en 2013. Ese modo personal de ejercer el poder nunca colisionó con Maduro ni el general Vladímir Padrino López. Durante años ha sido blanco de sanciones de EEUU. El Departamento de Justicia lo consideró parte del «Cártel de los solos», la fantasiosa organización que encabezaba Maduro hasta el 3 de enero. Su cabeza llegó a tener un alto precio: 25 millones de dólares. Tras la operación, se reconoció oficialmente que esa facción criminal nunca había existido como tal. La nueva realidad política encuentra a Cabello alineado con los Rodríguez, un apellido que reparte su influencia en el Ejecutivo y el Legislativo, con la presencia de Jorge, el hermano de la «presidenta encargada» al frente de la Asamblea Nacional.
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La realidad según el ministro
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Le toca, en calidad de responsable de la seguridad, transmitir la idea de que el madurismo descabezado mantiene el rumbo político trazado por su liderazgo. Cabello lo repite de manera imperturbable, como si Donald Trump no hablara sobre sus controvertidos planes para Venezuela y el jefe de la CIA, John Ratcliffe, no hubiera aterrizado en Caracas para encontrarse con la «presidenta encargada» para transmitirlas en privado. El ministro insiste; «lo único que no les salió bien es que sigue gobernando la revolución, vamos a seguir gobernando, trabajando, partido desplegado en la calle, la dirigencia dando la cara».
[–>[–>[–>El Gobierno ha resuelto poner en movimiento su maquinaria de cara al 23 de enero, el día que se conmemora la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en 1958, con una movilización masiva que servirá a su vez para reclamar la liberación de Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes, sostuvo el ministro, son «prisioneros de guerra» en territorio norteamericano. «No van a imponer la maldad en Venezuela, no tienen posibilidad alguna».
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Para Cabello, tanto la nueva asociación petrolera ente la estatal Pdvsa y Estados Unidos así como el proceso de excarcelaciones no son parte de la hoja de ruta diseñada por la Casa Blanca y, en particular, el secretario de Estado, Marco Rubio, sino medidas planeadas con antelación por Maduro mismo. Mientras permanece la polémica con los organismos de derechos humanos sobre la cantidad de opositores liberados –el Gobierno habla de 406 y las oenegés de aproximadamente la mitad- el excapitán del Ejército que se sublevó con Chávez en 1992, sostuvo que proceso de «reconciliación nacional» había comenzado en diciembre, antes del ataque, y fue un «gesto unilateral» que no puede ser atribuido a lo que ocurrió después. Ha sido «una decisión que tomó el presidente Nicolás Maduro en diciembre y se le ha dado continuidad».
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[–>El hombre que controla la policía y los servicios no desconoce la posibilidad de nuevos peligros. En esta nueva coyuntura, «tenemos que ayudarnos y cuidarnos entre todos». Cabello ya no habla de las milicias ni de la advertencia de que Venezuela se convertiría en una nueva Vietnam. Las «agresiones» serán en adelante enfrentadas «en el frente de la diplomacia» porque «no tenemos temor a sentarnos con quien nos tengamos que sentar, protegiendo a nuestro pueblo, dudar es traición».
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